Area Metropolitana: AREA-05
Lento regreso a casa tras pasar una jornada en la zona costera
Un clásico de los domingos
Doce kilómetros de cola empañaron el descanso dominical de miles de santafesinos. El acceso este a la ciudad colapsa cada fin de semana, entre las 18.30 y las 21. Sugieren a los automovilistas emprender el regreso antes o después del horario pico.

Un lento y tedioso regreso a casa soportaron ayer muchos santafesinos que pasaron la espléndida jornada en la zona costera de Colastiné y Rincón. Dos horas y media -en promedio- demoraron las familias para recorrer, más despacio que a paso de hombre, poco más de 11 kilómetros: un clásico trastorno de los fines de semana. Claro que habrá que reconocer que los festejos del Día de la Primavera sumaron más problemas que los habituales.

A las 19, por ejemplo, la fila de autos llegaba hasta el kilómetro 2,5 de Colastiné. Y de allí seguía ininterrumpidamente hasta el puente Oroño. En el medio, cuando la Ruta 1 se une con la 168 -a la altura de La Guardia-, el embotellamiento también colmó los nervios de quienes venían desde Paraná. En ese tramo, los autos se amontonaron uno tras otro hasta la altura del primer aliviador.

La presencia de inspectores de tránsito y personal de la patrulla urbana de la policía no aporta demasiado orden al generalizado caos vehicular. "El problema es que no hay por dónde desviar el tránsito, la solución no es fácil", reconoció Marcelo Toniollo, subsecretario de Control Público de la Municipalidad. Esta repartición dispone de dos grúas para remover los vehículos que tienen inconvenientes, una hace base en El Pozo y la otra en el corralón de calle Balcarce. "Sin embargo, muchas veces no pueden llegar, debido a la gran congestión", señaló el funcionario.

Ni el más paciente pudo amenizar la espera ayer. Varios coches recalentaron motores y debieron estacionar en la banquina; otros sufrieron desperfectos y tuvieron que esperar a que se despejara el camino, lo que ocurrió pasadas las 9 de la noche, para ver llegar el auxilio.

Un manto de polvillo cubría el paisaje cada tanto: lo levantaban los conductores que Äimpacientes, apurados, hartos, aguantando el hambre, el cansancio y hasta las necesidades fisiológicas de toda la familiaÄ salían del asfalto para avanzar unos metros sobre la banquina. Producto del malestar generalizado, no faltaron los insultos, los roces y los pequeños choques por tanto frenar.

Cabe mencionar que por la Ruta 168 circula a diario una gran cantidad de camiones Äque luego continúan su camino por avenida AlemÄ, con lo cual al tránsito urbano se suma el transporte pesado, una convivencia ya de por sí peligrosa. Además, en caso de emergencia, ¿por dónde podría pasar una ambulancia para llegar rápidamente a uno de los hospitales de la ciudad?

Sin solución

A pesar de que ayer fue un día atípico por los festejos del Día de la Primavera, este grave problema de tránsito se sucede desde hace años, sin que hasta el momento se le haya encontrado solución. La llegada de los meses más cálidos agrava la congestión vehicular que se produce cada tardecita de sábado o domingo, producto de la cantidad de personas que visitan familiares o pasan el día en las innumerables quintas y clubes de campo que ofrece la zona costera a uno y a otro lado de la Ruta Nº 1.

Consultado por El Litoral, el secretario de Planeamiento Urbano, Eduardo Navarro, compartió este diagnóstico, pero reconoció que el municipio santafesino no tiene una solución prevista para el corto plazo. "El colapso se genera en los dos extremos, en bulevar en una punta y en la otra con los dos semáforos que hay en la Ruta 1 que lentifican el tránsito", dijo. Para el funcionario es necesario "concretar las obras de ensanche de la Ruta 1 e interpretar el circuito como un sistema integrado".

Sin embargo, dotar de mayor cantidad de carriles a la Ruta 1 no solucionará de ningún modo el conflictivo ingreso este a la ciudad. La mayor congestión se produce en la unión de la 1 con la 168, a lo que se suman más adelante los vehículos que salen del hipermercado. Con la infraestructura vial actual, allí no hay posibilidades de desviar el tránsito, a excepción del carril que nace en barrio El Pozo y desemboca en el Puente Colgante.

Bulevar, otro problema

Al pasar el puente Oroño, bulevar suma otro dolor de cabeza, justo cuando la ansiedad por llegar ya se torna incontrolable. Allí se suman los vehículos que regresan de la Costanera. Todos confluyen en el semáforo de Vélez Sarsfield, y el caos empaña con mal humor las últimas horas de la jornada del día de descanso. Como ayer estuvo cortada la avenida Almirante Brown por los festejos primaverales, bulevar desbordó aún más de vehículos.

"En alguna oportunidad se probó dejar ese semáforo intermitente, pero no funcionó, porque el embotellamiento se produce igual unas cuadras más adelante. En apenas unos minutos se juntan unos 200 autos", reseñó Toniollo. El subsecretario aconsejó, en este punto, desviar por avenida Alem, una vía más rápida para descomprimir el regreso a casa.

Operativo

Gran cantidad de jóvenes concurrieron ayer a la Costanera para festejar la llegada de la primavera. El operativo de control, organizado en forma conjunta entre la Municipalidad de Santa Fe y la Policía de la provincia, funcionó correctamente. A los controles de alcoholemia se sumó la verificación por el uso del casco. Además, efectivos de la Dirección de Drogas realizaron controles para evitar el tráfico y consumo de estupefacientes.