San Justo (De nuestra agencia).- Mañana se cumplirán los actos centrales de la evocación de Nuestra Señora de la Merced, Santa Patrona de la ciudad de San Justo. Los mismos darán inicio a las 7 con el rezo del Santo Rosario transmitido por Radio Departamental FM 92.1, luego se realizará el repique de campanas, y el rezo del Ángelus y el Santo Rosario.
Para las 16, está prevista la procesión con salidas desde los cuatro puntos de la ciudad y misa mayor en el atrio de la iglesia. Luego de la ceremonia religiosa, se realizará el festival artístico, con música popular, feria y exposiciones de artesanías, para cerrar la tarde con la presentación estelar de la cantante santafesina (revelación en folclore) Mariel Trimaglio.
Cabe consignar que la semana pasada, la recordación alcanzó el rezo de la novena preparatoria en parroquia Nuestra Señora de la Merced, parroquia Inmaculada Concepción, capilla Nuestra Señora de Fátima, capilla San José Obrero, ermita a Nuestra Señora del Luján, San Pantaleón, colegios Niño Jesús y Sagrado Corazón.
La evocación tuvo continuidad el sábado pasado con la realización de la gran bicicleteada donde participaron todos los niños, con muchos sorteos. Luego el domingo se formalizó la entrega de los trípticos a los niños del tercer año de la Catequesis, en la Parroquia y seguidamente se llevó a cabo el almuerzo patronal en la Sociedad Rural con gran concurrencia. Igualmente se consumó la celebración penitencial con varios sacerdotes y procesión de antorchas y cirios pidiendo por la familia, por la vida y por la paz.
San Justo fue fundada por Mariano Cabal en mayo de 1868, haciéndole entrega el gobierno provincial al fundador de las tierras ubicadas en el lugar denominado rincón de Avechucho el 9 de mayo de 1867, y para poder cumplir con los términos de la legislación provincial y el contrato celebrado entre Cabal y el gobierno, debía poblar antes del 9 de mayo de 1868.
Una importante fuente de historia la constituyen los testimonios epistolares, tal como se transcriben en una carta de Fray Buenaventura Giuliani a don Efraín Angeloni, fechada en San Martín Norte, el 27 de noviembre de 1938, donde relata que "Fray Bernardo Trippini solía contarnos que él estuvo en esa aldea en el año 1869, y que don Mariano Cabal la había fundado el día que el santoral conmemora la festividad de San Justo".
En el momento de la fundación de San Justo, gobernaba la provincia Nicasio Oroño. Desde 1868 hasta 1888, se distinguen cuatro etapas fundamentales en el crecimiento de la población sanjustina. La primera constituida por el tiempo de las impenetrables y desconocidas tierras de los indios, que llega hasta 1867; luego el tiempo de don Mariano Cabal y los obreros de la primera hora. Le suceden la despoblada y semiabandonada en los tiempos del Banco de Londres y Río de la Plata desde 1871 a 1881.
Finalmente, los campos de Simón de Iriondo y su esposa Mercedes Zavalla, cuando se afincó la segunda generación continuaron pujantemente aquel proceso histórico de crecimiento de la comunidad de San Justo entre 1882-1888.
A causa de la muerte del soldado Justo Cabal, hijo de don Mariano Cabal, en una correrías contra los indios, estas tierras fueron bautizadas por el mismo Iriondo con el nombre de San Justo, en homenaje al joven soldado.
Los datos históricos señalan que Jonás Larguía participó en el trazado del ejido urbano alrededor del año 1880, el cual se componía de 48 manzanas totalmente vacías, excepto los ranchos que iban levantando aquellos que se atrevían a afincarse. Pero a partir de la administración del doctor Simón de Iriondo, propietario de estas tierras desde 1882, como resultado de la quiebra de Don Mariano Cabal, es cuando el poblado recibe los impulsos necesarios para el progreso
El Juzgado de Paz, funcionaba en el domicilio del primer juez Don Francisco Rivero, que según la memoria popular estaba situado en el solar que hoy ocupa la Municipalidad, frente a la Plaza principal de la ciudad. Tanto en esta casa, donde existía el oratorio, como en la vivienda del coronel Francisco Romero Manzanares (antiguo edificio de la Escuela Normal), se reunía la gente a rezar por carecer de Iglesia la población.
Unos 700 años atrás, los mahometanos habían conquistado más de la mitad de España. En esa misma época, en el Mar Mediterráneo había corsarios que abordaban barcos y desembarcaban en las costas, incendiando campos y caseríos y aprisionando a los habitantes. Los hijos del Islam encarcelaban a miles de cristianos. A muchos los vendían como esclavos y otros morían.
El pueblo invocó la ayuda de la Madre de Dios, y en la noche del 1º de agosto de 1218, ella se presentó a San Pedro Nolasco dándole la misión de fundar una nueva orden para el rescate de los cautivos cristianos, y así fueron muchísimos los prisioneros que alcanzaron la libertad. Según se calcula, fueron alrededor de 300 mil. Al mismo tiempo, unos 3 mil religiosos murieron mártires en el cumplimiento de su misión.
Oficialmente, la orden se creó en agosto de 1218 en Barcelona, ante el altar de Santa Eulalia y la llamaron Santa María de las Mercedes. Los religiosos, además de los votos comunes de obediencia, pobreza y castidad, asumían un cuarto voto, por el cual se obligaban a quedarse como rehenes en poder de los infieles y dar la vida si fuese necesario para lograr la libertad de aquellos desdichados.
Ésta fue una merced hecha por la Virgen a los hombres, y por eso se estableció tal festividad de María con el título de las Mercedes. Su imagen se venera en Barcelona en el templo que lleva su nombre.
Doce años después de la fundación de la comunidad de Nuestra Señora de la Merced, el Papa Gregorio IX dio indulgencias plenarias para sus continuadores. Pablo V, instituyó la fiesta de la advocación de la Virgen de la Merced; Inocencio X extendió el culto de la festividad a toda España, y después Inocencio XII, en 1696, a la Iglesia universal, apareciendo en el calendario romano el 24 de septiembre. Su proyección en el plano espiritual consiste en conocer, amar y servir a María, como Madre protectora y mediadora de todas las gracias. Uno de los títulos y advocaciones con que se venera a la Madre de Dios, uno de los más conocidos es el de Virgen de La Merced, vinculado con la Orden de La Merced.
Este título mariano tiene su origen en la Edad Media, donde la palabra "merced" era de uso corriente. En esa época, merced era un don gratuito y también significaba misericordia, pero misericordia ejercida con los más pobres, necesitados y marginados de la sociedad de entonces, que eran los cautivos cristianos en poder de los musulmanes.
Desde 1218, María de la Merced intercede por los cautivos privados de la libertad por fidelidad a la Iglesia y al Papa en todo en mundo, especialmente en África, India y China, y pide recatarlos por medio de la oración y la acción redentora.
Cuando en 1767 los jesuitas fueron expulsados por Real Orden de Carlos III, sus bienes en Santa Fe, pasaron primero a la Junta de Temporalidades, y luego a la orden de los Mercedarios. Ello explicaba la hermosa imagen de la patrona de San Justo, en la Iglesia de los Milagros de Santa Fe y posteriormente las propiedades de los jesuitas les fueron restituidas en el año 1862.
La presencia de la Virgen de la Merced en San Justo tiene su origen en la devoción que le profesaba la familia Iriondo; cuando se constituyó aquí la Primera Comisión Pro Templo en 1892, presidida por el presbítero Valeriano Colabianchi, nombraron presidente honorario de la misma al doctor Néstor de Iriondo, hijo de Doña Mercedes Zaballa y del Dr. Simón de Iriondo.
La influencia de la familia Iriondo-Cabal, propietaria de todas estas tierras que eran de Mariano Cabal, hizo posible la construcción del antiguo templo. Precisamente, ellos donaron la primera imagen y la campana mayor, que pesa más de cien kilos.
Otras ciudades.
Mercedes, Bahía Blanca, Chascomús, Tucumán, Viedma, tienen a la Virgen de la Merced, que además es patrona del Vicariato Castrense, y se la conoce también como la Virgen Generala. Cabe traer a la memoria que antes de la batalla de Tucumán, el General Manuel Belgrano había dicho a sus soldados: "Pedimos la protección de la Virgen de la Merced". Después al dar el comunicado de la victoria, atribuyó a la Virgen gran parte del triunfo, y más tarde consagró todo el Ejército a la Virgen Santísima y puso en su mano su bastón de mando, después de una solemne procesión que tenía como punto terminal el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.