Enrique Cruz (h) - Enviado especial a San Juan
Unión no tenía el partido para ganar, porque producía poco del medio hacia arriba. Pero tampoco lo tenía para perder, porque San Martín adolecía de profundidad. Era un partido de 0 a 0. Por momentos tedioso, de mitad de cancha, con pasajes de dominio alternados. Ninguno había respondido a los antecedentes previos, en muchos casos optimistas, que planteaban la posibilidad de un partido abierto. O se quedaron en el intento o se respetaron en demasía. Lo cierto es que metían mucho ímpetu en un sector de la cancha que iba de área a área, pero las ideas y el fervor se desvanecían al acercarse Älos dosÄ a la zona en la que se definen los partidos (las áreas). Por todo eso, el 0 a 0 era un resultado "cantado" y hasta bien recibido, sobre todo por el lado de Unión, simplemente por tratarse del visitante. Sin embargo, entre Yacob y, fundamentalmente, Gorostegui, se equivocaron en una salida, dejaron la pelota a merced de los volantes de San Juan que apretaron, recibió Roda por derecha, enganchó y metió un zapatazo inatajable para Ojeda. 1 a 0 y a cobrar. ¿Merecido?, puede ser. En todo caso, la virtud de San Martín fue la de aprovechar el error ajeno. Y facturó tres puntos por los que no había invertido demasiado.
El resultado terminó desnaturalizando aún más la actuación de Unión. No jugó nada bien el equipo de Teté. Fue de lo peor que se le vio en el torneo, aún metiendo en la bolsa aquellos partidos del arranque. Muy poco fútbol en el medio, escasa agresividad de los delanteros y apenas una relativa dosis de solvencia atrás para defenderse.
Unión ni siquiera pudo modificar sobre la marcha. Quiroz se quedó con lo que tenía, posiblemente pensando en que el empate parecía inamovible. Marini metió dos cambios que le cambiaron la cara en forma sorpresiva, porque sacó a Husain, que era la figura, y pasó a depender de dos jugadores (Roberbal y Zárate) que le dieron una presencia algo más inquietante de mitad de campo hacia arriba.
¿Fue un error de Teté?, quién sabe. Es posible que el técnico tatengue haya tenido previsto el ingreso de Alexis Fernández por Rosales, por ejemplo, para jugar los últimos 15 minutos lo más lejos posible de Ojeda. La verdad indica que Rosales estaba para salir; que Zapata también estaba para salir y que a los delanteros se los tapaba bien y la pelota no le llegaba con claridad, salvo cuando pasaba por los pies de Jorge Torres (lejos, el mejor de los volantes).
El partido estaba cerrado y estratégicamente ninguno se había sacado ventajas. Marini había sacado al que individualmente complicaba en el mano a mano (Husain), tratando de darle agilidad al tránsito en el mediocampo. Lo consiguió por una cuestión física, pero Unión no sufría lo suficiente para que Quiroz se enloqueciera para mover el banco. ¿Lo "primereó" Marini?, con el resultado puesto, es fácil decirlo. Pero convengamos que en el gol de San Martín poco y nada tuvo que ver su técnico. Fue una evidente falla defensiva que aprovecharon muy bien sus jugadores. Y ésa fue la gran diferencia que existió entre uno y otro equipo.
Así como en todos los partidos de esta racha consecutiva de victorias hubo pasajes para rescatar, también hubo momentos en los partidos que se perdieron o en el que se empató (con Instituto) que dejaron cosas positivas.
El de ayer, fue el partido en el que Unión menos fútbol mostró y mayores carencias técnicas en el manejo de la pelota se advirtieron. Ausentes Rosales y Zapata, el equipo dependió exclusivamente de Jorge Torres (le dio permanente trabajo a Pocjrnic con sus disparos desde lejos) y de alguna jugada individual de Pereyra, que fue bien tomado por los defensores rivales.
Cuando Roda marcó el gol, Quiroz tiró todo lo que tenía y terminó jugando el partido con cuatro delanteros (Arrúa arrancando desde atrás) y dos volantes bien abiertos para tratar de desbordar por afuera (Pérez y Torres). Pudo haberlo empatado, porque hubo un par de situaciones y hasta un claro penal (Damiani lo tomó de la camiseta a Guerra) que Toia no advirtió y Guerra no ayudó tampoco para que el juez lo advirtiera, frenándose, al menos, cuando sintió la clarísima agarrada del defensor sanjuanino.
Es posible que no se iba a reprochar demasiado la justicia del resultado si el partido terminaba empatado. Sostengo que, de los dos, el que más quiso e hizo fue San Martín. Pero no fue tan evidente ni claro. Por eso, si Gorostegui no se equivocaba en esa salida y se sellaba el 0 a 0, no iban a existir muchos cuestionamientos hacia la justicia del marcador. Pero debe entenderse que una equivocación puede costar un partido. Y ayer le tocó sufrirlo a Unión.
El torneo es largo y no se puede perder la calma por un partido que se haya perdido. Se cortó la racha y se perdió la ocasión de prenderse aún más arriba, pero quedan 30 fechas por jugarse y hay tiempo de sobra para recuperarse y hacer que esta derrota pase al olvido rápidamente.
Este es el razonamiento matemático y lo que surge naturalmente por la larga duración del torneo. En lo futbolístico, se dio un paso atrás. No se jugó bien ni siquiera un rato (cosa que sí se había conseguido en otros partidos) y hay rendimientos individuales que no se recuperan. Los casos de Rosales y Zapata son elocuentes. Y por ello, sufre Pereyra y también Guerra. A ellos, la pelota no puede llegarles bien jugada si en el medio no hay variantes suficientes para manejar la pelota y para abastecerlos. Por momentos, tuvieron que ir a pelearla dividida porque los llenaron de pelotazos. Y cuando se tocó por abajo, siempre hubo un freno o una imprecisión que hizo fracasar el intento.
Si Guerra fue capaz de meter cinco goles en tres partidos, es porque tiene olfato de goleador, más allá de que él mismo se empeñe en decir que no es un goleador. Habrá que ver qué pasa con él si levanta Rosales y si Pereyra vuelve a abastecerlo como lo hizo con Los Andes, con Olimpo o con Platense. Además, Quiroz tiene a su favor el hecho de haber encontrado una formación estable más allá de los cambios que debió hacer y que seguirá experimentando (para el partido que viene, por ejemplo, no tendrá a De la Fuente, que llegó a la quinta amarilla).
Hay que seguir por esta senda y esperar que los rendimientos individuales levanten. No hay mejor manera, así, de mejorar lo colectivo.
San Martín (SJ): Pocjrnic; Damiani, Plaza, Sánchez y Tavio; Décima, Rojas y Seri; Quiroga, Hussain y Roda. A.S.: Botto. Estuvieron en el banco: Rubido, Cuevas y Sosa.
D.T.: Pablo Marini.
Unión: Ojeda; Pérez, Alessandria, Yacob y Gorostegui; Zapata, De la Fuente, Torres y Rosales; Pereyra y Guerra. A.S.: Aseff. Estuvieron en el banco: Fontana, Alexis Fernández y Weiner.
D.T.: Fernando Quiroz.
Gol en el segundo tiempo: a los 25 m Roda (SM).
Cambios: en el complemento, a los 14 m Zárate (SM) por Seri y Roberbal (SM) por Hussain; a los 27 m Vera (U) por Gorostegui; a los 32 m Díaz (SM) por Roda; a los 33 m Márquez (U) por Zapata y a los 37 m Arrúa (U) por Rosales.
Amonestados en Unión: Gorostegui y De la Fuente.
Cancha: San Martín de San Juan.
Arbitro: Alejandro Toia.
Los hinchas de San Martín le dieron a "Teté" Quiroz un merecido reconocimiento. Ya cuando el plantel de Unión llegó al estadio, no fueron pocos los que se acercaron al micro para esperar el descenso del técnico rojiblanco y muchos lo acompañaron hasta que ingresó al recinto propiamente dicho del vestuario.
Pero, una vez que Unión entró a la cancha, la ovación para el actual entrenador tatengue fue conmovedora. Desde la popular saltó el grito espontáneo de agradecimiento, los aplausos y el grito de "Quiroz va a volver", que también se escuchó desde la zona de plateas. El mismo panorama se pudo observar y escuchar luego del entretiempo, cuando los jugadores retornaron para el inicio de la parte complementaria.
La hinchada de San Martín, sin dudas, está muy agradecida por lo que hizo Quiroz cuando dirigió allí. El ascenso no se oscureció ni se tapó con el posterior descenso de categoría. El hecho de haber ganado aquella final con Huracán y de haber tenido durante un año la visita de los grandes (muchos recuerdan aquella victoria ante River, por ejemplo) fue suficiente para que los simpatizantes de San Martín no se olviden del buen paso que tuvo Quiroz al frente de la entidad verdinegra.
Unión nunca pudo ganar en el estadio de San Martín de San Juan y apenas si pudo rescatar un empate en 2 en el 2004. Fue con el equipo que había armado Bianco y que continuó "Cachín" Blanco, y que ya tenía a Miguel Oyeras como entrenador.
En esa ocasión, el equipo tatengue consiguió una meritoria igualdad, aunque ese equipo tuvo que llegar al último partido con El Porvenir con la necesidad de ganar para ir a la Promoción con Tristán Suárez.
Luego, todos los demás partidos que disputó en ese estadio el equipo rojiblanco fueron derrotas, las que se suman a la de anoche.
El plantel de Unión dejó esta ciudad cuyana a las 2.30 de hoy, aproximadamente. El motivo fue que regresaron al hotel, cenaron allí y luego emprendieron el largo viaje a nuestra capital, donde estaba previsto que arribasen pasado el mediodía.