Campolitoral
San Vicente vivió el fin de semana pasado una nueva edición de la Fiesta Nacional de la Cosechadora 2008 (Fi.Na.Co) en las instalaciones del Club Atlético Brown, entidad que en los últimos años mantiene a su cargo la organización del evento.
Como es costumbre, participaron las más destacadas fábricas de maquinaria, tanto de cosechadoras como de implementos agrícolas, con predominio de las nacionales. Algunas presentaron novedades y todas aprovecharon para difundir toda su línea de productos.
Además de la muestra estática, las capacitaciones y la ya tradicional presencia de microemprendedores, esta 12´ edición agregó la 1´ Muestra y Remate Ganadero, que tuvo a cargo la Cooperativa Guillermo Lehmann. Además, la programación artística contó, entre otros, con la actuación de Marcela Morelo y Jorge Rojas.
Aunque la tensiones políticas, tras los 120 días de conflicto del gobierno nacional con el campo, no alcanzaron a disiparse, la gran preocupación de todos en la Fi.Na.Co era la sequía. Por eso a pocos minutos de abrir la muestra las miradas apuntaban, entusiastas, hacia un cielo encapotado que empezaba a desprenderse de una prometedora llovizna. Nada importaba más que una lluvia salvadora para aliviar al trigo y empezar a normalizar la humedad del suelo ante las proximidad de la siembra de granos gruesos.
"Esta zona tiene, según el INTA Rafaela, la peor sequía de los últimos 70 u 80 años. La producción de trigo se ha perdido; se sembró un 30 de lo que se venía haciendo, con el agravante de que ahora la mayoría está perdido y toda la apuesta es para la gruesa. Necesitamos un caudal de agua bastante importante para recuperar el perfil". Las palabras de Miguel Roatta, presidente de Agroar SA, no ocultaban la gran preocupación que le genera esta situación, ya que la caída del 40% en las ventas de su firma se explican mayormente por la sequía.
Sebastián Biancucci, responsable de la concesionaria "Elidio y Eugenio Biancucci SA", con 58 años de trayectoria como distribuidor de Vassalli, manifestó un ánimo similar. "El nivel de ventas ha caído mucho. El gran problema que tenemos es la sequía. Si bien el gobierno ayuda bastante, el gringo del campo está acostumbrado a pasar estos charcos. Pero el agua nos afecta a todos".
A sus espaldas, Sebastián tenía la última novedad de Vassalli Fabril S.A.: la cosechadora AX 7.500 de tipo axial, "una tecnología sobre la que los ingenieros están insistiendo mucho". De todos modos, Biancucci aseguró que las convencionales mantienen la demanda. "Nosotros seguimos vendiendo muy bien las convencionales, que andan muy lindo, como las Vassalli 1550, Don Roque 170 y Vassalli 1300; sin desmerecer a las 125 y 150 que son clásicas en convencional", detalló.
Enfrente, a pocos metros, otra fábrica nacional mostraba lo que por el momento sigue siendo un prototipo: la Araus Axial Mix de Metalfor, la máquina de tecnología nacional que combina el sistema convencional con el axial para darle al productor una mayor capacidad de trabajo. El ingeniero Eduardo Berutti, quien tiene a su cargo los ajustes del prototipo sostuvo que "las prestaciones son realmente sorprendentes, pero queremos llegar al usuario con un producto totalmente probado". Para ello, explicó, están probando la máquina en distintas regiones del país desde hace un año y medio. "El fuerte es el sistema dual (axial y convencional) que le brinda al usuario mejor calidad de grano y más horas de trabajo", aseguró.
Los locales también mostraron los suyo. Bernardín, con 80 años de trayectoria en el mercado argentino, puso en la muestra su cosechadora M2140, la más nueva de su línea, que salió a la venta a fines de 2007 para debutar en el campo con la última cosecha de soja. José Luis Prósperi, jefe del departamento ingeniería la firma, comentó que "técnicamente está a la par de las importadas": cuenta con 1.40 metros de cilindro, lo que le da entre 18 y 20.000 kilos por hora en trigo de capacidad de trilla. Cuenta además con una plataforma de 10 surcos, que permite una correcta alimentación al cilindro trillador, entre otras características.
No es casualidad el lugar elegido para realizar la Fiesta Nacional de la Cosechadora.
Fue en San Vicente que, a principios del siglo XX, Juan y Emilio Senor comenzaron en su taller la fabricación de carros, hasta que en 1922 armaron la primera corta-trilla de remolque para tiro animal del continente.
Al poco tiempo, en 1923, se creó Bernardín, que hoy es la única de su tipo en la localidad. Luego, en la década del 40 se radicó Flamini. Y finalmente, en el año 1958, la última en instalarse fue Industrias Boffelli S.A.
Así surgió, a mediados de la década del 60, la Fiesta Nacional de la Cosechadora (Fi.Na.Co). Las primeras ediciones se realizaron entre el 1966 y 1968 hasta que, luego de un prolongado período de suspensión, los integrantes del Club Atlético Brown decidieron reeditarla en 2003, impulsados por el boom agrícola post devaluación.
Además, esta localidad del departamento Castellanos es sede del Centro de Contratistas de Maquinarias Agrícolas (CeCoMA), entidad que agrupa a más de 70 firmas que prestan servicios de trilla desde Bolivia hasta Río Negro y ocupan alrededor de 250 cosechadoras.