Construido en 1931 y conocido como el "Palacio de los Deportes", este escenario vivió interminables noches de boxeo, en las que decenas de miles de personas se amontonaban frente a sus puertas para ver a sus ídolos. Tras las remodelaciones de 1951, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, se transformó en el estadio techado más grande de Latinoamérica, con capacidad para 23.000 espectadores.
La Secretaría de Cultura de la Nación declaró monumento histórico nacional al mítico Estadio Luna Park de la Ciudad de Buenos Aires, por considerarlo escenario de muchos de los más importantes eventos deportivos, artísticos y políticos de los últimos 80 años.
La decisión fue tomada por la Secretaría mediante un decreto en el que se sostiene: "Con el Madison Square Garden neoyorquino y el Palais des Sports de París, el Luna Park constituye uno de los edificios más representativos de su época".
A partir de este decreto del Poder Ejecutivo, cada vez que se desee realizar una modificación edilicia, las autoridades del Luna Park deberán solicitar la autorización de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos.
El estadio había sido descartado en un primer momento porque no podía albergar las carpas de auspiciantes y sectores VIP. Pero los dirigentes recibieron un llamado de los responsables del Luna para que revieran la situación y, tras recorrer este escenario, aquellos concurrieron a la sede del Gobierno de la Ciudad para analizar un posible cierre al tránsito de Lavalle entre Bouchard y la avenida Madero donde se instalarían esas carpas durante la semana de la Davis.
En el Luna Park podrían entrar 11.500 espectadores, apenas 500 menos de lo que exige la FIT para la final, y donde podría instalarse sin problemas la carpeta sintética bajo techo que piden Alberto Mancini y sus jugadores para recibir a la España de Rafael Nadal, el número 1 del mundo.