Ignacio Andreychuk - [email protected]
"Cuando ejecutaba un tiro libre, los rivales que formaban la barrera querían ponerse al revés, de cara a la meta, para no perderse el golazo".
"El fútbol a sol y sombra" (Eduardo Galeano, México, 1995).
Lejos estamos hoy de presenciar una acción tal en nuestro fútbol, devenido en su estética y potenciado en su lucha. Sólo nos conformamos con pequeños gestos al momento de manejar la bola de cuero con una mayor consideración. Pero la realidad marca que los tiros libres se convirtieron en la principal vía de gol para la mayoría de los equipos del fútbol argentino.
Esta tesis también es extensiva al rubro selecciones y a las más importantes ligas de Europa. Jugadores de todas las edades, de distintos perfiles, y quizás hasta sin otro elemento distintivo practican el tiro libre una y mil veces, directo o indirecto, como un atajo en busca de ese tanto que brinde la diferencia en el juego.
El tiro libre es una estrategia. Como tal, merece un reiterado ensayo ("Lo practicamos durante la semana", dice el casete del balompié nacional tras la celebración de una nueva fecha) y una puesta en escena que rompa la rutina. Hoy, los envíos de pelota "muerta" marcan la tendencia de un partido o sellan resultados. Además, ya forman parte del murmullo popular, pues en cada sanción de falta los hinchas se relamen esperando el grito de gol.
En algunos planteles del fútbol argentino existen jugadores capaces de convertir un tiro libre como si ya supieran que la pelota viajará con destino de red. En su naturaleza tienen incorporada la ejecución precisa, sin que importe el viento ni la distancia.
Adrián González, de San Lorenzo, es en la actualidad la referencia del certamen argentino de Primera División a la hora de patear un tiro libre directo. Con dos dobletes en su historial Äel primero, a Nueva Chicago en el Clausura 2007; el segundo, a Rosario Central, por la quinta fecha del presente AperturaÄ, el lateral-volante pone en jaque permanentemente a los arqueros rivales y, en muchas ocasiones, los obliga a buscar el balón en el fondo del arco, previa revolcada.
Juan Román Riquelme, de Boca Juniors, se cansó de convertir tantos con pelota parada durante toda su carrera deportiva, algunos de altísima costura. Y aunque hoy no convierta con periodicidad, el enganche de la Selección Argentina ha logrado goles con magnífica técnica que recorrieron el mundo.
Juan Sebastián Verón, de Estudiantes de La Plata, está al mismo nivel que los dos anteriores. La "Brujita" utiliza cualquier envío de balón quieto para tratar de acertarle a alguna cabeza rojiblanca que la mande al gol. Eso en los centros, pero el volante "pincharrata" también está doctorado en los tiros libres directos.
Estos tres futbolistas son sólo una "jugosa" porción de un sinnúmero de ejemplos. Porque a lo largo y ancho de nuestro país, primero, y del mundo, después, hay jugadores de fútbol capaces de sacarle el máximo provecho a una pelota que reposa en el césped y mira, atenta, el área adversaria.
Antonio Mohamed, el hoy director técnico de Colón, es uno de los tantos entrenadores que tienen en su libreto la aplicación del tiro libre como un recurrente elemento ofensivo. Ya lo demostró durante el pasado torneo, en el cual el equipo sabalero logró algún que otro tanto por esa vía y, para este torneo, siguió con la misma práctica.
Colón tiene varios y buenos ejecutantes. Germán Rivarola Ähoy desgarradoÄ, Diego Chitzoff y Matías Oyola son los encargados de armar cada acción con pelota quieta; ya ubicados dentro del área, Aguilar y el resto de los cabeceadores de raza que tiene el plantel aguardan la orden del árbitro para comenzar a moverse.
Normalmente, Colón hace más de un toque a la hora de patear un tiro libre, es decir que no es el tradicional procedimiento de remate con balón parado, sino que demanda un pase previo al centro. Son distintas estrategias que utilizan los DT's para tratar de desarticular el intento defensivo del adversario. Inclusive, los tiros de esquina también son preparados durante los entrenamientos para que se constituyan en una opción de gol. A veces sale, otras no. Lo cierto que Colón se ha ubicado entre los conjuntos que le prestan atención al trabajo de pelota dormida.
Primero: el tiro libre resulta más que importante en la actualidad, sobre todo del fútbol nacional, debido a la baja elaboración por tierra que tiene la mayoría de los equipos del certamen doméstico.
El jueves 18 del corriente mes, en el partido que disputaron Los Andes y Chacarita por el Nacional B, se implementó por primera vez en el fútbol argentino el aerosol marcador, que delimita la distancia de 9,15 metros entre la barrera y el ejecutante de un tiro libre.
En el fútbol actual, resulta complicado observar que los jugadores respeten esta disposición de los árbitros. Por eso, para revertir ese particular fenómeno, se puso en marcha el uso de un aerosol para determinar con exactitud el sitio donde deben ubicarse los futbolistas en posición defensiva, al momento de ejecutarse una falta. Esta experiencia posee antecedentes en la Liga Paulista de Brasil del 2001, según publicó el diario Clarín.
El aerosol, que pesa sólo 110 gramos, estará sujeto a la cintura de la indumentaria de los jueces con un porta spray (12 gramos) del mismo tono. Este último elemento, fabricado con plástico semirrígido inyectado (poliamida y poliestireno) fue elaborado por un equipo de diseñadores industriales argentinos. Permite que el envase con la espuma en aerosol no se caiga, pese a los movimientos del árbitro durante el transcurso del partido. Además, la marca del aerosol desaparece en menos de cinco minutos.
La experimentación del producto seguirá en todos los partidos de la B Nacional hasta la finalización del torneo, de acuerdo con lo dispuesto el 16 de julio por la AFA. El creador se llama Pablo Silva.