Agencia Télam / De la redacción de El Litoral
El técnico Guillermo Sanguinetti presentó ayer su renuncia "indeclinable" a la conducción del plantel de Gimnasia y Esgrima La Plata, que le fue aceptada por el presidente, Walter Gisande. Los malos resultados que ha registrado el equipo mensana, que hoy se encuentra en zona de descenso directo, y también el duro traspié sufrido el último domingo en el clásico platense, que perdió por 3 a 1, precipitaron la salida del entrenador uruguayo.
Hace diez días y luego de la derrota en Victoria, ante Tigre, Sanguinetti ya había puesto en consideración de la directiva del club su renuncia, pero luego y a través de las gestiones que realizaron los propios integrantes del plantel profesional, esa decisión quedó desechada.
Gimnasia le ganó después a Godoy Cruz, en el Bosque, y pareció que el proceso podría encarrilarse, pero la caída en el clásico ante Estudiantes fue el detonante de una nueva crisis que derivó en la salida de su técnico. El domingo Sanguinetti había señalado en rueda de prensa que se sentía con fuerzas para continuar en el cargo, más allá de que la derrota (1-3) había calado hondo en el ánimo de todos.
"Perder un clásico es una de las cosas más difíciles de sobrellevar, pero hay que saber asimilar estos golpes y salir enseguida", reflexionó. Y si bien siguió contando con el respaldo de los jugadores, no ha sucedido lo mismo con parte de la hinchada y también de la dirigencia del club, muchos de cuyos componentes entendieron que éste era el momento para producir un cambio en la conducción técnica del equipo.
Y en la tarde de ayer, para analizar el momento, se reunió Sanguinetti con el presidente Gisande y se tomó la determinación de cortar este proceso que arrancó el pasado 8 de febrero, cuando Sanguinetti debutó al frente del equipo platense con una derrota por 2 a 1 ante Tigre. En el torneo Clausura pasado, el equipo solamente sumó 17 puntos y en este Apertura, luego de disputadas 8 fechas, Gimnasia tiene 9 unidades y se encuentra en zona directa de descenso.
Concretada la salida de Sanguinetti, que se transforma así en el tercer técnico que abandona el cargo en el transcurso de la actual competencia de primera división, la dirigencia ya comenzó a buscarle un reemplazante. Los primeros nombres que asomaron fueron los de Gustavo Alfaro, Ricardo Caruso Lombardi, Héctor Veira y Claudio Ubeda, entre otros.
Claudio Borghi aseguró ayer que a veces "la salida de un técnico descomprime la situación", pero aclaró que él no renunció a su cargo al frente del plantel de Independiente tras la crisis que se desató en el club luego de la derrota del último sábado ante Lanús, de local.
Borghi dijo que habló con el presidente del club, Julio Comparada, inmediatamente después del partido y que el dirigente le transmitió que "tenía el apoyo de la comisión directiva. Pero le pedí que no salga a apoyarme públicamente, porque cuando un presidente hace eso es porque te están por echar", afirmó.
Esa fue la primera frase del técnico de Independiente, que hoy está cuestionado luego de que su equipo perdiera su segundo partido consecutivo en el torneo Apertura y quedara a nueve puntos del líder, San Lorenzo, cuando sólo se jugaron ocho fechas. "Hay muchos equipos grandes que están abajo nuestro. Un partido más te puede dar la chance de volver a pelear arriba. Está claro que estamos recibiendo goles en el segundo tiempo que no son normales", agregó.
Borghi se refirió a una declaración de Pablo Sánchez, el entrenador de Rosario Central, que dijo que se bancaba los insultos, pero no que lo escupieran. "A mí, hay dos cosas que no me gustan. Una es que me toquen el culo y la otra que me escupan. Los hinchas pueden expresar lo que quieran en la cancha, aunque no estoy de acuerdo con que insulten. Menos que escupan. Pagar una entrada no les da ese derecho", enfatizó.
Por último, Borghi aseguró que a él no le gusta defraudar. "Nunca me gustó. El día que me guste es porque ya no tengo las ganas suficientes. Así que voy a seguir. Por el plantel que tenemos deberíamos estar más arriba", concluyó el "Bichi", de cara al partido con Huracán.