La comunidad judía celebra su año nuevo 5769 o Rosh Hashaná desde ayer al atardecer hasta la caída del Sol de este miércoles 1º de octubre.
Esta celebración está ligada íntimamente a otra, denominada Día del Perdón o Yom Kippur, que comenzará en la tarde del miércoles 8 de octubre y culminará el jueves 9 por la noche.
En función de ambas festividades, serán días no laborables el martes 30 de septiembre, el miércoles 1º y el jueves 9 de octubre, para quienes pertenezcan a la comunidad judía.
Rosh Hashaná (cabeza de año) tiene lugar entre el 1º y el 2 de Tishri, primer mes del calendario judío, día en que según la tradición fue creado Adán, "cabeza" de la especie humana.
La fiesta del Año Nuevo se cierra diez días más tarde Äel 10 de TishriÄ con Yom Kippur, o Día del Perdón, fecha en que se revisa lo vivido y se obtiene la purificación espiritual; entre ambas, se suceden siete días de ayuno.
En esos diez días de penitencia, los judíos evocan la vuelta de Moisés al monte Sinaí: "Estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber", se lee en Éxodo 34.
La fecha para comenzar a reflexionar proviene sin embargo de la última Luna nueva de agosto, al abrir el mes hebreo de Elul, palabra que significa "el último". Los treinta días de Elul y los diez de Tishri suman con exactitud los 40 días que Moisés pasó con Dios en el Sinaí, procurando su misericordia.
El judío que no se arrepintió en Elul, tiene la posibilidad de hacerlo en Tishri, entre Rosh Hashaná y Yom Kippur: en esos diez días, el libro de la vida estará abierto y el destino será inscripto en él de acuerdo al balance de los actos.
El 1º y 2 de Tishri se hace sonar en las sinagogas el shofar (cuerno de carnero), cuyo sonido es el grito hondo y profundo del hombre que implora perdón y busca conmover a Dios.
Con eso, se recuerda a Abraham, quien a punto de sacrificar a su hijo Isaac para probar su obediencia, recibe la misericordia divina: se le ordena desatarlo y matar a cambio un carnero.
Los judíos reciben su Rosh Hashaná con una cena donde proliferan los alimentos dulces, para que así sea, según la tradición, el sabor del año que se inicia.