Opinión: OPIN-03
Al margen de la crónica
Hijos del rigor

El sábado 27 de septiembre varias plazas de la ciudad cobraron vida. Es que ese día alrededor de 500 voluntarios se dividieron en 20 espacios públicos y diferentes avenidas con la única intención de plantar 40.000 flores y darle color a lugares donde sólo predominaba el verde del pasto o el marrón de la tierra.

La iniciativa fue de la Municipalidad y contó con la colaboración de los miembros de la iglesia mormona. Pero concluida la tarea de embellecer y alegrar espacios públicos que lo necesitaban era sabido que todos los ciudadanos iban a tener que colaborar y ser "amigos de la plaza". Bajo esa figura, el municipio requirió a los vecinos que respeten lo plantado y que lo cuiden frente a quienes observaran cometer actos de violencia o hurtos.

A una semana de que 40.000 plantines de petunias, claveles chinos, margaritas y conejitos, entre otras especies, fueran incorporados en plazas y avenidas de la ciudad es importante remarcar que en varios de estos lugares siguen estando como el primer día que fueron plantados y hasta más lindos por el riego que realiza a diario personal de la Municipalidad y también vecinos que ayudan voluntariamente en esa tarea. Sin embargo, en una ciudad donde abundan las inconductas ciudadanas era de esperar que no en todos los espacios públicos embellecidos ocurriera lo mismo. Tal es el caso del Parque Juan de Garay, donde los plantines no tardaron ni un día en desaparecer.

Las plazas y paseos de la ciudad fueron cuestiones postergadas durante años y permanentes motivos de reclamos por parte de los vecinos a fines de que las autoridades de turno se dignaran a recuperarlos. Pero, evidentemente, el santafesino sigue siendo hijo del rigor puesto que no se puede explicar que, frente a la iniciativa de la Municipalidad de plantar plantines en diferentes puntos de la ciudad, en algunos lugares, los menos transitados, se los hayan robado. Resta decir que cuando los espacios públicos vuelvan a verse en malas condiciones y deteriorados no habrá que quejarse porque frente a trabajos tendientes a embellecerlos hubo ciudadanos indiferentes que, obviamente, perjudicaron al resto.