Nada más iniciada "La Peste" (1947), Camus escribe una frase escalofriante, no tanto por su constitución retórica, digamos, sino por sus implicancias. Es extensa; es extraordinaria; es, creo, como toda buena literatura, representativa de espacios y tiempos diversos, sean ficticios o reales, pertenezcan a aquí o a allá, y resuena como un eco grave sobre las cosas y los seres, amén de la propia relación establecida por el autor en su obra. La reproduzco. Dice: "Se dirá, sin duda, que nada de esto es particular en nuestra ciudad y que, en suma, todos nuestros contemporáneos son así. Sin duda, nada es más natural hoy en día que ver a las gentes trabajar de la mañana a la noche y en seguida elegir entre el café, el juego y la charla, el modo de perder el tiempo que les queda por vivir. Pero hay ciudades y países donde las gentes tienen, de cuando en cuando, la sospecha de que existe otra cosa. En general, esto no hace cambiar sus vidas, pero al menos han tenido la sospecha y eso es su ganancia. Orán, por el contrario, es en apariencia una ciudad sin ninguna sospecha, es decir, una ciudad enteramente moderna" (1).
Orán, Santa Fe, Leningrado, Roma; como sea que nombremos la ciudad, como sea que aludamos a ese concepto de amuchamiento, de concentración, de caos, de belleza, de tránsito, de circulación; más o menos pobladas, más o menos extendidas, más o menos cálidas, gélidas, indiferentes, atosigadas por el desempleo o la inmigración; en todas ellas, en todas las épocas, en todas las latitudes, ¿no se repite una pregunta similar a la observación de Camus?; ¿haya o no peste, pueda nombrarse o no esa peste, pueda combatírsela o no?; ¿no es finalmente todo perturbadoramente parecido: la consternación de las gentes y los usos de sus tiempos, la pregunta por cómo se administran las propias vidas, por cómo nos vivimos la propia vida, por la tensión entre la existencia de la cotidianeidad y lo otro?
Pero nosotros, si nos mirásemos, si pudiésemos hacerlo, real, profundamente ¿podríamos responder a ello?, ¿hemos tenido, al menos, azarosamente, aleatoriamente, de a momentos, alguna vez, "la sospecha"?, ¿o somos, como Orán, una ciudad "enteramente moderna"?, ¿podríamos responder a ello si nos mirásemos?, ¿podríamos?