Roberto Maurer
Con una escupida, Sabrina Sabrok obtuvo aún más prensa que en 2006, cuando inmortalizó sus senos en la Plaza de Las Estrellas, México. La expectoración fue dirigida a Jorge Lafauci, jurado de "Bailando por un sueño", en devolución a sus declaraciones impregnadas de racismo acerca de los mexicanos. La cantidad de saliva empleada seguramente no fue proporcional al escándalo que provocó una extralimitación que no debería horrorizar a cualquier concurrente a los estadios de fútbol. Y si bien Lafauci pidió disculpas por aquéllos dichos, fue necesario escupirlo para lograr el arrepentimiento.
Tampoco es necesario, al fin, que la nueva heroína de la lucha contra la discriminación sea una vedette orgullosa como portadora de las tetas más grandes del mundo, pero el debate de ideas trasladado al espacio mediático encuentra inevitablemente un estado ideal de reproducción en la quintaesencia misma de la tele, o sea en el programa de Tinelli, donde los enanos se dan porrazos jugando a la pelota sobre el hielo, sin que nadie, todavía, haya escupido a los organizadores por abusar de personas diferentes. Al menos, los mexicanos tienen quien los defienda.
La magnitud de un físico que la obliga a dormir casi sentada, no es la única virtud de Sabrina Sabrok, una argentina residente en México, donde desarrolla diversas actividades, las de conductora de televisión, ex alumna del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, cantante y fundadora de Nu Metal Ciberpunk Band Primeras Impresiones, que ha grabado media docena de discos y fue telonera de Marilyn Manson. Sus antecedentes superan a los de Karina Jelinek.
Su ataque a Lafauci desató la ira de las hienas locales, que cerraron filas en su defensa y se escandalizaron como si se tratara de miembros de la Conferencia Espiscopal. Como siempre, la más ingeniosa fue Moria Casán, con su cocoliche prostibulario: "Es una persona que despide una vibra extraña, más allá de todo este hecho desagradable. Me parece que se soltó King Kong, hay que llevarla con un bozal... Se la da de "celebrity' y recién la vi adentro de un taxi, tendría que andar en una limousine... ¿What pass, mami? Me da bronca que le estemos dando prensa a esto... Qué se puede esperar de ella si se le nota que tiene una patología", declaró. "Odié que Jorge (Lafauci) en ese momento le haya pedido perdón... íHay que encajarle una querella penal y que no pueda salir del país! Marcelo (Tinelli) me vino a abrazar y me dijo que no me enganche con esta "mina', creo que me debe haber visto la cara. Me dio mucha tristeza e indignación lo que pasó".
Adriana Aguirre, en permanente estado de alerta en materia de figuración, apareció en el espacio de Viviana Canosa con palabras que más bien parecían ofender más al ofendido que a la ofensora: "Detestable, yo estaba ahí al lado, presencié los escupitajos que le largó a Lafauci que, sabemos, es un pobre anciano, un hombre muy mayor que está medicado. Me solidarizo con él, hay que tener consideración con la gente muy mayor. ¿A quién se le ocurre darle cámara a esta "mina' que baila como el culo?".
En cuanto a Gerardo Sofovich, que introdujo el bowling de los domingos para que chicas de mini se agachen y muestren la bombacha, se manifestó sorprendido. "Lo único que me despierta todo esto es repudio. Fue un espanto lo que sucedió y nada justifica este tipo de reacciones. Lo dije anoche al aire y hablé al respecto expulsándola de "Bailando por un sueño'. No hay espacio para que esto suceda en la televisión". Un doctor. El jefe de todos los jefes.
En cuanto a la Tota Santillán, con autoridad señaló que "ella y su novio estaban totalmente sacados", y pareció coincidir con sus colegas en que a Sabrina Sabrok, con tantas operaciones, le sigue faltando una lobotomía.
Puede decirse que Sabrina Sabrok no es una embozada, los engañó en su buena fe. Llegó al país para realizarse la cirugía número 25, aspirando a que sus pechos de silicona de siete kilos alcancen los nueve, es decir, un bebé de seis meses a cada lado. Una vez aquí, con su novio punk se paseó por la tele, desde "Mañanas informales" a Susana Giménez. En México, su ciclo de medianoche se llama "Sabrina, para el que lo aguante todo", y desde allí promete la destrucción de todos los tabúes. Se supone que una de esas prohibiciones incluyen la de no escupir al prójimo. Cuando la invitó al repechaje de "Bailando por un sueño" estaba bien avisado acerca de la personalidad de la visitante, al igual que sus celebridades escandalizadas por el salivazo de Sabrina, como si "Showmatch" no los hubiera acostumbrado a todo tipo de excretas.