Roberto Maurer
El canal América se ha trazado un plan de mediano plazo para los próximos tres años, y aún hacia más adelante, declaró Gastón Portal, encargado de programación y un gran optimista, por su confianza en un medio donde se mide minuto a minuto, y en el marco de un terremoto mundial. Se trata, además, de hacer un canal familiar, "pero dirigido a una familia disfuncional", dijo, "o a la familia argentina de hoy en día". En lugar de la imprecisión enigmática de estas categorías, en otros tiempos la televisión era más exacta en materia de segmentación y nos hablaba del público ABC1.
El estreno de "Todos contra Juan" (América, martes a las 22.30) se ajustaría a los citados criterios de programación, aun cuando es imposible determinar como será recibida por las aludidas "familias disfuncionales" o los matrimonios gay. Se trata de una comedia semanal que desde hace meses venía siendo anunciada por Telefé y que repentinamente pasó a América en medio de la sorpresa general, en uno de esos movimientos que solamente pueden descifrar quienes forman parte de ese "mundo raro" de la tele. Después trascendió que nunca hubo contrato, y solamente la palabra de honor de las partes.
Como es sabido, América disputa el tercer puesto con el 9, y va en desventaja ante un competidor cuya una política consiste en programar diariamente una montaña de tiras latinoamericanas. América no tiene ficciones, y aspira a repetir el éxito de "Lalola" con otra comedia inteligente, en una actitud infinitamente más digna que la de sobrevivir con programas que se alimentan del remanente de las caballerizas de Tinelli.
Juan es Juan Perugia, y un alter ego irónico de Gastón Pauls, el actor que interpreta al protagonista y coproductor de esta ficción que juguetea astutamente con el universo del negocio del espectáculo y sus celebridades de campanario.
Hace quince años, Juan participó en una tira de adolescentes de enorme éxito, y quedó fijado en ese pasado de una gloria que se fue atomizando en trabajos menores, como el de mozo en el capítulo 102 de "Resistiré", al cual Juan denomina "cameo", es decir, el gesto de un famoso, como una de las incontables mentiras y fantasías con las cuales encubre su humillante actualidad, o falta de actualidad.
En el primer unitario, intenta el retorno a partir de un documental sobre aquel programa juvenil tan exitoso, un equivalente de "Montaña rusa", en el cual participó el propio Gastón Pauls, en 1994, hace la misma cantidad de años. En el documental aparecen los testimonios de Julieta Díaz, Esteban Prol, Julián Weich y Cecilia Dopazo, (algunos también estuvieron en "Montaña rusa") con sus nombres reales. Juan invita a un tétrico bar donde ha organizado la visión con público de la emisión televisiva del documental, que resultará una edición sensacionalista del programa de Chiche Gelblung, que también aparece en la pantalla chica representándose a sí mismo.
A pesar de que Juan insiste en una versión fantasiosa de aquella experiencia adolescente, diciendo que él era "el centro del grupo" y el "carismático", ya nadie se acuerda de él. Y en su relanzamiento, aspira a un protagónico en la nueva tira de Mariano Martínez, otro que aparece haciendo de sí mismo y el principal actor invitado, que termina en una catástrofe: el pobre Juan siempre conspira contra sí mismo, por su tendencia a "buscar pelos en el huevo", según dicen sus compañeros.
Vive con los padres, enseña teatro a unos chicos más avispados que él y sólo lo aguantan un amigo anticuario de objetos inútiles y una amiga fotógrafa con un ridículo novio ecologista, que usa la palabra "nada" continuamente. La muletilla saca de quicio a Juan, tanto como la obsesión de que todos se fijan en su calvicie incipiente, aquella que también afecta al mismo Gastón Pauls, quien, a través del patético personaje, ha decidido burlarse con moderación de sí mismo y del narcisismo del medio. Lo consigue con gracia y estilo, y el resultado no se parece a un programa de Francella.