Area Metropolitana: AREA-01
Siguen las conversaciones
Un paro sin solución a la vista
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Al cierre de esta edición no había mayores alternativas para destrabar el conflicto que enfrenta a choferes con empresarios del transporte urbano de pasajeros. No obstante, se están generando distintos acercamientos extraoficiales, con el objetivo de cerrar un acuerdo.

De la redacción de El Litoral

La jornada de ayer fue bastante movida para los involucrados en el conflicto del transporte, lo que incluye a los transeúntes. Colectivos de las diversas líneas saturaron los alrededores del Ministerio de Trabajo, bloqueando Rivadavia, Suipacha, Crespo e Hipólito Yrigoyen. El edificio quedó virtualmente tomado por los choferes: unas cien personas con bombos y cánticos amenizaron la jornada desde pocos metros de distancia a la sala de reuniones.

Primero se hizo una reunión con las partes, y después hubo una sucesión de propuestas y contrapropuestas durante horas. No todos los actores estaban adentro del edificio, por lo que cada una de las parte debía permanentemente hacer llamados. Se estuvo muy cerca de un arreglo (todo tiene que ver con plazos, que los empresarios buscan a toda costa atar al desembarco de los subsidios y los trabajadores despegar totalmente), aunque los ánimos caldeados por varios días de desgaste impidieron el consenso, en una reunión que se prolongó hasta las 10 de la noche, con los choferes manifestando en toda la zona de la sede ministerial y la policía custodiando.

Las 12 horas de idas y vueltas llevaron a una situación en que se dijo "bueno, hasta acá llegamos", y se llegó a alguna instancia violenta que motivó el retiro de los empresarios, argumentando que no estaban dadas las condiciones para permanecer en el edificio. Mientras, los representantes de los colectiveros negaban tales afirmaciones frente a las autoridades y reiteraban su vocación de diálogo.

Tras esto, la viceministra Alicia Ciciliani propuso un cuarto intermedio, sin fecha para la continuidad de las tratativas, la cual deberá ser fijada por el ministerio, quien convocará nuevamente a los sectores en conflicto.

Avance en el diálogo

De todos modos fue un avance, teniendo en cuenta la situación anterior:

*Cuando se dictó la conciliación obligatoria, los empresarios dijeron que no tenían los fondos para pagar los aumentos, ni siquiera para pagar los sueldos íntegros, razón por la cual se abonaron desdoblados. También sostienen que un aumento de tarifas es absolutamente necesario, pensando en un boleto común de $ 1,90.

*Los trabajadores manifestaron que los patrones "se están llenando de oro", y que disponen del capital para abonar el aumento escalonado y las cuotas retroactivas.

*La Municipalidad dice más o menos públicamente que de los estudios que ellos tienen saldría que los números le darían a los empresarios para pagar los sueldos, sin necesidad de aumentar la tarifa (que de todos modos el DEM no tiene la menor intención de modificar).

Lo que está intentando el organismo público es que cada parte ceda un poco hasta llegar a un punto en común. De todos modos, en la gestión provincial son conscientes de que por más que se arregle ahora el conflicto puede volver a la brevedad, en parte debido a la compleja situación económica mundial, y en otra medida a la distribución desigual de subsidios al transporte entre el área de Capital Federal y Gran Buenos Aires y el resto del país.

Chances de solución

En la jornada de hoy hay algunas ventanas que pueden determinar el fin del conflicto. Por un lado, el ejecutivo municipal y algunos concejales citaron extraoficialmente a los empresarios para continuar el diálogo: dichas conversaciones se desarrollarían en la jornada de hoy en el palacio municipal, pero desde el DEM no se quiere manifestar mucho más que las "solicitudes de solución" que se muestran públicamente.

Por otro lado, otro espacio de solución habría quedado abierto durante la fallida audiencia de la víspera. Aparentemente, el sector empresario se habría comprometido (también extraoficialmente) a hacer una propuesta formal ante el ministerio, pero hasta el mediodía de hoy esto no se habría producido. De no haber ninguna novedad, es probable que la medida de fuerza se extienda durante el fin de semana largo, el último de 2008, con el perjuicio que esto puede acarrear para todos los sectores, con el usuario como el más damnificado.

Acceso dificultoso y ruidos en zona de sanatorios

Los colectivos estacionados a lo largo de las calles Suipacha y Rivadavia dificultaron el acceso de ambulancias y particulares a los sanatorios de esa zona ayer por la tarde. Los choferes llegaron en varios micros para concentrarse frente a la sede de la Secretaría de Estado de Trabajo, donde se manifestaron con cánticos y bombas, en una zona que requiere de silencio para los internados y fluidez de acceso para las ambulancias y particulares que trasladan enfermos.

Desde el Sanatorio Mayo aseguraron que los colectivos estacionados frente a la puerta dificultaron la entrada y salida de las ambulancias: "La hilera de colectivos y las calles cortadas complicaron muchísimo el acceso. Los camilleros tuvieron que ir con las sillas de ruedas y las camillas hasta la esquina de 25 de Mayo y Suipacha para recibir a los pacientes". Asimismo sostuvieron que el paro de colectivos disminuyó notablemente la cantidad de gente que diariamente asiste para ser atendida.

Una joven que llevaba en auto a su madre descompuesta, se encontró con que Suipacha estaba cortada. Explicó la situación a los policías, que la dejaron pasar, pero la cola de colectivos parados -que obstruía toda la cuadra- no le permitió estacionar el auto en la puerta. "Tuve que dejar el auto en la esquina y llevar a mi mamá caminando hasta la entrada del sanatorio. Se trataba de un problema de salud, pero parece que no tienen respeto por nadie", se quejó la joven.

En tanto, desde el Sanatorio Garay aseguraron que, entre los colectivos parados, las ambulancias tenían espacio para pasar por la estación de servicio que está en la esquina de Suipacha y Rivadavia. "Ellos sabían que quedaba ese espacio libre para que circulen, además los que cortaban Suipacha dejaban pasar a las ambulancias y se respetaron los lugares de acceso de la puerta. No sé si los que venían en autos particulares habrán podido pasar. Lo que sí molestó a los pacientes y a la gente internada fue el ruido de las bombas", relató una empleada del sanatorio.

En tanto, señaló que "se nota muchísimo cómo influye el paro de colectivos en la cantidad de gente que asiste, sobre todo al Centro de Emergencias". En este sentido, aclaró que "el sanatorio garantiza la llegada del personal porque pone un transporte a disposición, pero la gente no puede llegar por los costos de los taxis o remises".