La falta de servicios del transporte urbano de pasajeros también viene causando inconvenientes en los hospitales de la ciudad, tanto a quienes requieren la atención por problemas de salud como al personal que allí se desempeña. El Litoral consultó a directivos de los nosocomios, quienes realizaron una evaluación de las consecuencias de este paro.
En el hospital de Niños Dr. Orlando Alassia, Fabiana Roa, integrante del consejo de administración, explicó que "ante el paro del transporte tenemos como modalidad cubrir las guardias mínimas de enfermería y del área de administración. Por lo general nos manejamos con una empresa de radiotaxis pero en esta oportunidad hicimos un contrato con minibuses para el traslado del personal, de manera de cubrir los distintos turnos para la entrada y salida de los empleados".
Al respecto, advirtió que "esto trae un perjuicio económico para el consejo de administración porque se afrontan estos gastos con fondos propios".
Asimismo, planteó que "el usuario también está perjudicado porque un turno siempre tiene un plazo de demora y es lamentable que por este motivo no puedan concurrir el día y a la hora prevista para ser atendidos. Creo que los reclamos salariales son justos pero dentro del marco legal. En este caso, no se miden las consecuencias ni el daño que ocasionan. Los turnos se reacomodan pero tendrán que esperar nuevamente".
Por su parte, el vicedirector del hospital Iturraspe, Manuel Astudillo, planteó que "no se nota una disminución de la demanda, aunque debe haber menos cantidad de gente que no ha podido venir por el paro. En relación al personal, a alguno de enfermería que vive lejos y debió quedarse en el hospital se le autorizó el pago de comida para no ir y volver a sus domicilios. No se dejó de atender a ningún paciente ya que se cubren las guardias mínimas y nuestros móviles también buscan a quienes necesitan llegar al hospital".
Algo similar ocurre en estos días en el hospital Cullen, en donde -según se informó desde la dirección- la atención se brinda normalmente y se pusieron a disposición tres ambulancias para traslados y dos remises para cubrir los turnos de ingreso y egreso del personal.
Por su parte, la directora del hospital Mira y López, Dra. María Cristina Paz, admitió que "el paro del transporte dificulta porque el personal tiene inconvenientes para llegar a sus lugares de trabajo, tanto en el hospital como en los centros de salud barriales. Nosotros atendemos las 24 horas, con guardias de internación, y siempre tiene que haber personal. Tuvimos que sobrecargar al personal que vive más cerca y hacer doble turno por los trabajadores que no pueden concurrir por vivir lejos. Sin embargo, los consultorios médicos están atendiendo normalmente porque los profesionales tienen movilidad".
Asimismo, mencionó que "los pacientes también tienen dificultades porque generalmente es gente de pocos recursos y les cuesta tener las monedas para llegar al hospital para su atención".
Una situación diferente se apreciaba en el hospital de rehabilitación Vera Candioti. Según aclaró que directora, Liliana Revello, "la mayoría de nuestros pacientes no pueden trasladarse solos y llegan en ambulancias privadas, pagadas por sus obras sociales, o en la unidad de traslado del hospital. En estos casos, los turnos programados se cumplieron por este motivo".
En relación al personal, aclaró que "en su mayoría vive cerca del hospital y, el que no, debió cumplir funciones en centros de salud cerca de sus domicilios o presentar un certificado policial. Un caso distinto fue el del personal de enfermería, a quienes debimos pagar un remís porque tienen que cumplir sus horarios".