Opinión: OPIN-05
Artes Visuales
Los Obreros de Babel

Domingo Sahda

En fecha reciente fue abierta a consideración del público una exposición de pinturas en la sala de exposiciones del 7º Distrito de la Dirección Nacional de Vialidad, 27 de Febrero y Salta. La colección de pinturas a la vista Äacrílicos sobre telaÄ es de autoría del artista santafesino Luis Gervasoni, cuya presencia es activa y constante en el medio cultural local. La colección de pinturas a la vista gira en torno de un eje conceptual temático que Gervasoni interpreta a su modo, y se acompañan con textos poéticos firmados por Hernán Bortondello, los que actúan como explicitación descriptiva e interpretación de cada uno de los relatos visuales expuestos.

La muestra adquiere un perfil programático que se encabalga en torno a subjetivas apreciaciones de tiempo y lugar, vinculados al mito bíblico de la construcción de la Torre de Babel. Con punto de partida en este tópico, el artista describe visualmente acontecimientos propios del proceso arquitectónico imaginado, trasladando a la hipotética actualidad cada una de las instancias propias del trabajo referenciado, con especial énfasis en los protagonistas: los obreros de la construcción.

Los textos acoplados aparecen como apéndices subordinados a cada imagen expuesta a modo de palabra poética, que explica y expresa emocionalmente cada instancia, sin quitar ni agregar a las imágenes, cuya explicitación configurada es de directa apreciación. Luis Gervasoni opta en su proceso de realización plástica por una particular entonación realista inopinadamente distorsionada en los tramos que define como centrales, apoyándose en tratamientos formales y de textura visual que no traspasan el límite del efecto pictórico de superficie, trabando la espesura dramática que su discurso plástico presupone temáticamente.

Cada cuadro a la vista se resuelve plásticamente por un doble andarivel de construcciones plásticas antéticas, que recortan un constante conflicto en la apreciación global de cada pintura a la vista. El hiperrealismo pictórico, lenguaje en el cual el expositor ha dado muestras de excelencia y solvencia en otras obras, aquí colisiona con la resolución de las imágenes centrales arbitrariamente distorsionadas, ajenas a cualquier cuestión conceptual dramática a la que hipotéticamente alude el autor con sus obras. Estas distorsiones o deformaciones se aproximan más a un juego de plástica especulativa antes que a la concepción y elaboración hiperrealista de cada situación. El elíptico homenaje al trabajo y a sus protagonistas primarios, los obreros de la construcción embarcados en esa "loca aventura" propia de la soberbia humana, son construidos como datos plásticos de abstracta definición, por la arbitrariedad de los segmentos sobre los que se centra la atención visual. Estos personajes son "imposibles", por decirlo de un cierto modo, en tanto pretendamos vincularlos plástica y compositivamente al contexto en el que interactúan, éste último sí elaborado y resuelto bien. El modo hiperrealista de resolución, de buena factura se desprende del plano general pintado, obligando al ojo que mira, en suma al espectador a saltar de un subespacio a otro, anclándose en las bandas laterales-derecha de la obra Construyendo Babel I, y en ambos extremos en El Otro Sol. En estas parcialidades citadas, los laterales, la calidad plástica es de total congruencia y calidad estética. Y de tal modo lo son que se constituye en "otros cuadros" que flanquean a aquel otro, centralizado.

Cuestiones de parecido rango se producen en la obra titulada Construyendo Babel III. En este caso la imagen centralizada del hombre no se resuelve como escorzo entrevista y elaborado desde un punto de vista que otorgue rotunda congruencia a lo pintado. La forma parece en forzada torsión y desproporción icónica dentro del mismo plano. La espectacularización de cada relato visual se logra a expensas de la verosimilitud. De tal modo, el halago y la proeza de taller conspiran en contra de la carnadura expresiva del drama humano que se cita.

Los efectos de luz-sombra condicionan el color como tinte esencial a presupuestos de valor cromatizado y los diseños formales señalan las formas con precisión, sujetando la luz a la definición precisa de las formas diseñadas.

Optar por un modo de decir plástico, ajustándose a sus preceptos en un buen modo de transitar por los meandros de la creación plástica, sin extasiarse ante la multiplicidad de recursos que ofrece la contemporaneidad.

Nilda Raquel Marsili en la Escuela Mantovani

Con el enunciado "Más allá de lo aparente" la artista Nilda Raquel Marsili expone sus trabajos, algunos de ellos ya vistos con anterioridad, en el hall de la Escuela Provincial de Bellas Artes Prof. Juan Mantovani, de Santa Fe.

La idea del "enigma" como aquello inexpresable, que asecha paso a paso la vida, de compleja e inasible definición, opera como protofondo de sostén ideológico, en el recorrido de toda la muestra, al margen de la diversidad plástica con que aparecen las imágenes pintadas. La unidad de sentido está dada precisamente por aquella huidiza sensación de lo inaprensible escondido. Y este tópico de lo extraño se traslada hacia los "pequeños árboles" pletóricos de ambiguas sugerencias en los cuales el acento dorado se repite con todas las connotaciones que esta materia-luz presupone. Vale tanto para las formas como para los fondos, trazos y gestos caligráficos. Las "escrituras" anuncian "la realidad (que) se presenta a veces de manera engañosa, disfrazada, escondida, siempre más allá de lo aparente" (del impreso de mano de la muestra). Marsili merodea estos territorios con desiguales resultados, cristalizando cada duda, cada desasosiego personal en piezas de pequeño formato, en las cuales asoma por los intersticios formales esa sensación de lo presentido, en ocasiones con rotunda precisión; otras sin arribar "a puerto" en su anhelo expresivo.

Su atención gira desde el plano al volumen real, y en este caso la materialización de sus exploraciones coagula en una imagen de carácter totémico por su presencia y el aura que construye en torno. Es una visión femenina, "alter ego" de la autora, en la cual se vehiculiza el sentido de atención a lo extraño, la presencia constante y atenta del artista como "médium" o puente entre los distintos estratos de la conciencia de realidad e irrealidades.

El proceso de constante búsqueda de sentido, de aquello que pugna por articularse detrás de las evidencias es una constante. En ocasiones la artista cristaliza su atenta búsqueda: en otros casos, la forma se deslíe en el todo sin explicitaciones que posibiliten la comunión con el espectador.