Opinión: OPIN-07
Llegan Cartas
¿No tiene goyete?

Señores directores: Si buscamos en el diccionario el vocablo gollete, encontraremos que significa: m. Garganta: apretar el gollete. Cuello de botella: llenar una garrafa hasta el gollete. Pero si analizamos la expresión "No tiene gollete", o con yeísmo "No tiene goyete", podríamos concluir que es un modismo actual que alude lo que no tiene razón de ser y por extensión es incongruente usarlo como inconveniente.

Dicen los que saben, que el idioma español o castellano por estos lares es el más dotado en expresiones lingüísticas; pero a la vez es muy complejo, pues articular de modo preciso lo que se piensa, requiere de gran conocimiento y aquilatada destreza. El idioma es un medio de comunicación entre partes y sus señales obedecen a códigos. Si se altera el sentido de la señal, se podrían producir desentendimientos, tal como ocurre con el perro y el gato. Veamos cómo funciona esto en la naturaleza: el perro estira la pata en señal de amistad, mientras que el gato interpreta esto como ataque, por eso se "pudre todo de primera movida", como dicen los jóvenes hoy. Es que el gato tiene uñas retráctiles y el perro no. El gato puede estirar la pata con las uñas retraídas en señal de amistad o con las uñas extendidas en ataque. El perro no puede retraer sus uñas: he ahí el dilema del perro y el gato.

Ahora extrapolemos la cuestión a La Argentina cuyo territorio geopolítico es un paraíso en cuanto a suelo, clima, riquezas naturales, potencialidades, crisol de razas, etc. y a la vez una Caja de Pandora, donde no hay bien que por mal no venga, en cuanto a pifiar el rumbo en su búsqueda de un futuro venturoso.

Con todo respeto, parecería que fuera el país de la timba, donde los habitantes nos empeñamos en apostar mal y siempre al mentado "destino de grandeza", que jamás llegará por vía de la comodidad, de la hipocresía, de la in-cohesión, de la in-coherencia, de la in-congruencia, de la des-esperanza, de la in-justicia y la ex-clusión, etc.

Se me ocurre que el principio de los males estaría en el idioma, pues como en la torre de Babel no nos entendemos, o como en el canto popular: "Los maderos de San Juan, piden pan, no le dan, piden queso, le dan un hueso". Aquí se buscan emprendedores, que los hay a montones y que constituirían la inconmensurable fuerza productiva de riquezas, de empleo genuino y de aporte al erario público, pero se le meten palos y piedras en las ruedas como ser: falta de políticas sanas de radicación, financiamiento y desarrollo, más exorbitantes sobrecargas impositivas y tributarias, quebrantamiento vulgar y burlesco de las normas constitucionales preestablecidas, discontinuidad de las reglas de juego, inseguridad jurídica... Es triste y lamentable que los argentinos veamos dilapidarse nuestras vidas en este ajetreo estéril, angustiante y vil, que como diría un amigo que insiste en salvarse haciendo la suya: ¿para qué te vas a calentar por los demás? ¿No te das cuenta que no tiene goyete?

¿Yo estaré loco cuando atisbo a pensar que entre los demás están mis abuelos, mis padres, mis hijos y sus hijos, mis parientes y sus parientes, mis amigos y sus amigos, mis vecinos, mis clientes y sus clientes, mis proveedores y sus proveedores, mis maestros y sus maestros, mis pastores, mis rebaños... mis sueños y sus sueños.

Ercilio J. M. Rudi.Fundador Peña Filosofal de Santa Fe.