Evitar la destrucción de puestos de trabajo, una disparada del dólar y la pérdida de reservas del Banco Central son los principales objetivos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el marco de la crisis financiera global, y los ejes a los que apuntará el paquete de medidas que se anunciaría en las próximas horas.
En este contexto, se suceden las reuniones con empresarios y sindicalistas para sentar las bases de un pacto que permita afrontar la coyuntura: mientras los primeros se comprometen a no producir despidos, los segundos congelarían los reclamos salariales y, desde el sector oficial, se completaría el trípode con el sostenimiento de un tipo de cambio competitivo, flotando entre 3,30 y 3,40 pesos, y una profundización de la compra de insumos a empresas que produzcan y empleen en el país, en forma paralela a un estricto monitoreo sobre eventuales suspensiones de personal.
Según consignan coincidentemente en sus ediciones de hoy los principales matutinos porteños, citando fuentes oficiales, la presidenta tiene previsto definir además, y en forma urgente, algún tipo de traba a las importaciones provenientes de China para evitar su impacto en la industria local. Lo mismo corre para Malasia, Taiwán, Corea y el propio Estados Unidos.
En el caso de Brasil, existe una serie de recaudos acordados hace tres años, aunque el criterio imperante es el de definir estrategias de manera conjunta con el vecino país. En ese orden, se reforzará las fronteras comerciales con controles conjuntos y se subiría el arancel externo del Mercosur para bienes de consumo provenientes de otras regiones.
La idea es poner alguna valla a la invasión de excedentes de producción de los países más afectados por la crisis que, ante la imposibilidad de vender a sus tradicionales clientes, buscarían salvar costos en el mercado latinoamericano, a precios "de oferta". Esta avanzada tendría un impacto fortísimo en las industrias argentinas y provocaría el efecto en cadena de un desplome de las ventas y la reducción de personal.
En este contexto, el gobierno seguirá muy de cerca las importaciones de bienes de consumo como celulares, bienes informáticos o alimentos; también las que podrían afectar a sectores nacionales considerados sensibles, como calzado, textiles, indumentaria y electrodomésticos. Se modificará el sistema de dumping y salvaguardia, es decir, la herramienta con la que el gobierno penaliza a los productos que vienen del exterior y que dañan a los empresarios locales (si es que éstos logran demostrar que hay competencia desleal).
También, según el diario Clarín, se acortarán los tiempos de evaluación de las denuncias y los requisitos para presentarlas. El matutino asegura que ya se habrían detectado casos en compañías del exterior que buscarían vender aquí con precios mucho más bajos que en sus propios territorios (por ejemplo, zapatillas a 0,50 centavos de dólar y cochecitos para bebés por apenas 3 dólares).
Pero más allá de las medidas internas, se anticipa que el pago al Club de París tendrá dilaciones. En lugar de concluir una oferta antes de fin de año, se haría en el primer semestre de 2009. Y se buscará acelerar el acuerdo con los bonistas, que incluye un ingreso de divisas extra para la Argentina.
En tanto, el ministro de Economía, Carlos Fernández, se entrevistó ayer en Washington con el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, y afirmó que se "seguirá trabajando para coordinar acciones" entre los países industrializados y las naciones en desarrollo, a fin de buscar una salida a la crisis financiera internacional.
El titular del Palacio de Hacienda, además, cargó fuertemente contra el Fondo Monetario Internacional (FMI), al que criticó por su "incapacidad" para garantizar la estabilidad mundial y su "falta de supervisión efectiva" a los países avanzados.
Del encuentro con Paulson, que se extendió entre las 17.30 y las 19, participaron también, además de Fernández, ministros de Economía de Colombia, Chile, Uruguay, Perú, Canadá y México, entre otros.
Antes de ese encuentro, el titular del Palacio de Hacienda encabezó la delegación argentina que se presentó ante el Comité Monetario y Financiero del FMI, donde esbozó, como idea central, la necesidad de "avanzar en la concertación de políticas entre países industrializados y naciones en desarrollo, para permitir que se sostenga la demanda agregada mundial y el crecimiento".
Escueta
La referencia del ministro Carlos Fernández a que se "seguirá trabajando para coordinar acciones" fue la única y escueta respuesta que dio a los medios de prensa que lo esperaron tras la reunión que mantuvo, durante casi 90 minutos, con el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, y pares de la región en la capital estadounidense.
De la Redacción de El Litoral