La avenida Gorriti, situada en el norte de la ciudad, es definida por los vecinos y comerciantes de la zona como una de las "más abandonadas". Muestra de ello ÄdicenÄ es "la escasa iluminación que tiene en varios tramos, la ausencia de cestos de basura, la falta de mantenimiento de la carpeta asfáltica y de limpieza en general".
Graciela tiene un negocio de cotillón y repostería sobre la avenida Gorriti, a pocos metros de su intersección con Peñaloza. En su poder, tiene una nota dirigida a la Municipalidad con la firma de alrededor de 30 vecinos de la zona, en la que manifiestan que se sienten "excluidos", ya que al tratarse de una de las avenidas más importantes de la ciudad se encuentra en muy malas condiciones. El escrito, que será presentado en el municipio en los próximos días, finaliza manifestando que "tratándose de una avenida importante pero olvidada, y con futuro de crecimiento comercial, pedimos a quien corresponda que nos escuche".
"Esta iniciativa de la nota surgió después de observar lo lindas que están otras avenidas, donde se colocaron cestos y flores, y en la Municipalidad nos contestaron que siguiéramos los pasos formales. Notamos que esta avenida no existe para las autoridades, y por eso, el motivo de nuestro reclamo", manifestó Graciela a El Litoral.
La avenida Gorriti no tiene una asociación de comerciantes, como sí la hay en Aristóbulo del Valle y Facundo Zuviría. Tal situación, consideran, podría ser uno de los motivos por los cuales dichas arterias se encuentran en excelentes condiciones. Sin embargo, están convencidos de que "no debería ser así, puesto que se supone que mejorar las avenidas es obligación de la Municipalidad".
Varios de los focos que deberían iluminar a la avenida Gorriti están rotos. Con ello, los robos y asaltos se ven beneficiados. "Gracias a Dios a mí nunca me pasó nada, pero al carnicero de acá al lado lo asaltaron como dos veces. Él había pedido que un policía recorriera las calles, porque paga la cooperadora policial, pero le dijeron que no podía ser posible porque no hay muchos ni grandes comerciantes", contó Graciela. Y agregó: "Hasta hace un tiempo, éramos los mismos vecinos los que nos tomábamos el trabajo de cambiar los focos de la avenida, pero ya no se puede".
Por otro lado, la mujer, en representación de otros vecinos y comerciantes, refirió que son muy pocas las tareas encaradas por el municipio tendientes a desobstruir los desagües. "La vez que vinieron a limpiar las bocas de tormenta dejaron la basura en la calle. Cuando les pedí a los trabajadores que la juntaran en bolsas, porque sé que se las dan, me quedaron mirando y no me dieron bolilla. La cuestión es que nadie la juntó y eso, ante la menor lluvia, vuelve al mismo lugar de donde la sacaron, es decir a las bocas de tormenta", indicó, acotando que cuando hizo el reclamo en la Municipalidad le dijeron que lo debía hacer en la empresa. "Imaginate que yo tengo mis preocupaciones. No puedo andar llamando, llevando notas...", agregó.
Según consideran en la zona, el importe de los impuestos que abonan los vecinos por residir o trabajar en la avenida Gorriti es motivo suficiente para que desde la Municipalidad den respuesta a cada uno de los reclamos. Además, remarcan el crecimiento comercial que tuvo en los últimos años.
"En Aristóbulo del Valle nosotros tenemos un local. En impuestos, acá sólo pagamos una categoría menos. Entre ambas avenidas hay marcadas diferencias, pero de acuerdo con los impuestos deberían verse en similares condiciones ¿no?", finalizó la mujer, a la espera de que la avenida Gorriti se asemeje a otras de la ciudad.
De la Redacción de El Litoral