Télam.Ä Los hinchas de River Plate agotaron ayer las entradas para el superclásico del próximo domingo frente a Boca Juniors, que se jugará en el estadio Monumental, por la décima fecha del Torneo Apertura. En total, se canjearon 25.000 tickets en las boleterías del reducto "millonario", donde no hubo problemas y todo transcurrió con total normalidad.
En tanto, unas 7 mil localidades fueron reservadas para simpatizantes del interior del país, representados en 123 filiales. La expectativa fue tan grande que cuando se abrieron las 20 boleterías que hubo disponibles en el estadio la cola era de 400 metros. Por otra parte, fuentes de la entidad de Núñez adelantaron que desde el último superclásico hasta hoy se sumaron 10 mil socios más a la institución.
Carlos Ischia, director técnico xeneize, resolvió la máxima preocupación que lo envolvía pensando en el superclásico. Lo inquietaba al DT que el domingo, en el Monumental, su futbolista principal, Juan Román Riquelme, no estuviese en plenitud. Imaginaba el entrenador que el 10 acumularía los 180 minutos de esta serie de Eliminatorias con Argentina, en dos partidos más que intensos contra Uruguay y ante Chile. Pero apareció la tarjeta amarilla mágica y la solución para Boca: mañana, en el regreso a las prácticas, el crack estará practicando en Casa Amarilla muchísimo menos desgastado de lo que Ischia pensaba.
Como acumuló dos amonestaciones que lo inhabilitan para enfrentar a Chile, encontrará Boca a un Román que jugó con la selección apenas 71 minutos y que hará un viaje menos de lo previsto. Si a Riquelme el sábado no lo amonestaban, recién Boca lo hubiera recuperado el jueves, pero sólo para un ensayo liviano, regenerativo. Ahora Román desembocará en el clásico con mínima participación en la Selección Nacional, con una semana normal de entrenamientos y tras dos días de descanso total: domingo y lunes.
A Boca y a Riquelme, apuntándole a River, se les presenta un escenario físico ideal. Si algo le viene faltando al 10 es frescura. Por distintas razones: no hizo la pretemporada porque se fue a los Juegos Olímpicos, jugó casi siempre en la Selección y en Boca, sumó varios miles de kilómetros de avión entre los viajes a China, a Lima por Eliminatorias y a Rosario y Mendoza por el torneo local.
Román, entonces, estará ante River mucho mejor de lo que Ischia esperaba. Vaya detalle si se repara en que los clásicos en general Riquelme suele hacerse más diferente que nunca. La ecuación es lógica: cuanto más descansado arribe al Monumental, mayores posibilidades de que se acerque al verdadero Riquelme, tal cual publica hoy Clarín.