El plenario de secretarios generales de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales resolvió acatar la conciliación obligatoria y evaluará el próximo lunes 20 si en este ámbito se produce un mejoramiento de las propuestas realizadas hasta el momento por los representantes patronales, es decir, de los intendentes y presidentes comunales.
El gremio consideró que las negociaciones "están trabadas desde el mes de julio" y, por lo tanto, esperan avances concretos en las próximas horas, a los fines "de evitar que se desgaste al organismo laboral en reuniones de idénticos resultados, a las que se llevaron a cabo durante los meses anteriores". Por ello, se exigió "acotar los tiempos de la conciliación y reclamar su culminación si este ámbito no resulta positivo para resolver el conflicto".
Los antecedentes previos ponen en duda si la decisión de ese organismo laboral es una resolución política firme o sólo fue instrumento de la intencionalidad de los Intendentes para diezmar el alto acatamiento al paro y dilatar la negociación. Ocurre -dice Festram- que el Ministerio de Trabajo no dictó la conciliación obligatoria en otros conflictos municipales y en varias oportunidades los Intendentes plantearon la incompetencia del ministerio para resolver el conflicto. Esto generó un arduo debate sobre la decisión final, que debió ser sometida a una reñida votación.
Asimismo, los diferendos salariales generados en la aplicación de los acuerdos paritarios que se discutían en el Ministerio de Trabajo, fueron elevados a la comisión para su interpretación, dejando dudas el propio ministerio sobre su competencia.
No obstante ello, la dirigencia de Festram estima que "si esta conciliación es consecuencia de una decisión política del gobierno de Hermes Binner, constituye un espacio de negociación que el plenario de secretarios generales evaluó como altamente positivo, pese a la poca intervención de ese organismo en los conflictos generales del sector".