Esta tarde a las 18, el gobernador Hermes Binner y su ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, se reunirán con la Mesa de los Quince, aquella que integran referentes de todos los partidos socios del Frente Progresista Cívico Social.
Será el primer encuentro después de la turbulenta semana en la que el Justicialismo terminó sepultando el proyecto oficialista de reforma tributaria en la Legislatura provincial. La derrota política también causó algunos roces entre los propios aliados, que intentarán superarse esta tarde, a pedido del gobernador.
Ayer hubo una previa de la reunión de hoy, pero sólo con referentes del socialismo, para analizar lo sucedido y ver cómo se sigue hacia adelante. Entre ellos, estuvo el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Dipollina. Consultado por El Litoral respecto de los próximos pasos a dar, el legislador ratificó que hay coincidencia en el Frente Progresista en el sentido de considerar que ni la reforma tributaria ni el proyecto aislado de la quinta cuota de Impuesto Inmobiliario se pueden tratar en lo que resta del presente período ordinario de sesiones.
"Al caer la reforma, opera el texto constitucional de la provincia que impide volver a tratar un proyecto rechazado en el mismo período legislativo. Y esto es lo que le diremos mañana a los intendentes justicialistas", expresó Dipollina.
Con esta última frase, el diputado aludió a la "movida" que está organizando el peronismo con -según dicen- más de un centenar de jefes municipales de toda la provincia que llegarán hasta la Legislatura para reclamar la sanción de la ley que autoriza a cobrar una quinta cuota de Inmobiliario en 2008, y así conseguir algunos recursos adicionales para las administraciones locales.
"Nosotros teníamos la mejor voluntad política de dar solución al problema financiero de los municipios y comunas, porque la reforma tributaria implicaba multiplicar sus recursos en forma permanente. Pero esa oportunidad se perdió", advirtió el legislador. Dipollina admitió que uno de los caminos a explorar a partir de ahora es determinar si encaja en los parámetros constitucionales el envío de un proyecto sobre cuestiones tributarias en el período de sesiones extraordinarias, que arrancaría en diciembre.
"Esto podría ser porque las extraordinarias constituyen una nueva etapa", mencionó. De todos modos, aclaró que lo que se envíe -quinta cuota u otro aspecto de la reforma impositiva- dependerá del consenso que se logre con la oposición, que tiene mayoría en el Senado.
"Hay que buscar consenso con la oposición en cuestiones de Estado, que no pueden quedar atrapadas en disputas políticas -admitió-. De aquí a diciembre tendremos que tener la capacidad política para sentarnos a hablar, porque no sólo está la reforma tributaria sino otros temas, como el presupuesto 2009. Somos todos políticos y tenemos que encontrar la salida", mencionó.
Con respecto a la situación interna del Frente, Dipollina minimizó las diferencias entre los socios. "Las cosas están bien; esto nos sirvió para unirnos más", aseguró.
Esta mañana, en tanto, el propio Hermes Binner intentó desdramatizar el revés parlamentario que le impidió a su gobierno contar con la reforma tributaria.
"Lo importante de la reforma estaba dado en la redistribución de la contribución, no en el monto total. Porque en términos reales, la reforma representaba el 2% de nuestro presupuesto. De modo que no es la incidencia que algunos suponen", aclaró.
También relativizó los eventuales problemas que pudieran surgir para la sanción del presupuesto.
"Los presupuestos en este país y en América Latina no son lo que pueden ser en Suiza, Noruega o Suecia, donde hay una estabilidad aburrida. Nosotros tenemos otra forma, donde la mayoría de las obras, por ejemplo, se proyectan en ejercicios plurianuales. En esto, la reforma tributaria tampoco tiene mayor incidencia", insistió.