Julio Humberto Grondona no acostumbra a asistir a la asunción de una comisión directiva de un club argentino. Directamente, no lo hace. Pero aceptó gustoso la invitación de Germán Lerche para estar presente el 18 de julio en Santa Fe, no sólo para participar del acto en el que se produjo el cambio de comisión directiva en Colón, sino también para visitar el predio sabalero y volver a recorrer un estadio, el Brigadier López, que hacía mucho tiempo no pisaba.
En el estadio cubierto Roque Otrino, Julio Grondona reconoció lo difícil que se hacía jugar en la cancha de Colón. "Recuerdo aquellos tiempos en el que era dirigente del club. Se hacía complicado enfrentar a aquel equipo que, por ejemplo, le dio el ascenso a Colón en 1965", recordó don Julio.
Además, le dio un espaldarazo a la actual conducción sabalera en el tema del conflicto planteado con la decisión del delantero Martín Bravo, de no firmar contrato con el club y declararse en condición de libertad. Y prometió concurrir a la Fifa para defender los derechos de Colón, que, en definitiva, son los del fútbol argentino.
Grondona, previo al acto, recorrió las instalaciones del predio y dejó entrever la posibilidad de que se acepte la inquietud que le hizo saber la dirigencia de Colón, en nombre de la ciudad, para que la selección argentina juegue alguna vez en el Brigadier López.
La agenda del presidente de la AFA y vicepresidente de Fifa fue bastante "cargada" en las horas que estuvo en Santa Fe, pero se lo vio distendido, charlando abiertamente con la prensa local y recibiendo la visita de dirigentes. Por la noche, no sólo participó del acto celebrado en el club, sino que además volvió a partir hacia el predio para compartir una cena con la dirigencia santafesina, regresando al día siguiente a Buenos Aires.
Llegó el 2 de agosto. No fue la primera vez de Maradona en la cancha de Colón, porque ya con la camiseta de Argentinos Juniors y con la de Boca había pisado el histórico césped del barrio Centenario.
El primer logro de Maradona fue con la selección juvenil en 1979, cuando Diego ya llevaba tres años jugando en Primera. Y tuvo como compañero a un jugador surgido de las inferiores sabaleras: Rubén Rossi, hoy director ejecutivo del fútbol amateur de la institución. Fue aquel famoso equipo que se sigue recitando de memoria: García; Carabelli, Simón, Rossi y Alvez; Barbas, Rinaldi y Maradona; Escudero, Ramón Díaz y Calderón.
Pasaron muchos años desde 1981 hasta este 2008, para que Diego volviera a pisar una cancha de fútbol en esta ciudad. Y fue la de Colón, poniéndose la rojinegra y festejando un gol que convirtió a través de un penal. Las emociones estuvieron a la orden del día: disfrutaron los sabaleros que desafiaron el frío, el plantel Ämuchos no podían creerlo y se emocionaron por el "simple" hecho de jugar al lado del más grande de todos los tiemposÄ y también disfrutó Maradona, que con la mejor onda se predispuso para vivir una jornada muy especial, aprovechando también la visita para saludar a alguien muy querido por él: Antonio Mohamed, el entrenador sabalero.