Juan Raúl Moncada[email protected]
Fue sin dudas una gran reunión la de ayer en el majestuoso hipódromo de San Isidro, escenario que lució a pleno con una interesante asistencia de público, la que presenció uno de los clásicos más tradicionales de nuestra hípica, que además de ser el segundo paso de la triple corona, también es el cotejo jerárquico más antiguo del turf nacional.
El cotejo tuvo un potrillo representando a la ciudad de Santa Fe, ya que precisamente quien fue elegido como favorito de la carrera ÄLingote de OroÄ es propiedad del stud Keyser Soze de nuestro medio; este fantástico hijo de Orpen logró un meritorio segundo puesto, siendo el tercero en su campaña, lo que marca a todas luces las bondades de este ejemplar que prepara Ernesto Romero y que ayer condujo el uruguayo Pablo Gustavo Falero; que fue gran protagonista de los mejores cotejos para los dos años y ahora con tres cumplidos, también está en la pelea por cosas importantes.
Ningún borrado tuvo el gran premio y la prueba se planteó con un tren relativamente suave, pero con una definición donde el vencedor mostró un enorme potencial que lo acomoda como uno de los mejores de la generación, más allá que ayer no estuvo en gateras Mi Amiguito Äganador de la PollaÄ ni tampoco Ever Peace que se consagró como el mejor dos años, al ganar las Estrellas y también las 2.000 guineas.
Los últimos 300 metros de City Banker son para "colgarlos en un cuadro", ya que el alazán luego de venir en el fuego los anteriores 1.700 metros, desató una tremenda carga que disipó todas las dudas, pese a que justo en la mitad de la recta, había rondado la chance del achique de Lingote de Oro, a quien Falero acomodó para alcanzar, pero que por contrapartida se encontró con la espectacular salida del ganador que pareció volar en los metros finales.
Extrañando a Ever Peace, Mario Leyes con las mismas sedas intentó repetir la vieja receta del stud Rincón de Piedra, por lo que puso al frente al alazán Alghero, mientras por el centro Francisco Corrales su ubicaba segundo con Escamonda; tercero abierto y tras una muy buena salida corría Falero con Lingote de Oro, en tanto que Facundo Jarcovsky accionaba cuarto con City Banker; más atrás Akbar lideraba el segundo pelotón.
Recorridos los primeros 500 metros, Escamonda movió el tren de carrera y se acomodó a la par de Alghero, a la vez que Jarcovsky pasaba al tercer lugar con City Banker, quedando cuarto Lingote de Oro, en tanto por adentro mejoraba Toe Dance con el uruguayo Julio César Méndez.
El amplio codo de San Isidro tuvo a dos punteros, pegando a los palos Alghero y a su costado escamonda, a la vez que City Banker "los campaneaba" de cerca esperando la recta, siempre con Lingote de Oro cuarto cerquita.
Pisaron el "tiro derecho final" y tras una breve resistencia de Alghero Äque se despidió de EscamondaÄ, Facundo Jarcovsky pasó a dominar cuando cruzaron por la indicatoria de los 400, a la vez que Falero apuraba a Lingote de Oro que ahora estaba segundo, dando la sensación que acortaba diferencias; en ese preciso momento se notó que el hijo de Orpen pegó un salto para adentro, por lo que el uruguayo le debió corregir la línea para esquivar a City Banker.
Pareció que las sedas rojas del Keyser Soze alcanzaban la gloria, pero el andar de City Banker, lejos de aflojar fue en ascenso, comenzando a estirar claras ventajas, para rematar la prueba en forma brillante, sumando diferencias, para alcanzar la gloria con absoluta comodidad sobre Lingote de Oro.
Meritoria entrega del potrillo ganador y valorable por su regularidad de su escolta; mientras que el aprendiz Facundo Jarcovsky, evidenció una serenidad envidiable, alcanzando su primer grupo uno en la cruz de un caballo que ahora se presenta como el gran candidato del próximo gran premio Nacional, donde los 2.500 metros del derby argentino prometen un nuevo desafío, donde tanto el ganador, como su escolta tienen desde ya una gatera asegurada.
El tiempo de 1 minuto 57 segundos 27 centésimas deja muy en claro el notable nivel de la prueba, más allá que antes de la misma algunos protagonistas indicaban una prueba sin figuras rutilantes.