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DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
La historia sucede en Brooklyn, en 1975. Es, según el propio Peña, un homenaje a dos artistas que le dejaron enseñanzas sobre el amor y la muerte de la pasión, sobre el misterio y sobre el hecho de vivir sin ser quienes somos: George Gershwin y Woody Allen.
"La oscuridad es música" es una pieza romántica, sutil y grosera. En palabras del actor: "Si estuviera interpretada por Carola Reyna ganaría el ACE, pero como yo le pongo el cuerpo a los personajes, se transforma en un absurdo, que es en realidad lo que no quise lograr y lo que siempre quiero lograr".
Se trata de la historia de una familia desconectada que, como todas las familias, no pueden enfrentar con palabras el eje de su conflicto. Emma y Leon son los padres de Eyleen. Son judios. Eyleen, desesperada, recurre al doctor Krandall, católico apostólico romano. Alguien va a morir.
En esta pieza, Peña juega con el distanciamiento de las familias, en épocas en las cuales desde los medios desesperadamente aconsejan y casi imponen el lema: "La familia ante todo": "¿Nos importa tanto la familia? ¿Son vínculos reales? ¿Hay un desencuentro entre judíos y católicos? ¿Las relaciones se sostienen por sí mismas?", son algunos disparadores de la obra.
El analista, que encarna Javier de Nevares, será el encargado de incentivar con sus preguntas toda la incomunicación, el desprecio, el cinismo y hasta el odio que atraviesan al padre, madre e hija, personajes en los que alternativamente se sumerge el actor uruguayo. En medio de todo esto emerge el intento de Ailin, la hija, por salvarse y llegar a ser feliz, despojándose de los mandatos familiares que tan hondo han calado en su personalidad.
Ambientada en Brooklyn, la obra es un thriller psicológico desarrollado en un clima sórdido y aterrador, que demuestra que el mundo entero tiene una pizca de esa locura y neurosis de la costa Este de los Estados Unidos. La historia propone dos preguntas: ¿somos todos quienes creemos que somos? ¿Nuestros problemas son reales o son fantasmas construidos por nuestra imposibilidad para ser felices?
Desarrollada en un clima sórdido y aterrador, Peña describe a la puesta como "una devolución de lo que la película "Manhattan' le dejó en el alma".
De modo diferente al "estilo Peña", en "La oscuridad es música" no hay margen para la improvisación ni el desborde en su extensión horaria: la pieza es precisa y mantiene en vilo al espectador, desde el principio hasta el final.
La obra
se presentará el domingo 26 a las 21, en ATE Casa España, Rivadavia 2871. Las entradas tienen un costo de 40, 50 y 60 pesos; con descuento del 20 por ciento para afiliados.