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Por Enrique Cruz (h)
Van 10 partidos. Mohamed nunca pudo repetir la misma formación de un fin de semana al otro. Lesiones, algunos bajos rendimientos y los cambios propios de esquema en búsqueda de la "excelencia" futbolera fueron algunas de las causas. El "Turco" Äesto se dijo hasta el cansancioÄ potenció en determinados momentos a algunos jugadores. Hizo, por ejemplo, que Chitzoff fuera el "comodín" o que Rivarola pasase de ser "3" a convertirse en un doble "5" con llegada al área rival. Le salió bien, elevó el nivel de estos jugadores y, por contagio, empezó a encontrar respuestas en otros. Eso fue en el torneo pasado, aunque vale la referencia porque la idea general se siguió llevando a la práctica en el actual. En esta temporada, y sin ese acoso directo de salvar la categoría, el equipo empezó bastante bien: si hasta parecía que el objetivo de los 50 puntos (que es lo mismo que decir 25 en el Apertura ) se iban a poder conseguir si se continuaba en esa tónica. Pero hoy la realidad marca que es el peor momento del equipo en el torneo y hasta del propio Mohamed desde que llegó a Santa Fe, inclusive superando a la terrible mochila que le colgaron cuando los dirigentes fueron a buscarlo, a sabiendas de que era el hombre indicado para salvar al equipo del descenso.
Para que la cosa quede clara. Mohamed ha demostrado ser un técnico empecinado en meter mano en el plantel en forma casi diríamos sistemática. Lo adoptó como su propio "caballito de batalla", como un sello distintivo e identificatorio de sus propias convicciones como entrenador. Le salió bien en su momento, levantó al equipo y, como ya se expresó, lo potenció. La mano de Mohamed fue clara en el desarrollo de Colón como equipo para evitar el descenso y la Promoción en la temporada pasada. Hoy, esa fórmula, esa idea, esa convicción para encarar el armado y el funcionamiento colectivo, entró desde hace algunos partidos en un peligroso terreno de confusión. Conclusión: hay muchas cosas que Mohamed y sólo él es capaz de cambiar; y debe hacerlo rápidamente para que el tiempo no empiece a ser cruel con él y con su estabilidad.
¿Por dónde pasan esas responsabilidades que son directas del entrenador? Por la ausencia de un esquema de juego que se consolide. Y es imprescindible, también, que el plantel en su conjunto tenga respuestas para un aspecto que ya hoy es problemático en Colón: las graves deficiencias defensivas cuando no juega Garcé. Porque convengamos que en este bajón la culpa no es exclusivamente del entrenador, sino también de los jugadores.
El partido con Vélez está confirmado para el sábado a las 16.10, por TV codificada, en Liniers. Luego, Colón tendrá que recibir, cuatro días más tarde, a Argentinos Juniors. El partido será el miércoles de la semana que viene, a las 15 ó 16 (aún no está totalmente confirmado), en el Centenario. Después, los rojinegros irán a la Ciudadela tucumana para jugar con San Martín. Será el sábado siguiente, a las 21.10 de Santa Fe (las 20.10 de Tucumán).
El entrenador sabalero, Antonio Mohamed, no sólo habló en la conferencia pospartido, como lo hace siempre, sino también concedió una entrevista a "Fútbol de Primera" en la que fue muy concreto en sus apreciaciones. "Si algo no se le puede reprochar a los jugadores es la entrega y las ganas que pusieron. La situación es complicada porque nos cuesta mucho ganar, pero es mi tarea la de trabajar para encontrar soluciones y retomar la senda de las primeras fechas. Yo estoy bien y ni pienso en irme. Esto es fútbol y los técnicos dependemos de los resultados. No sé qué puede pasar en el futuro si seguimos perdiendo, pero estoy confiado y voy a trabajar arduamente para ponerle punto final a la caída", señaló el "Turco" después del encuentro del sábado ante Independiente.