Antonio Broto (EFE)
Pese a las dificultades que China afronta este año, por los desastres naturales sufridos y el impacto de la crisis financiera mundial, su economía creció un 9,9% en los primeros nueve meses de 2008, una cifra que entra dentro de las previsiones del gobierno pero que muestra cierta desaceleración.
El Buró Nacional de Estadísticas (NBS) publicó hoy los datos macroeconómicos de los nueve primeros meses del año, en el que destacó una nueva bajada del crecimiento trimestral (9% en el tercer trimestre, frente a 10,4% del período abril-junio y 10,6 entre enero y marzo).
En 2006 y 2007, nunca el crecimiento económico trimestral de China se había situado por debajo del 10%.
El PIB total de China en ese lapso ascendió a 2,95 billones de dólares, en su carrera por alcanzar a Alemania y convertirse en la tercera potencia económica mundial tras EE.UU. y Japón.
Al presentar las cifras macroeconómicas, el portavoz del NBS, Li Xiaochao, destacó que en los primeros tres cuartos de año China, en un año muy complicado, "hizo balance de la situación, tomó resueltas decisiones y adoptó políticas que han mantenido un crecimiento rápido y estable".
Destacó también la publicación de las cifras de inflación, que entre enero y septiembre fue del 7%, 2,9 puntos porcentuales más que en igual período de 2007 pero nueve décimas menos que en la primera mitad de este año, mostrando que las medidas para controlar los precios surten efecto.
"Todavía debemos vigilar el IPC", aseguró el portavoz, dando a entender que las medidas de control continuarán, ya que el gobierno chino se fijó como metas principales este año evitar tanto un crecimiento excesivamente rápido del PIB como de los precios.
En los datos del Buró se recordó que el comercio exterior mantiene su fuerte crecimiento y ascendió a 1,96 billones de dólares, 25,2% más que en enero-septiembre de 2007 y consolidando al país como tercer mayor socio comercial mundial.
Las importaciones crecieron de forma más rápida (29%) que las exportaciones (22,3%), y China sigue manteniendo un superávit comercial importante de 100.000 millones de dólares.
Sin embargo, ese superávit fue menor que el pasado año en 4.700 millones de dólares, gracias entre otros factores a la fortaleza del yuan frente a las monedas estadounidense y europea.
El consumo interno, otro de los pilares fundamentales del sorprendente crecimiento económico chino, alcanzó los 1,13 billones de dólares , un aumento del 22% con respecto de enero-septiembre del 2007.
Las cifras fueron consideradas positivas por el NBS, ya que muestran cierta desaceleración -pretendida por Pekín desde hace varios años debido al excesivo crecimiento en ciertos sectores- pero al mismo tiempo no parecen demasiado afectadas por la recesión mundial.
"Es un año extraordinario para el crecimiento económico de China", aseguró el portavoz, aunque reconoció que la crisis "está empezando a tener efectos negativos en la economía nacional".
La economía china ha crecido anualmente como media un 9,8% en los últimos 30 años, desde que se instauró la reforma y apertura económica, y los analistas esperan que para todo 2008 su PIB crezca entre el 8 y el 9%.
También confían en que el gigante asiático ayude a estabilizar la economía mundial en medio de la crisis que sufren especialmente EE.UU. y la UE, como hizo en 1997 durante la crisis asiática.
El hecho de que China cuente con la mayor reserva de divisas mundial (unos 2 billones de dólares) y haya invertido una gran parte de ésta en bonos y empresas financieras estadounidenses la convierten en actor principal de la crisis.
Los analistas chinos, no obstante, advierten que China podría pedir a cambio un mayor reconocimiento de las potencias económicas comerciales: por ejemplo, que EE.UU. y la UE la reconozcan como economía de mercado y disminuya el proteccionismo contra los productos chinos.
"La mejor solución para ambas partes es que Occidente ofrezca unas condiciones a China para que ésta les otorgue ayuda. Pero eso depende de si China tiene confianza en Occidente", aseguró a EFE Mei Xinyu, investigador y experto en macroeconomía del Ministerio de Comercio.
Desocupados
La crisis financiera puede dejar en la calle a 20 millones de personas en todo el mundo hasta fines de 2009, afirmó el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, en una conferencia de prensa. Según las estimaciones de la OIT comunicadas por Somavía, "el número de desocupados (en todo el mundo) podría acrecentarse de 190 millones en 2007 a 210 millones a fines de 2009" e incluso ser mayor si la crisis se agrava. "Necesitamos una acción rápida y coordinada de los gobiernos para evitar una crisis social que podría ser grave, prolongada y mundial", agregó el responsable chileno.
Recesión en EE.UU.
El asesor de la Casa Blanca para asuntos económicos, Edward Lazear, afirmó hoy que parte de EE.UU. están en recesión, pero, a la vez, aseguró que el plan de rescate del gobierno permitirá al país superar la crisis. Las tasas de desempleo en algunas partes de EE.UU. superan el 6,1 por ciento, explicó el asesor económico del presidente Bush. No obstante, transmitió un mensaje de calma a los estadounidenses, al afirmar que la administración "ha dado los pasos correctos" para solucionar los problemas de los mercados de crédito. El experto reconoció que el déficit público aumentará a raíz del plan de rescate, pero rehusó revelar cuánto. El déficit presupuestario de EE.UU. alcanzó la cifra récord de 454.800 millones de dólares en el año fiscal de 2008, que acabó el 30 de septiembre, indicó esta semana el Departamento del Tesoro.
Japón
La economía japonesa seguirá estancada porque la desaceleración de la actividad mundial afecta sus exportaciones, declaró el lunes el gobernador del Banco de Japón (BoJ), Masaaki Shirakawa. El Producto Interno Bruto (PIB) de Japón tuvo en el trimestre abril-junio su peor resultado en siete años, con un retroceso de 0,7% respecto del trimestre precedente y de 3% con referencia al mismo período de 2007. Muchos economistas estiman que la segunda economía mundial ya entró en recesión (definida como dos trimestres consecutivos de retroceso del PIB respecto del período inmediatamente anterior).
Los presidentes de bancos centrales de seis países de América Latina coincidieron en afirmar que la región "está en mejores condiciones" para enfrentar las turbulencias financieras internacionales "gracias a sus sólidos fundamentos económicos" y acordaron establecer mecanismos de intercambio de información.
Los presidentes de los bancos centrales de las mayores economías de la región se reunieron hoy, en Santiago de Chile, en un encuentro en el que actuó como anfitrión el Banco Central de Chile, según se informó en un comunicado de prensa conjunto.
Asistieron los presidentes de los bancos centrales de Argentina, Martín Redrado; Brasil, Henrique Meirelles; Colombia, José Darío Uribe; Chile, José De Gregorio; México, Guillermo Ortiz y Perú, Julio Velarde. El presidente del Banco Central de Venezuela, Gastón Parra, se excusó de asistir por problemas de agenda, agregó la información.
En el encuentro, los presidentes analizaron las implicancias de la actual crisis internacional y los desafíos que ella plantea hacia el futuro.
Coincidieron en que se está "en mejores condiciones para enfrentar las turbulencias financieras, gracias a sus sólidos fundamentos económicos".
Además destacaron que se cuenta con instrumentos para "preservar la integridad y el buen funcionamiento de los mercados monetarios y financieros".