Los coletazos de la crisis empiezan a generar efectos concretos en la economía doméstica del Gran Rosario. El gremio de Smata salió a advertir hoy a la mañana que en diciembre próximo "hay riesgo de que se produzcan 250 despidos y suspensiones en la planta de General Motors".
La secretaria de Trabajo de la provincia, Alicia Ciciliani, admitió la preocupación que existe sobre la posibilidad de pérdida de puestos de trabajo. "Estamos caminando en la cornisa, en medio de una pelea entre conservar los empleos y los derechos de los trabajadores. Estamos recibiendo a empresarios y a sindicalistas que nos vienen a plantear la problemática".
Uno de los sectores que más rápido sintió el impacto del nuevo fenómeno económico fue el automotor. Marcelo Barros, secretario general de Smata Rosario Delegación Rosario, admitió que actualmente el gremio negocia con la empresa General Motors que está situada en Alvear para evitar que se produzcan unas 250 suspensiones, a causa de la desaceleración de la producción de las filiales internacionales de la firma.
Según Barros, el 1º de diciembre General Motors dejará de fabricar en la planta de Alvear el modelo Grand Vitara. "Esto coincide con el inicio de las negociaciones salariales. Nosotros creemos, porque ya nos lo anticiparon, que va a haber despidos y suspensiones. Se calcula que 250 personas quedarán en la calle", apuntó Barros, quien dijo que hoy a la mañana recibió un llamado de la secretaria de Trabajo de la provincia, Alicia Ciciliani, para mantener una reunión durante las próximas horas.
"Acá va a estallar, va a ser un problema social, porque los despidos y suspensiones no van a ser sólo en General Motors, sino también en las empresas subsidiarias de la zona. En diciembre nos vamos a encontrar con 700 empleados en la calle", afirmó el dirigente en diálogo con El Litoral.
Durante la última semana de octubre General Motors suspenderá la producción de vehículos en su planta de Alvear, como respuesta a un freno a la demanda de vehículos en Brasil. La empresa de capitales estadounidenses tomó esta decisión en setiembre pasado, cuando Bernardo García, directivo de la firma, explicó que se dispuso detener la planta porque "se ha notado una caída en la demanda de los mercados de exportación, en particular desde Brasil".
"Rosario absorbe de forma muy brusca los vaivenes de la economía, porque tiene una gran dependencia del sector privado", consideró a El Litoral Carlos Crucella, economista de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien se especializa en la problemática del empleo.
"En los últimos meses se ha manifestado en Rosario una desaceleración de la creación de nuevos empleos. Creo que en esta coyuntura esta tendencia se va a agudizar. Pero el peligro es que desemboque en la destrucción de puestos de trabajo, como ocurrió en otras crisis", estimó el docente.
En la última medición del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en el segundo trimestre de este año el desempleo en el Gran Rosario se ubicó en el 9,7 por ciento. En ese período se incrementó un 1,4 por ciento respecto del primer trimestre del año y superó la media nacional, que fue del 8 por ciento.
Crucella reconoció que "más allá de la crisis global, la caída de los precios internacionales de los granos va a golpear duro no sólo en las engranajes productivos de la región sino también en el consumo (por ejemplo, ventas de autos) y en la construcción".
Sin embargo, el especialista de la UNR aclaró: "Los economistas debemos reconocer nuestra ignorancia y tratar de ser más cautos con nuestros análisis. Todavía no hay una tendencia clara sobre el comportamiento que tendrá la crisis, y el impacto en la región va a depender muchos de las medidas que se tomen a nivel nacional y dentro del Mercosur".