El gobierno nacional analiza la posibilidad de que todo el sistema jubilatorio del país vuelva al sistema de reparto. La alternativa de las AFJP quedaría sólo para los que quieran hacer ahorros voluntarios para la hora del retiro de la actividad.
La crisis financiera ha dejado sus huellas en el sistema privado de retiro y el gobierno hace las cuentas que favorecen su argumento. En agosto los cinco millones de afiliados al sistema privado aportaron $ 1.021 millones de pesos pero el fondo total
descendió a $ 97.920 millones.
La caída en las cotizaciones de los activos financieros en los que invierten las AFJP es la razón de ese "retroceso" de $ 500 millones. Por eso el gobierno busca un nuevo escenario, con el argumento de que -de otra manera- el sistema privado no podrá hacerse cargo del "mínimo" y las responsabilidades serán igualmente del Estado.
La decisión y la oportunidad revelan nuevamente la disputa por los fondos previsionales cuando el sistema, por uno u otro lado, no cumple con el pago de un haber digno para los pasivos. De hecho el Estado está tomando créditos de la Anses para financiarse cuando no le paga a los jubilados lo que la ley marca.
Pero el tema es una cuestión ideológica y de modelo para la agenda de los Kirchner. El gobierno nacional ya impulsó el pase masivo del sector privado al estatal, y ahora promovería un sistema mixto como Brasil y Chile, en el que el Estado se hace cargo de la jubilación universal, mientras el que quiere y puede complementa con ahorros mediante un seguro de retiro.