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De la corresponsalía Rosario
El sector inmobiliario de Rosario fue receptor de gran parte del excedente agropecuario en los últimos años, cuando el precio internacional de los granos estaba por encima del promedio histórico. Pero el escenario ha cambiado e impacta el escenario económico y las fuentes de trabajo.
Hace poco más de dos años en Rosario, la Municipalidad urbanizó parte de la zona costera tierras que antes ocupaba el ferrocarril para satisfacer esa demanda, orientada a inmuebles de alto valor en el mercado. Pero ahora, frente a la incertidumbre que genera la crisis global y su impacto en la región, los interrogantes asoman, y los inversores inmobiliarios se miran desconcertados: los analistas pronostican una caída en los precios de las propiedades y en las ventas.
La desaceleración en el ritmo del crecimiento del sector de la construcción se vino manifestando desde hace un tiempo, como le ocurrió a la economía en general este año.
En la provincia, según datos del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec), la superficie construida en Santa Fe disminuyó un 53,6 por ciento en el segundo trimestre del año con respecto al mismo periodo de 2007. De abril a junio de 2008 se habilitaron 309.871 metros cuadrados. El informe del Ipec señala que durante el acumulado de todo este año la baja registrada fue del 40,5 por ciento.
En el segundo trimestre del año, se edificaron en todo el territorio provincial 218.977 metros cuadrados en construcciones nuevas. El descenso de los nuevos emprendimientos fue del 54,6 por ciento con respecto al mismo período del 2007. Pero la retracción más notable se dio en la construcción de viviendas de uso no residencial (en su mayoría locales comerciales e industria) que tuvo una baja del 68,9 por ciento en el segundo trimestre. Se construyeron 60.894 metros cuadrados nuevos. Las ampliaciones, entre las viviendas de uso no residencial también recibió un duro impacto: bajó el 62,8 por ciento con respecto al segundo trimestre de 2007, según el Ipec.
Ante este nuevo escenario económico que comienza emerger, los empresarios del ramo de la construcción empiezan a admitir que el futuro cercano nunca podrá igualar al pasado postdevaluación.
Rubén Llenas, gerente delegación Rosario de la Cámara Argentina de la Construcción, aseguró al portal Rosario 3 que "la disminución en el precio de los commodities y fundamentalmente de los granos preocupan al sector de la construcción porque las inversiones de los últimos años estuvieron basadas en el excedente de ganancias del sector agropecuario y en menor medida en el de la industria", explicó.
El representante del sector explicó que "los proyectos que se están desarrollando van a seguir en construcción" pero reconoció que el problema ahora es que "no se presentan proyectos nuevos".
En la ciudad de Rosario, se están levantando muchos edificios. En su mayoría son obras de no más de 10 pisos con un plazo de ejecución de 18 a 24 meses. "Los inversores siguen cumpliendo con sus compromisos", explicó Llenas y agregó que "las primeras dificultades van a aparecer en el primer trimestre del año próximo".
Desde el punto de vista sindical, Julio Palma, secretario general de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra), fue más cauto a la hora de proyectar un panorama.
"No se nota todavía un parate. Las obras se están desarrollando a un ritmo normal", afirmó el dirigente, quien reconoció que cuando los dirigentes de su gremio hablan con los empresarios de la construcción, éstos les dicen: "No sabemos hasta cuándo se podrá mantener el optimismo". Sin embargo, Palma consideró que no hay generación de nuevos empleos aunque tampoco existe una merma en la cantidad de ocupados.
Desempleo global
Alrededor de 20 millones de empleos en el mundo podrían resultar afectados en forma directa por la crisis financiera, según las proyecciones de la Organización Mundial del Trabajo (OIT). Su director general, el chileno Juan Somavia, hizo la advertencia en Génova: "necesitamos rápidas y coordinadas acciones de los gobiernos para evitar una crisis social que podría ser grave, prolongada y global". El desempleo global podría aumentar de los 190 millones del año pasado a 210 millones para fines de 2009; la cantidad de personas que subsisten con menos de un dólar por día podría aumentar a 40 millones, "y aquellos que viven con 2 dólares por día a más de 100 millones", agregó Somavia.
La denominada "mesa chica" de la CGT se reunía esta noche con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Casa de Gobierno, para evaluar la situación generada en varias empresas de servicios y algunas industrias donde se produjeron suspensiones de trabajadores en el marco de la crisis financiera internacional.
La visita a la presidenta fue confirmada por el propio Moyano. "El temario es el que nos preocupa a todos los argentinos, es la situación internacional", dijo; agregó que la crisis "todavía no se ha sentido y espero que no se sienta" en la Argentina. "Seguramente saldremos de ahí con la tranquilidad de que esta crisis no nos va a afectar como a otros países", enfatizó. Por último el dirigente sindical se quejó de los que "quieren crear el pánico" respecto del número de despidos. "En algunos casos se han cortado las horas extras pero esto es común", afirmó Moyano.
El gobierno firmó ayer un acuerdo con la empresa Cencosud, a través del ministerio de Trabajo, lo que evitó despidos en la firma Easy. Desde la cartera laboral existe un seguimiento especial para "detectar cuanto antes" en qué establecimientos y por qué motivos se producen las suspenciones de trabajadores.
La cartera laboral, ya puso en funcionamiento el "procedimiento preventivo de crisis" que obliga a las empresas a informar primero a ese Ministerio antes de suspender o despedir trabajadores.
Moyano explicó que en el encuentro con la presidenta se discutirá la adopción de "medidas para la protección de trabajadores y del salario". A su turno, el secretario adjunto de la CGT, el metalúrgico Juan Belén, pidió preservar el mercado interno porque según advirtió "es lo único que nos va a quedar", ante la crisis financiera. "Tenemos que resguardar la producción y el consumo interno" enfatizó Belén, para quién la reunión con la jefa de Estado tendrá como eje esos temas, así como el proyecto para eliminar el sistema de las AFJP.
Belén reiteró que se pospuso hasta diciembre próximo el reclamo de la CGT de un refuerzo salarial de 500 pesos para todos los trabajadores porque el país se encuentra "en una meseta, con tendencia a la baja", en el plano económico. El metalúrgico sostuvo que "veníamos muy bien en este circuito de desarrollo y nos pusieron el palo en la rueda; tuvimos un desarrollo del 50 por ciento en cinco años sin ninguna ayuda ni inversión extranjera".
El titular de la CGT regional Santa Fe, Alberto Cejas, confirmó hoy que impulsa una declaración conjunta con industriales y comerciantes para preservar las fuentes de trabajo, que podría firmarse esta semana. Autoridades de la cartera laboral santafesina confirmaron que existen rumores "de todo tipo" pero que por ahora no hay presentaciones formales sobre pérdidas de fuentes de trabajo.
"Estamos chequeando el tema de frigoríficos; por ahora en nuestra jurisdicción no tenemos problemas pero en Rosario ya los hay en la construcción y en la industria de la carne", apuntó el dirigente sindical. A nivel nacional el gremio de la carne denunció 1.500 suspensiones y pidió ayuda al gobierno.
Cejas señaló que "estamos por firmar con la Unión Industrial de Santa Fe y el Centro Comercial comercial un acuerdo, una expresión de buena voluntad para buscar una mesa de diálogo y poder prevenir aspectos que puedan tocarnos de la crisis".
El titular de la central obrera regional dijo que se invitará al gobierno pero que espera "propuestas concretas", por ejemplo en el escenario fiscal, para las empresas que puedan tener problemas.
El director regional en Santa Fe del ministerio de Trabajo de la provincia, Carlos Peña, apuntó que "hay comentarios de todo tipo sobre suspensiones, despidos y vacaciones adelantadas; pero no hay presentaciones formales en el ministerio de Trabajo aunque no se puede negar que vemos un panorama negro".
Cejas dejó en claro que "los trabajadores no somos responsables de la crisis y no podemos bancarla nosotros como en los "90, cuando soportamos reducciones de salarios y de puestos de trabajo".