Clásicos caribeños como "Pedro Navaja" y "El ratón" y clásicos de Rubén Blades y de Cheo Feliciano volverán a sacudir este viernes la Sala Mayor del Centro Cultural ATE Casa España. Allí, desde las 22.30, la Sonora D' Irse Salsa Band propondrá su V Fiesta de Salsa, una nueva edición de estos encuentros convocantes que proponen cha cha cha, salsa, merengue, mambo, guaguancó y otro ritmos afrocubanos.
Como en cada encuentro, esta quinta edición también convertirá la sala en una gran pista de baile, y combinará mesas y servicio de bufete con profesores de estos ritmos que ayudarán a los presentes a iniciarse en los movimientos.
La velada contará con dos presentaciones en vivo de la Sonora, agrupación que mantiene la formación clásica de la orquesta de salsa y es la primera y única que la región ostenta en el género. El grupo interpreta clásicos del género con arreglos típicos de las bandas de los "70 y "80 que toman vida en la voz de Alejandro Valls, los trombones de Rubén Carughi y Marcelo Huser, las trompetas de Ariel Theuler y Horacio Salazar, la percusión de José Piccioni, Maxi Maglianesi y José Luis Viggiano, el piano de Danilo Cernotto y el bajo de Pancho Torres.
Formada en mayo de este año, la Sonora D' Irse Salsa Band cumplió con creces su cometido: en cuatro presentaciones, sus Noches de Salsa convocaron a más de quinientas personas por velada. El suceso de público se reprodujo tanto en Casa España como en una fiesta similar realizada en el salón de la Unión Ferroviarios y en El Solar de las Artes donde sin más que piano, bajo, sección rítmica, vientos y cantante solista, generó calor centroamericano en días de invierno.
"La Sonora surgió a partir de la iniciativa de un grupo de gente que se propuso lograr la movida de salsa en Santa Fe tal como existe en Buenos Aires, Córdoba o Rosario", contó Rubén Carughi a este diario, quien a meses de fundar la Sonora no deja de sorprenderse por su éxito. Ariel Theuler, trompetista del grupo, atribuyó la gran convocatoria a que "ocupa un lugar hasta hace meses vacío en Santa Fe. Hacía falta un grupo de salsa para quienes gustan del género y no tenían a dónde ir". Por su parte Alejandro Valls, la voz cantante, opinó que la suya "se convirtió en la gran orquesta de salsa de Santa Fe porque marcó un antes y un después en la escena musical local, donde cada presentación es un éxito de público que colma todas las salas. Cuando nos unimos para formar la Sonora no imaginamos lo que pasaría, sólo pensamos en hacer buena música, y creo que el éxito es consecuencia de ello. Comenzamos por gusto, y sin buscarlo la Sonora se convirtió en un suceso".
Respecto de la modalidad de sus presentaciones que, lejos de proponer un recital, recrean un salón de salsa digno de La Habana y otros lugares del mundo, Alejandro expresó que "la salsa no está hecha para mirar ni escuchar, sino para bailar. La gente viene y aún sin saber bailar disfruta de la fiesta. No es un concierto para disfrutar en una butaca, sino en una pista de baile".
De la redacción de El Litoral