La inevitable expansión de los efectos de la crisis financiera internacional impactó fuertemente sobre las economías regionales y proyecta incertidumbre sobre su futuro inmediato. Así, en medio del desesperado salvataje del sistema puesto en marcha en los países desarrollados y la habilitación de controvertidas iniciativas para resguardar la caja del gobierno central en nuestro país, la situación de las provincias también se presenta flanqueada por signos de interrogación.
En la provincia de Santa Fe, la actual administración puso en marcha un rediseño de la gestión, tendiente a la integración y la activa participación comunitaria y sectorial, a través de un diseño y un cronograma de acciones acordes con ello, que articula su desempeño, aspira a sentar las bases para el desarrollo y aparece también como opción ante los conflictos, como ocurrió con la propuesta del consejo agropecuario ampliado durante el conflicto por las retenciones.
En el actual escenario, el gobierno provincial encabezó una amplia convocatoria a los estamentos productivos de la provincia, tanto empresariales e industriales como sindicales y sociales, junto a dirigentes políticos y funcionarios. En un colmado Salón Blanco de la Casa de Gobierno, unos y otros pusieron sobre la mesa sus diagnósticos y propuestas, reclamos y sugerencias.
Frente a la complejidad de la situación y la escasez de herramientas propias que tiene a la mano el Estado santafesino, puede que en alguna medida el contenido del encuentro no haya ido mucho más allá de la catarsis colectiva y la rubricación de diagnósticos compartidos y quejas parcializadas. Sin embargo, la vocación de aunar fuerzas, la disposición de escuchar a los demás y la posibilidad de coincidir en cuestiones centrales que puedan ser impulsadas de manera conjunta establecen un posicionamiento que deja a la provincia mejor parada ante la adversidad que la dispersión o las pujas contrapuestas.
En particular, la ocasión sirvió también para que el gobernador reiterase su reclamo a los legisladores nacionales para que defiendan los intereses de la provincia ante la Nación. Particularmente, a través de la restitución del 15 % de coparticipación que se destina al financiamiento de la Anses Äahora superavitaria, aun sin los fondos de las AFJPÄ, el incremento del 30 al 100 % en la coparticipación del impuesto al cheque y que Santa Fe reciba lo que le corresponde de los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN).
Es sabido que sobre algunos de estos temas hay proyectos presentados en el Congreso, en algunos casos tomando al pie de la letra los planteos; en otros, reformulándolos o canalizándolos a través de iniciativas diversas. Y esto no sólo de parte de representantes de la oposición, sino también de algunos oficialistas capaces de desmarcarse al menos un poco de los rígidos lineamientos presidenciales. Seguramente, la concurrencia de legisladores nacionales al encuentro habría sido una buena manera de potenciar esos esfuerzos y contrastar pareceres de manera directa. En ese punto en particular, la reunión fue una oportunidad perdida de demostrar la voluntad de poner los intereses de la provincia por encima de las sujeciones partidarias.