De la corresponsalía de Rosario
General Motors anunció que la planta que posee en Alvear seguirá cerrada hasta el 10 de noviembre próximo, luego de que en la mesa de conciliación abierta en el Ministerio de Trabajo provincial las negociaciones entre el gremio de Smata y la empresa no avanzaron, ya que la firma se mantiene en su postura de despedir a un gran número de trabajadores, que según el sindicato, serían 300.
"Nosotros no estamos dispuestos a ceder con ninguna cesantía", afirmó el secretario gremial de Smata, Gabriel Bianucci, tras la segunda reunión que se realizó en el marco de la conciliación que dispuso la cartera laboral, después de que la firma de capitales estadounidenses despachara hace una semana 435 telegramas de despido. Smata propone reubicar a todos los empleados que recibieron la notificación de despido, pero la empresa se niega.
En la reunión de ayer, según explicaron fuentes gremiales, los representantes de General Motors cambiaron la postura que habían expresado el miércoles pasado, en la primera instancia de conciliación, cuando plantearon despedir sólo a trabajadores efectivos.
"Ahora dicen que los que quedarían afuera serían mitad efectivos y mitad contratados, pero van cambiando los números", apuntó Bianucci, quien también dejó trascender que entre las posibilidades que se barajan en la negociación, incluyen suspensiones prolongadas de dos o tres meses.
Ayer, en el Ministerio de Trabajo se conoció que la automotriz abrió otra instancia de diálogo con la conducción nacional de Smata, algo que molestó al ministro Carlos Rodríguez, quien hasta puso en duda que se concrete la tercera reunión en el marco de la conciliación prevista para el martes próximo.
"Sabemos que se están reuniendo directivos de Smata nacional con los responsables de General Motors en América Latina. Lamentamos esto, porque acá venimos trabajando arduamente para buscar una solución al conflicto y estamos en condiciones técnicas y personales de continuar", aseguró el funcionario.
"Nuestra posición fue muy clara desde el principio. Dijimos que ningún despido era aceptable. Tal vez por esta postura es que prefirieron empezar a hablar en Buenos Aires, así que vamos a ver qué pasa la semana que viene", sostuvo Rodríguez sin ocultar su fastidio.
Con respecto al cierre de la planta, que se extendió hasta el 10 de noviembre, Rodríguez advirtió que en la reunión de ayer se pidió que la fábrica vuelva a funcionar el próximo lunes, como estaba en los planes iniciales. La empresa no accedió, al sostener que hay razones técnicas para que la planta continúe paralizada.
Desde el gremio consideraron que no son sólo cuestiones técnicas las que impiden que la fábrica reabra. "Esperan a que se agote la conciliación, que terminará el próximo 15 de noviembre", señaló el secretario gremial de Smata, quien sostuvo que la empresa "sigue planteando que la reducción de personal es por la crisis internacional. Plantean lo de la crisis y a la vez hablan del proyecto de producir un modelo nuevo, que arrancaría el año que viene. No se entiende", apuntó el dirigente.