Deportes: DEPO-05
Anécdota
Carta de un hincha

Esta carta fue enviada por un hincha de Colón, al presidente del club. Es una de las tantas que a diario se reciben, pero a Germán Lerche lo conmovió y solicitó que El Litoral la publicase. Es demostrativo de lo que puede despertar, en este caso Colón, una institución, en su gente.

"Ayer fue un día especial para mí y lo quiero compartir con quién sé que puede entender mi sentimiento. Porque Colón es un sentimiento muy especial. Y no cualquiera lo entiende.

Resulta que un día como ayer, 10 de noviembre de 1985 (ese día fue domingo), fui a ver un partido de fútbol. Nada extraordinario. Parecía un partido más. Yo seguía la campaña del club San Miguel, aquélla era su primera temporada en la vieja Primera B. Fui a todos lados, aprovechando que mi padrino era integrante de la subcomisión de fútbol.

Anduve por canchas supuestamente más lindas que la del Negro, pero resulta que ese día, yo creía que iba a ver un partido más, pero ya nada fue igual para mí. Conocí a Colón. Conocí la ciudad de Santa Fe, la cancha del Sabalero, su hinchada, sus colores, su camiseta. Su pasión.

Fui a ver a San Miguel y me volví enamorado de Colón de Santa Fe. Yo creía que era de River por influencia paterna, creía que era de San Miguel por la influencia de mi padrino. Creía, todo era una ilusión hasta que conocí a quien realmente me conquistó. Sí, "conquistó" es la palabra y nunca tan precisa, tratándose de Colón. Esa es la certeza.

Hoy, a 23 años de aquel día que cambió no sólo mi gusto futbolístico, estoy más

sabalero que nunca. Con Colón empecé a ver cosas que no veía hasta entonces. La diferencia que existe a través del fútbol entre Buenos Aires y el Interior. El fútbol no son 22 locos detrás de una pelota, es un fenómeno sociológico, es una pasión por la cual uno vuelca sus sentires. Cuántas cosas, esfuerzos, uno hace por Colón, que no las haría en otros aspectos.

Hubiera sido "fácil' seguir siendo hincha de River, y tener mi cable a tierra con San Miguel, pero Colón es especial, me arrastra. Me lleva a amarlo.

No quiero restarle tiempo de sus ocupaciones con esta lectura, pero quería que supiera mi historia. Casos particulares como el mío, agrandan la trascendencia de Colón. No es imprescindible ser santafesino para ser de Colón, porque Colón enamora a propios y extraños. COLÓN trasciende.

Tengo la satisfacción de haberme enamorado de Colón en épocas difíciles (década del '80), lo cual me deja tranquilo, ya que a Colón lo amo más allá del resultado circunstancial de un partido.

Usted no se imagina las cargadas que recibía por ser "porteño' y ser de Colón. Y explicar que no era santafesino de origen, sino que me considero por adopción. A través de Colón conocí muchísimas cosas de esa ciudad preciosa y lloré con la inundación del 2003 como algo propio.

Señor presidente, quería compartir con usted mi humilde historia. No soy más ni menos sabalero que otras personas, pero la manera que Colón me enamoró es original. Y quería contársela. Usted lo debe saber mejor que nadie, pero Colón es mucho más importante hasta de lo que nosotros dos mismos nos imaginamos. Su éxito será el de miles de sabaleros. Hasta pronto".

La carta lleva la firma de alguien que se hizo sabalero a 500 kilómetros de distancia: Gustavo Morosoli.