Maricel Seeger (EFE)
Un recorrido por la mansión de la fallecida escritora Victoria Ocampo, la primera mujer aceptada por la Academia Argentina de Letras, permite recrear el paso de famosos artistas y descubrir momentos memorables, como cuando se conocieron los escritores Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.
Decenas de argentinos y extranjeros visitan a diario los salones de Villa Ocampo, una imponente mansión situada en San Isidro, en las afueras de Buenos Aires, que ha sido objeto de trabajos de restauración que demandaron cinco años y una inversión de unos 600.000 dólares para reparar los daños de un incendio ocurrido en 2003.
Las visitas guiadas, conciertos, cursos y exposiciones que allí se desarrollan permiten adentrarse en el universo de esta escritora, que compartió momentos en su casa con el poeta español Federico García Lorca, el Premio Nobel de Literatura indio Rabindranath Tagore, el ensayista español José Ortega y Gasset, el compositor ruso Igor Stravinsky y el autor británico Graham Greene, entre muchas otras celebridades.
"Sólo queda reparar aspectos menores de infraestructura" tras la restauración de la casa, declarada Patrimonio de la Humanidad y Monumento Histórico Nacional, explicó a EFE Nicolás Helft, director ejecutivo del Proyecto Villa Ocampo, que administra la mansión y las actividades culturales que allí se realizan.
La residencia, construida en 1891, fue donada en 1973 a la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por Victoria Ocampo (1890-1979) para convertirla en escenario de muestras de arte, conciertos y conferencias.
"El sueño de Victoria era que la casa esté al servicio de la cultura y eso es lo que está pasando", destacó Helft al recordar que además de los daños del incendio de 2003 la mansión había sufrido años de abandono a raíz de una larga disputa por su herencia.
Los visitantes pueden recorrer ahora sus atractivos ambientes, como el comedor en el que intelectuales de la época analizaban diversas temáticas y la sala de música donde aún se puede apreciar el piano con el que Stravinsky se inspiró y deleitó a los invitados.
En el primer piso de la casa se encuentra la habitación de Ocampo, tal como estaba cuando ella la ocupaba, y su biblioteca, con unos 1.300 libros, muchos de ellos con privilegiadas dedicatorias y anotaciones de la escritora.
"Victoria, mi amor", reza una dedicatoria firmada por el psicoanalista francés Jacques Lacan, mientras otra, del poeta argentino Oliverio Girondo, destaca su "auténtica estimación intelectual" por la fundadora de la prestigiosa revista Sur, en la que escribieron intelectuales de la talla de Borges y Ortega y Gasset, entre otros. Borges también elogiaba en sus dedicatorias a Ocampo, pese a que a sus espaldas la criticaba junto a otros escritores porque siempre "les indicaba lo que tenían que hacer y los tenía corriendo de un lado a otro", según contó Helft.
"Siempre venía mucha gente a la casa. Pero Victoria era muy ordenada y autoritaria y le decía a cada uno que tenía que hacer. Y algunos como Borges y Xul Solar la criticaban porque no los dejaba sentarse a meditar e inspirarse en sus libros", relata el director ejecutivo del Proyecto Villa Ocampo.
Sin embargo, su carácter estricto no le impedía ser amiga de intelectuales con los que se distanciaba ideológicamente, como son los casos de los poetas chilenos Pablo Neruda y Gabriela Mistral, ambos ganadores del Premio Nobel de Literatura.
"A quien quiero mucho, aunque no sé si me quiere tanto", firmó Neruda en una de sus dedicatorias a Ocampo, también cercana a otras figuras como los franceses Antoine de Saint-Exupéry y Albert Camus, con quienes se vinculó gracias a sus múltiples viajes a Europa.
Mientras los políticos y embajadores de principios del siglo XX se reunían durante horas en el comedor de la mansión, los escritores preferían perderse por los imponentes jardines de la residencia, sostiene Helft.
Tanto unos como otros alimentaron el valor cultural de la casa, donde conviven cuadros académicos franceses, decoración de inspiración medieval, pinturas de seda japonesa, muebles y objetos antiguos y también modernistas.
Sur
En 1931, Victoria Ocampo funda la revista Sur, proyecto que pergeñó con varios intelectuales de la época. Se editaron más de 360 volúmenes. Sur resulta imprescindible para entender la cultura argentina entre 1930 y 1970. Escritores como García Márquez y Julio Cortázar han reconocido con frecuencia la relevancia de esta publicación en su formación. Fue por Sur que toda una generación de escritores argentinos leyó a Albert Camus, Sartre o a Virginia Woolf. La editorial Sur, creada dos años después que la revista, se encargó de publicar obras de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, Paz, Federico García Lorca, Alberti, Gabriela Mistral y Neruda.
Victoria Ocampo (Buenos Aires, 7 de abril de 1890 - 27 de enero de 1979) fue una destacada intelectual -si no la más destacada-, escritora y editora argentina. Lazo intelectual entre Europa y Argentina gracias a su revista literaria llamada Sur. Ocampo fue una de las pioneras del feminismo en Latinoamérica.
Aristócrata por origen y formación -y rica, muy rica desde siempre- Victoria fue educada por institutrices todo el año. El primer idioma que supo leer y escribir fue el francés, como era costumbre en la alta sociedad argentina en aquella época. A eso le seguía aprender inglés y por último español.
A los seis años, realiza su primer y prolongado viaje por Europa y descubre París, una ciudad a la que dedicará por siempre un gran amor y que visitaría varias veces.
En 1912 se casó con Bernardo de Estrada, de quien se divorció al poco tiempo. En su luna de miel, que duró 2 años. Visitó el Caribe, Estados Unidos y Europa. Fue en Roma donde conoció al gran amor de su vida, Julian Martínez, primo de su esposo.
De sus estadías en Francia trajo el gusto por la literatura europea, que reflejó generosamente en la revista Sur y con invitaciones personales a escritores europeos a su residencia.
Embajadora virtual e intelectual de la Argentina, por su residencia, Villa Ocampo, pasaron los intelectuales y artistas más importantes que visitaron Argentina, desde Rabindranath Tagore a Igor Stravinsky que le dedicó su ópera-ballet Persephóne y que Ocampo recitó en el Teatro Colón y en Río de Janeiro (1934).
Su origen social y reconocida oposición al gobierno de Juan Perón, que se extendió desde 1946 a 1955, la identificaron con un sistema cultural conservador y elitista, aunque sus relaciones personales y su revista incluían nombres de todas las vertientes incluso algunos escritores comunistas. En 1953, fue encarcelada por su oposición a Perón.
Fue la primera mujer miembro de la Academia Argentina de las Letras, fundadora de uno de los más antiguos movimientos feministas de la Argentina, la Unión de Mujeres en 1936, directora del Fondo Nacional de Las Artes de Argentina, miembro del P.E.N. Club Internacional y doctora honoris causa de la Universidad de Harvard.
La dura crítica de los escritores peronistas, y de algunos intelectuales de izquierda a su figura comenzó a atemperarse luego de su muerte. Es reconocida como una de las más importantes animadoras culturales en la Argentina del siglo XX.
Falleció el 27 de enero de 1979, en su casa de San Isidro, Villa Ocampo, producto de un cáncer de paladar que la afectaba hacia varios años atrás.