La institución queda acéfala a partir de mañana
Bonfatti criticó el número de cargos en la Defensoría
El ministro de Gobierno dijo que detectaron en la institución un sobredimensionamiento de la estructura, donde predomina una organización “muy vertical, con muchas categorías en el mismo organigrama”.
Ivana Fux
[email protected]
El Poder Ejecutivo no sólo busca un nombre para cubrir la vacante que se producirá mañana en la Defensoría del Pueblo; además, revisa la estructura y documentación que dejará el todavía titular de la institución, Carlos Bermúdez.
En diálogo con El Litoral, el ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, desmintió las versiones sobre una supuesta desarticulación del organismo, pero cuestionó las modificaciones que se hicieron al organigrama en los últimos meses.
“La Defensoría del Pueblo va a seguir funcionando -aseguró-, y obviamente le cabe al defensor reestructurar o no el esquema actual, para dar mejores respuestas a la gente”. Salvaguardando la autonomía del futuro funcionario, Bonfatti observó igual con tono crítico el diseño actual del organismo.
“Por lo poco que he visto, me parece que es una sumatoria de muchos ravioles. Esto es una organización no en trama, sino muy vertical y con muchas categorías dentro del mismo organigrama. Tengo la impresión de que se han ido multiplicando estructuras”, planteó Bonfatti.
El ministro evitó hacer juicios de valor sobre la pertinencia o no de esa multiplicación de estructuras, que redunda también en una multiplicación de cargos. Pero sí dijo que esa práctica es contraria a la tendencia actual.
“No puedo decir si la reestructuración es innecesaria, porque no conozco el interior de la organización. Lo que sí dijo es que hoy el concepto más moderno en esta materia implica hablar de organizaciones planas, más achatadas y de un funcionamiento en trama. El nuevo defensor deberá decidir si esto merece una readecuación”, advirtió.
Selección
Ayer, el propio gobernador había objetado el manejo que tuvieron sus antecesores para designar al defensor de turno, y habló de un lugar que se usó “como trofeo político”. En el mismo sentido se pronunció Bonfatti.
“La Defensoría del Pueblo -sostuvo- siempre ha sido un lugar que lo han ocupado ex legisladores de un partido político, no solamente el defensor general, sino también los adjuntos. Nos parece que hay que despartidizar”, sugirió.
El sayo le cabe al actual defensor, Carlos Bermúdez, ex diputado provincial por el PJ, pero también a sus antecesores Norberto Nicotra, Rubén Dunda y María Angélica Gastaldi, todos ex legisladores justicialistas, la igual que la actual adjunta de Rosario, Liliana Meotto.
“No es fácil encontrar una persona que no tenga otro tipo de compromisos, y que acepte asumir esta nueva responsabilidad. Obviamente, con los requisitos que planteamos, no es sencillo dar con el candidato”, reconoció Bonfatti. El ministro ratificó que aspiran a encontrar un futuro defensor que sea ajeno a las estructuras partidarias. Además, adelantó que una vez hallado el postulante, lo someterán a los mismos filtros que deben sortear los candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
“Una vez que tengamos decidido el nombre, lo vamos a someter a un mecanismo muy similar al de los miembros de la Corte. Esto es, abrir un período de tachas o impugnaciones y avales, y superada esa instancia, si resulta favorable, estaríamos enviando el pliego a la Legislatura”, explicó.
En virtud de los tiempos que insumiría todo el proceso, Bonfatti admitió que seguramente el nuevo defensor recién se conocerá el año que viene.
“No queremos nombrar a alguien y que sea solamente el dedo del gobernador quien decida; estamos buscando alguien que reúna requisitos de idoneidad, honestidad y manejo de la gestión. Por eso estaríamos hablando de un nuevo defensor para 2009”, confirmó.
Gasto político
La crítica que ayer lanzó Bonfatti sobre la estructura de la Defensoría se produjo a la inversa la semana pasada en la Legislatura. Porque en el Senado, el justicialista Rubén Pirola cuestionó que el gobierno de Hermes Binner incrementó la planta permanente del Estado en un diez por ciento, con un notablemente aumento también de los cargos políticos.
“Eso es totalmente falso -disparó ayer Bonfatti-, porque los cargos políticos son los que dejó el gobierno anterior en el presupuesto. No hay más posibilidades de nombrar personal que no sea en aquellos lugares que nos han dejado. Para el año que viene hay cargos en educación, en la policía y en salud, pero no cargos políticos”, aseguró el ministro.
“En todo caso -insistió-, los cargos políticos que prevemos para 2009 son los mismos que tenemos en la actual gestión, y que son los habilitados por el presupuesto 2008, elaborado por la gestión saliente de Jorge Obeid”, recordó.
La crítica que ayer lanzó Bonfatti sobre la estructura de la Defensoría se produjo a la inversa la semana pasada en la Legislatura. Porque en el Senado, el justicialista Rubén Pirola cuestionó que el gobierno de Hermes Binner incrementó la planta permanente del Estado en un diez por ciento, con un notablemente aumento también de los cargos políticos.
“Eso es totalmente falso -disparó ayer Bonfatti-, porque los cargos políticos son los que dejó el gobierno anterior en el presupuesto. No hay más posibilidades de nombrar personal que no sea en aquellos lugares que nos han dejado. Para el año que viene hay cargos en educación, en la policía y en salud, pero no cargos políticos”, aseguró el ministro.
“En todo caso -insistió-, los cargos políticos que prevemos para 2009 son los mismos que tenemos en la actual gestión, y que son los habilitados por el presupuesto 2008, elaborado por la gestión saliente de Jorge Obeid”, recordó.
Ivana Fux
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El Poder Ejecutivo no sólo busca un nombre para cubrir la vacante que se producirá mañana en la Defensoría del Pueblo; además, revisa la estructura y documentación que dejará el todavía titular de la institución, Carlos Bermúdez.
En diálogo con El Litoral, el ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, desmintió las versiones sobre una supuesta desarticulación del organismo, pero cuestionó las modificaciones que se hicieron al organigrama en los últimos meses.
“La Defensoría del Pueblo va a seguir funcionando -aseguró-, y obviamente le cabe al defensor reestructurar o no el esquema actual, para dar mejores respuestas a la gente”. Salvaguardando la autonomía del futuro funcionario, Bonfatti observó igual con tono crítico el diseño actual del organismo.
“Por lo poco que he visto, me parece que es una sumatoria de muchos ravioles. Esto es una organización no en trama, sino muy vertical y con muchas categorías dentro del mismo organigrama. Tengo la impresión de que se han ido multiplicando estructuras”, planteó Bonfatti.
El ministro evitó hacer juicios de valor sobre la pertinencia o no de esa multiplicación de estructuras, que redunda también en una multiplicación de cargos. Pero sí dijo que esa práctica es contraria a la tendencia actual.
“No puedo decir si la reestructuración es innecesaria, porque no conozco el interior de la organización. Lo que sí dijo es que hoy el concepto más moderno en esta materia implica hablar de organizaciones planas, más achatadas y de un funcionamiento en trama. El nuevo defensor deberá decidir si esto merece una readecuación”, advirtió.
Selección
Ayer, el propio gobernador había objetado el manejo que tuvieron sus antecesores para designar al defensor de turno, y habló de un lugar que se usó “como trofeo político”. En el mismo sentido se pronunció Bonfatti.
“La Defensoría del Pueblo -sostuvo- siempre ha sido un lugar que lo han ocupado ex legisladores de un partido político, no solamente el defensor general, sino también los adjuntos. Nos parece que hay que despartidizar”, sugirió.
El sayo le cabe al actual defensor, Carlos Bermúdez, ex diputado provincial por el PJ, pero también a sus antecesores Norberto Nicotra, Rubén Dunda y María Angélica Gastaldi, todos ex legisladores justicialistas, la igual que la actual adjunta de Rosario, Liliana Meotto.
“No es fácil encontrar una persona que no tenga otro tipo de compromisos, y que acepte asumir esta nueva responsabilidad. Obviamente, con los requisitos que planteamos, no es sencillo dar con el candidato”, reconoció Bonfatti. El ministro ratificó que aspiran a encontrar un futuro defensor que sea ajeno a las estructuras partidarias. Además, adelantó que una vez hallado el postulante, lo someterán a los mismos filtros que deben sortear los candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
“Una vez que tengamos decidido el nombre, lo vamos a someter a un mecanismo muy similar al de los miembros de la Corte. Esto es, abrir un período de tachas o impugnaciones y avales, y superada esa instancia, si resulta favorable, estaríamos enviando el pliego a la Legislatura”, explicó.
En virtud de los tiempos que insumiría todo el proceso, Bonfatti admitió que seguramente el nuevo defensor recién se conocerá el año que viene. “No queremos nombrar a alguien y que sea solamente el dedo del gobernador quien decida; estamos buscando alguien que reúna requisitos de idoneidad, honestidad y manejo de la gestión. Por eso estaríamos hablando de un nuevo defensor para 2009”, confirmó.
Gasto político
La crítica que ayer lanzó Bonfatti sobre la estructura de la Defensoría se produjo a la inversa la semana pasada en la Legislatura. Porque en el Senado, el justicialista Rubén Pirola cuestionó que el gobierno de Hermes Binner incrementó la planta permanente del Estado en un diez por ciento, con un notablemente aumento también de los cargos políticos.
“Eso es totalmente falso -disparó ayer Bonfatti-, porque los cargos políticos son los que dejó el gobierno anterior en el presupuesto. No hay más posibilidades de nombrar personal que no sea en aquellos lugares que nos han dejado. Para el año que viene hay cargos en educación, en la policía y en salud, pero no cargos políticos”, aseguró el ministro.
“En todo caso -insistió-, los cargos políticos que prevemos para 2009 son los mismos que tenemos en la actual gestión, y que son los habilitados por el presupuesto 2008, elaborado por la gestión saliente de Jorge Obeid”, recordó.
El Frente no se nacionaliza
Como socialista, Antonio Bonfatti opinó sobre la eventual coalición opositora que podría gestarse a nivel nacional, de cara a las elecciones legislativas de 2009 y presidenciales de 2011. La chance de que tal bloque se constituya e incorpore, por ejemplo, al sector que lidera Elisa Carrió, generó una fuerte reacción del kirchnerismo. “Es la nueva derecha”, se despachó ayer el ex presidente Néstor Kirchner en el acto de San Vicente.
“Las construcciones políticas se hacen sobre la base de mucho diálogo y acuerdos, pero deben ser en función de proyectos y programas. No creemos en los acuerdos de cúpula porque siempre fracasan”, declaró Bonfatti.
Sobre la posibilidad de que el Socialismo se sume a la potencial coalición, el ministro prácticamente cerró las puertas.
“Tratándose el año que viene de elecciones legislativas, habrá que analizar en cada provincia qué tipo de construcción se quiere. En Santa Fe -acotó-, ésta se llama Frente Progresista, que ha ido madurando y creciendo en los últimos meses, con la pluralidad y divergencia propias de un espacio donde conviven varios partidos”. El ministro no se mostró partidario de extrapolar la coalición santafesina al resto del país. “Creo que las provincias tienen distintas realidades. Entonces no nos parece que desde Santa Fe se pueda decir que vamos a hacer una cosa para el país. Cada jurisdicción tiene una realidad distinta”, insistió.