ADEMÁS
Demasiado para tan poco tiempo
Hasta los 35 minutos del segundo tiempo, nada hacía presagiar un final tan accidentado. Si bien Zalazar había puesto el 2-1 a los 27, Unión seguía controlando el partido a pesar de jugar con uno menos y Defensa, que sumaba delanteros, no lastimaba demasiado.
A los 35, pelotazo largo de Ojeda, buena maniobra de Márquez ante Ciucci, agarrada del ex Colón, penal y expulsión. Márquez tomó la pelota (estaban Pereyra, Guerra y Rosales afuera) y le pegó mal, por encima del travesaño.
De allí nomás, en la siguiente jugada, centro al punto del penal, Gold Betig va al piso para rechazar y un delantero cae. El árbitro vio un penal muy dudoso. Pateó Duarte, pegó en el travesaño y el propio Duarte convirtió. Giannini marcó la mitad de la cancha y Quiroz se le vino “al humo”. El asistente se dio vuelta de la nulidad reglamentaria y levantó la bandera. Allí, el árbitro dio vuelta atrás en su determinación y marcó el indirecto: el palo no habilita al ejecutante de un penal. Pero de esa jugada se fueron expulsados Gold Betig y Quiroz. O sea que Unión estuvo siempre con un jugador menos en la cancha. Ahora eran 10 contra 9.
45 minutos cumplidos. Defensa ataca pero no llega. Y Unión intenta tibiamente con algún contragolpe. ¡Siete minutos de descuento son los que otorga el árbitro! Parecen muchísimos. Y cuando se cumple el quinto (o sea a los 50), centro de Romero desde la izquierda después de un córner, la peina Zalazar y aparecen Hernando (sí, el arquero) y Zárate para cabecear a la altura del segundo palo. ¿Estaban habilitados? La posición de ambos es dudosa. No todo terminó allí, un minuto después se fue Zapata (la figura) y desde atrás lo derribó Romero. Cuarta expulsión y final polémico.
COLUMNA
ESPECIAL PARA EL LITORAL
OTRA MIRADA
Un agujero en el techo
Roberto Passucci (Jugador de Unión en 1989)
De ese partido que jugamos en la temporada que ascendimos, allá en Florencio Varela, no me olvidaré jamás. Recuerdo que era el segundo o tercer partido de visitante. Cuando llegamos a la cancha, me senté al lado del Pepe Castro, levantamos la vista y vimos que había un agujero en techo. ¡Estábamos a cielo abierto!. Ahí nomás lo miré y le dije al Pepe: “Vamos a hacer rápido todo esto para volver a Primera”. Ganamos 1 a 0 con gol de él.
Ése fue un plantel que tuvo problemas, porque éramos varios que veníamos de jugar en clubes grandes y no se hacía fácil la convivencia. Sin embargo, todos las diferencias, absolutamente todas, las arreglamos de puertas para adentro, como debe ser.
Además, tengo el honor de haber sido el capitán en el último partido, cuando ganamos el clásico con el gol de Leo Madelón y logramos el ascenso. Y hasta recuerdo ese partido con Banfield, en Santa Fe, cuando se lesionó Theiler, ya habíamos hecho los cambios y tuve que atajar varios minutos... Y lo hice bien.
Soy entrenador, estoy vinculado con Boca, fui amigo de Pompilio y tengo ahora una excelente relación con Jorge Amor Ameal. Mi objetivo es dirigir y estoy preparado para hacerlo. Mi relación con Boca es observando jugadores. Pero me siento ahora preparado para largarme. Acá, lo importante es transmitirle al jugador todo lo que uno fue capaz de sentir en una cancha de fútbol, donde siempre me jugué la vida por la camiseta que defendí. Ustedes, en Santa Fe, fueron testigos y pueden dar fe de lo que yo le di a Unión.
EN NÚMEROS
5
Cantidad de expulsados
Hubo dos jugadores por cada equipo y al técnico Quiroz, que se metió adentro de la cancha cuando vio que Giannini convalidaba el gol viciado de nulidad en el penal que pegó en el travesaño.
7
Minutos adicionados
Si bien el partido se paró en el penal de Defensa y Justicia, en los cambios y cuando Giannini ordenó que los jugadores se refresquen, no era para tanto.
3
Triunfos tatengues
El primero fue en 1988, después ganó 2-1 con Silguero en la temporada 92-93 y la última había sido el año pasado, 3-2, con los dos goles de Zárate.