Derrotó a un Central que sigue comprometido con el descenso
Independiente calentó Rosario
Los rojos mejoraron ayer su rendimiento en el segundo tiempo para darle vuelta el partido 2-1 a Rosario Central y cortar así una racha de cinco encuentros sin victorias en el Apertura.
Manuel Monteserín
Rosario (especial para El Litoral).— En un cotejo en el que en la primera mitad había demostrado una neta superioridad, Rosario Central cayó derrotado por un gol en tiempo de descuento por dos tantos a uno.
El defensor Damián Ledesma y el mediocampista Leonel Ríos anotaron los tantos del conjunto de Miguel Ángel Santoro, que mostró una mejor imagen con respecto a los encuentros anteriores. Por su parte, Central fue un conjunto de nervios y con esta derrota sigue comprometido en los últimos puestos de la tabla de promedios.
El conjunto canalla fue el dueño del noventa y cinco por ciento del desarrollo de la primera etapa del partido jugado ayer en Arroyito. No sólo eso, sino que en ese lapso logró un gol y por diversas circunstancias desperdició tres o cuatro claras ocasiones más.
Con una estructura compacta desde lo defensivo, una buena tarea de sus volantes en función de creación y una destacada labor de Caraglio, autor, además, del tanto auriazul, se hizo claro dominador de todos los aspectos del juego, y complicó a un Independiente que no hacía pie y sucumbía en todos los lugares del campo.
Era tal el juego de los dirigidos por Alfaro que su hinchada se sentía eufórica y no sólo se hacía tiempo para alentar, sino que le sobraba para denostar a su clásico rival de la ciudad.
Pero, como se dice habitualmente y, en esta ocasión, con más certeza que nunca, “el diablo metió la cola”, y esa cola fue que, cuando quedaba un cinco por ciento por disputarse, se acercó al arco centralista por primera vez, y en ese lapso aprovechó su única ocasión, tras un córner, con un cabezazo perfecto de Ledesma y el gol.
Así terminó la primera mitad, con un uno a uno mentiroso, aunque incuestionable porque los partidos se definen por goles.
Todo se hizo parejo
En la segunda mitad, el conjunto de Avellaneda encontró mejor su ubicación en la cancha y, de este modo, tras algún sofocón inicial, comenzó a controlar mejor los aspectos del juego.
Ya no era tan claro el andar de los locales, la disputa en el medio era más pareja y, hasta por momentos, era más fluido el andar de los volantes rojos.
Se sucedieron los cambios y, con ellos, la mejoría de los visitantes, a quienes, de todas formas, no les alcanzaba con eso para inquietar demasiado al arquero centralista, salvo algunos remates desde lejos de Montenegro.
Pero también ocurría que los canallas no generaban juego ofensivo, ya que había desaparecido Caraglio y el mediocampo estaba menos laborioso y algo cansado, con lo cual todo se hizo más parejo.
Independiente ganó con los relevos, tuvo más fútbol y, en una de esas ocasiones, una pelota que salió de la izquierda de su ataque circuló muy bien hacia el otro extremo, donde Ríos, con potente remate, en tiempo de alargue, puso en ganador al visitante.
El final mostró un resultado injusto, pero saber aprovechar las ocasiones que se le presentaron fue la gran diferencia con la cual Independiente se fue de Rosario con los tres puntos que le duelen a Central.




