Racing ganaba y se descuidó
Se lo arrebataron
El conjunto de Llop no lo supo definir y dejó crecer a su rival, que acertó cuando faltaban dos minutos para el final.
Redacción de El Litoral
Télam
Racing y Gimnasia La Plata igualaron ayer 1 a 1, en un partido que los de Avellaneda tenían ganado hasta los 43 minutos del segundo tiempo, correspondiente a la decimosexta fecha del torneo Apertura.
Los goles del partido los marcaron Maximiliano Moralez para Racing, en la primera etapa, mientras que sobre el final del segundo tiempo marcó Ariel Agüero para los platenses.
El encuentro se jugó en el estadio Presidente Perón, en Avellaneda, ante una multitud, y con un regular arbitraje de Néstor Pittana, demasiado tolerante ante las infracciones. Fue el equipo local el que tomó la iniciativa girando en torno a Maximiliano Moralez, la figura, y con Pablo Lugüercio rotando por el frente de ataque. En tanto, Franco Peppino fue el encargado de recuperar la pelota en la mitad de la cancha y tuvo buenos laderos en Franco Zuculini y José Luis Fernández.
Gimnasia, por su parte, basó su andar en Mariano Messera, mientras que Franco Niell por momentos jugó de media punta, tratando de ganar espacios a espaldas del mediocampista local Leandro González. Asimismo, el juvenil Denis Stracqualursi ocupó el clásico puesto de centrodelantero.
La presión de Racing se tradujo en gol a los 16 minutos, cuando “Maxi” Moralez, luego de recibir un largo pase de José Shaffer, superó a Sessa con un derechazo cruzado, desde el sector izquierdo del ataque local. Apenas dos minutos después, el arquero de Gimnasia neutralizó una ofensiva de Lugüercio.
El “Lobo” buscó la igualad sin orden táctico y la “Academia” poco a poco se fue retrasando, en una notoria intención de proteger la ventaja. El “amarretismo” le costó la pérdida de dos puntos al equipo de Llop.
En efecto, a dos minutos del final, el defensor del “Lobo” Ariel Agüero, al cabecear junto al palo izquierdo de Migliore uno de los tantos centros que cayeron sobre el área, logró la igualdad, ante el entusiasmo de la hinchada “tripera” y la comprensible desazón de los hinchas locales. Racing tenía la victoria a su merced y una vez más la dejó escapar.




