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opinión
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Nalbandian es siempre noticia
A.G.
Al cierre de esta edición, la Copa Davis aún no estaba definida. Seguramente, cuando el diario gane la calle ya se conocerá al nuevo monarca de la tradicional y deseada Ensaladera. Pero lo que generó David Nalbandian en estos primeros dos días de acción causa revuelo más allá del resultado final.
Se sabe que el unquillense es una persona complicada, no es de fácil acceso (o en todo caso, depende del día) y tiene la autoestima muy por encima de la terraza del edificio con forma de L que Mar del Plata ostenta en la avenida Colón. Todo esto lo lleva a protagonizar hechos conflictivos casi todo el tiempo.
El viernes jugó un verdadero partidazo y le dio a Argentina el primer y esperanzador punto en esta final. Pero después, consumada la derrota de Del Potro (con lesión incluida), se rumoreó (de fuente confiable) que el cordobés le reclamó de mala manera por haber viajado a Shanghai y no haber preparado esta presentación con la debida antelación. Ayer, luego del cotejo de dobles, tuvo un fuerte entredicho con su pareja en el partido, el riocuartense Agustín Calleri, quien tampoco tiene muchas pulgas a la hora de confrontar. Inclusive, según se pudo escuchar en algunos medios capitalinos, habrían llegado a los golpes. El dúo nacional debía presentarse en conferencia de prensa (junto al capitán, Alberto Mancini) antes que su par de España. Sin embargo, los ibéricos ofrecieron antes el intercambio periodístico. Cuando le tocó el turno a los locales, sólo aparecieron Calleri y Mancini. “David no se sentía bien y se retiró”, lo excusaron. Verdades o mentiras, Nalbandian siempre es eje de situaciones polémicas, y esta vez no fue la excepción. Por su ausencia en la conferencia, la Asociación Argentina deberá pagar una multa que puede ascender hasta los 10.000 dólares. “Es un excelente jugador, pero debe calmarse porque no puede comportarse de esa manera”, opinó un colega español. Insistimos. Al cierre de esta edición nada estaba aún definido, pero en ese ambiente no se puede aspirar a tener una serie tranquila. Algunos dicen que no es fácil para un tenista romperse el lomo, jugar y ganar como lo hizo el viernes, ver cómo su compañero pierde por estar cansado por no apreciar pertinentemente este acontecimiento, y sufrir la baja actuación de su pareja de turno en el choque por duplas. Pero nada justifica que este domingo, según las versiones periodísticas generadas ayer, salgan todos peleados a la cancha a buscar el premio más importante que ofrece el tenis: la legendaria Copa Davis. El tiempo explicará los motivos.