Desde el año 2000

Una familia busca desesperadamente

poder acceder a una vivienda social

Mónica Ritacca

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El 24 de diciembre, Renzo va a cumplir 15 años. Y ese día lo único que espera como regalo, a diferencia de otros adolescentes de su edad, es ver una sonrisa en el rostro de su mamá. Es que el 24 de diciembre, mientras en todos los hogares se estarán ultimando detalles para festejar la Navidad, esta familia santafesina estará pensando a dónde irá a vivir una semana después, cuando debe dejar la casa donde habita.

Una parálisis cerebral espástica, producto de que nació con menos de seis meses de gestación, derivó en que una silla de ruedas sea el medio de movilidad de Renzo. Su madre, María Cristina Guerra, lo acompaña a cuanto tratamiento debe hacer para tener una mejor calidad de vida y lo estimula en el estudio. Pero, pese a la evolución que nota en su hijo, hace años que no duerme pensando en cuál será el futuro del adolescente cuando ella no esté.

Un techo propio

Desde hace tres años, María Cristina y sus dos hijos viven en una casa sobre 9 de Julio al 7800, por la que pagan un alquiler de $600. Pero a fin de año deben dejarla porque, entre otros motivos, a su dueña no le agradan las “roturas y marcas” que deja la silla de ruedas de Renzo en las paredes.

En el año 2000, María Cristina se anotó como beneficiaria de los planes de vivienda que construye el Estado. Lo único que busca es un techo propio para Renzo, un techo donde el menor de sus hijos pueda vivir tranquilo y sin que nadie se lo reclame. Pero nunca salió adjudicataria.

“El contrato de alquiler ya está vencido. Pero la dueña de la casa nos deja estar acá hasta el 31 de diciembre. Tenía la esperanza de salir sorteada en el último plan que se adjudicó, pero no ocurrió así. Fui a todos lados: a Vivienda, a Casa de Gobierno... pero en ningún lugar me dieron una respuesta”, manifestó la mujer. Y agregó: “Lo último que quería era recurrir a los medios”.

María Cristina no tiene un recibo de sueldo por su actividad de vendedora ambulante, uno de los requisitos que se exigen para acceder a un plan, pero asegura que con sus ingresos mensuales podría pagar la cuota de una vivienda. “Todos los meses abono el alquiler de esta casa, de $600, y todos los impuestos. Podemos pagar el plan, lo juro”, manifestó, detallando el importe que recibe por la pensión de Renzo, la cuota en alimentos que le gira su padre y el monto que obtiene por su trabajo.

Consultada sobre si pudo hablar su situación con la actual directora de Vivienda de la provincia, o con el funcionario que ocupaba ese cargo en la gestión anterior, comentó que siempre siguió los pasos formales: presentaba notas en solicitud de audiencias y luego esperaba.

“Nunca pude hablar con nadie, sólo con secretarios o personal administrativo. Aunque sea quiero que alguna autoridad me diga que no insista más, que Renzo nunca va a tener su casa, no sé... Necesito que me digan algo, porque estoy desesperada”, comentó. Y agregó: “Llegué a ir con mi hijo a la Dirección de Viviendas. Y cuando salimos me pidió que no llorara más, que ya íbamos a conseguir una casita”.

Mensaje

Que alguien la escuche es el primer pedido de María Cristina Guerra a los funcionarios del gobierno. Sabe que muchas familias precisan de una vivienda, que hay pasos formales a respetar para resultar adjudicataria, entre otras cosas. Pero la desesperación ante la proximidad de fin de año la supera y la obliga a ser ese pedido a través de los medios.

“Necesitamos una mano. Hay tantas viviendas de planes que están desocupadas que, tal vez, nos podrían destinar una. Desde el año 2000 que estamos esperando e hicimos todos los trámites que había que hacer. Jamás pensé, ni pienso, en una usurpación”, remarcó la mujer de 47 años.

Cabe señalar que la familia de Renzo se compone sólo de tres integrantes: el adolescente, su mamá y su hermano Raúl de 17 años, que hace tareas de jardinería para ayudar en los gastos de la casa.

Por último, consultada sobre cómo es Renzo, María Cristina dijo: “Es un chico tan bueno que todo los días le reza a Dios por mi salud y la de su hermano y en segundo lugar por sus piernas”.

Una familia busca desesperadamente poder acceder a una vivienda social

“Un techo” es el regalo que más desea darle su mamá a Renzo el día de su cumpleaños.

Foto: Guillermo Di Salvatore

El 31 de diciembre una familia debe dejar la casa donde alquila porque los propietarios se quejan de la silla de ruedas de Renzo. La mamá pide ayuda y, sobre todo, que el Estado le asigne una vivienda.

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EL D ATO

La enfermedad

La parálisis cerebral del tipo espástica es la forma más frecuente con la que ésta se presenta. Entre sus consecuencias, produce un aumento del tono y debilidad de los músculos de las extremidades y un aumento exagerado en los reflejos, pudiendo producir una parálisis de una parte o todo el cuerpo. En los casos leves, puede verse afectado sólo algún tipo de actividad del cuerpo, como por ejemplo el correr.