Al margen de la crónica

Cosas buenas están pasando

La que terminó fue una semana cargada de temas polémicos que nos atañen a los santafesinos. Primero, la discusión desatada acerca de los horarios en los que se podría permitir el ingreso a los boliches bailables a menores de 18 años resulta, por lo menos, invasiva del ámbito privado familiar. Ningún organismo público debería plantearse abrir opinión respecto de lo que es competencia exclusiva de la familia.

Cuando se decide ser padre, se deben disfrutar de los derechos de serlo, pero las obligaciones que el hecho implica son indelegables. De tan obvio, es casi infantil pensar que, porque los jóvenes puedan entrar a beber antes, dejarán de hacerlo en las inmediaciones —a precios menores— o terminarán la ingesta tóxica antes de que el sol brille en la mañana.

Hay un trasfondo sociológico en la conducta de los jóvenes y sería bueno que los especialistas intentaran abordarlo, ya que estos padres renunciaron a marcarles límites claros y muchas veces no estuvieron a la altura de ejemplos de conductas a seguir. Por otra parte, políticas globalizantes, hicieron sociedades livianas, donde los paradigmas a seguir se desdibujaron, y todo es fácil y posible, y en las que los resultados inmediatos tientan tanto como la manzana a Adán. Allí fundamentalmente no todos los jóvenes tienen un espacio, una gran mayoría fue excluida.

No hay solución desde lo público y lo que podría conseguirse sería apenas un parche que tranquilizaría a padres ausentes, a costa de mayores problemas para los vecinos que deben trabajar los días que siguen a los que los chicos se divierten.

En otro orden, cosas buenas también están pasando: con un extraño frenesí, máquinas destinadas a la limpieza de alcantarillas trabajan a destajo aspirando piezas insólitas que los santafesinos supimos depositar. Si pensamos en lluvias inusuales, podremos estar un poco más tranquilos, sabiendo que el agua no acechará las puertas de nuestras casas con esa furia que ya conocimos.

Muchas de las flores plantadas en primavera en plazas y paseos gozan de buena salud y todavía escapan de las manos depredadoras de vecinos inescrupulosos. Y, como una reivindicación de las obras virtuales que avergonzaron a los vecinos de esta ciudad, el paso peatonal en Salvador del Carril y Vélez Sarsfield luce orgulloso, para beneplácito de todos los que viven en la zona.