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Guillermo Faifer, biólogo, funcionario de la provincia de Misiones, y Eduardo Martínez, de la Cámara de Frigoríficos de Pescado de Río de Santa Fe.

Foto: Néstor Gallegos

Glosario

Acuicultura. Se define como la actividad industrial y el rubro comercial productivo, en la crianza de recursos hidrobiológicos, conocidos también como peces, moluscos, crustáceos y vegetación acuática, en ambientes físicos controlados, con el fin de reemplazar y mejorar las condiciones que estos organismos encuentran en ambientes normales.

Piscicultura. Se trata de la acuicultura de peces.

Alevines. En zoología así se nombra a los embriones que nacen de los huevos de los peces, luego del período de fecundación. El singular es alevín, y por extensión también se denomina así a un joven principiante que se inicia en una disciplina o profesión. Es común la expresión “equipo de alevines” en la prensa deportiva.

Poiquilotermia. En zoología, la incapacidad de regulación de la temperatura del cuerpo independientemente de la temperatura ambiental: la poiquilotermia es una característica de todos los animales excepto los mamíferos y las aves, que comúnmente son llamados de sangre caliente por oposición a los poiquilotérmicos o de sangre fría.

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Como las algas del Parque Sur

Guillermo Faifer, el experto en piscicultura que visitó Santa Fe para impulsar la acuicultura en nuestra zona, también advirtió sobre los problemas que puede enfrentar la actividad si no se cuenta con la necesaria preparación.

Entre los males más comunes al criar peces en cautiverio el llamado “gusto a tierra” es uno de los más frecuentes.

“Los Estados Unidos producen el cat fish americano y por el gusto a barro o gusto a tierra, se pierden por año de 14 a 20 millones de dólares, porque se pierden oportunidades de ventas”, grafica el misionero.

Los santafesinos saben de qué habla, porque en el Parque del Sur han sufrido durante años un problema parecido.

El mal sabor (y olor) en los peces de cultivo mal manejados “proviene de las algas cianofíceas, que eliminan una sustancia llamada geosmina que se caracteriza por ese gusto a tierra o barro. Son algas que aparecen cuando hay una alta contaminación orgánica, generalmente por los residuos que pueden llegar al río, o en el caso de los estanques de cultivo, cuando hay una excesiva carga de alimentos balanceados para los peces, que no se consumen y sirve de sustrato para el desarrollo de esta alga. Es un problema grave. En Estados Unidos se han adiestrado perros perdigueros para que ellos olfateen las geosminas mucho antes de que los humanos podamos percibirlas.

En Misiones, por la presencia de Yacyretá, las aguas se desaceleran, hay más acumulación de materia orgánica, hay más luminosidad y desaparecen las algas verdes y aparecen estas algas azuladas; es un caso muy problemático. Y suele estar acompañado de la presencia de hongos cuando hay una carga orgánica muy alta.

Es como un olor o “gusto” a sótano o a “libros viejos”.

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Una actividad que crece

El empresario de la ciudad de Gaboto, Eduardo Martínez, pertenece a la Cámara de Frigoríficos de Pescado de Río. Participó de la entrevista con el biólogo licenciado en Genética, Guillermo Faifer, sobre el proyecto para desarrollar la acuicultura en Santa Fe.

Martínez dijo que aunque se parte de la idea de concebir la cría de peces en ambientes cerrados como una alternativa o un paliativo para proveer al sector exportador, existe el objetivo de plantearse llegar al autoabastecimiento.

“El proyecto está en su inicio y hemos elegido el lugar, en la zona de Santa Rosa de Calchines, en la que vamos aprovechar unas excavaciones ya existentes hechas para llevar el suelo al ensanche de la Ruta 1, y la idea es dedicar este verano”, dijo el empresario.

El inicio de la actividad requiere inversiones. El acuicultor sostuvo que “cuando esto tome auge, vamos a tener gente interesada en invertir; una vez que tengamos los resultados vamos a ver más interés”.

La experiencia de Misiones en ese aspecto es interesante. Allí “el motor de la tarea fue la inversión privada y la decisión del gobierno de producir en 1993 un estudio de factibilidad, con aval del Consejo Federal de Inversiones para la cría de peces, incluso se creó un área específica para su apoyo, en el Ministerio de la Producción”, recuerda el biólogo Faifer.

“Eso facilitó la decisión posterior de Rosamonte, que en 1995 hizo un gasto muy importante, y de otros acuicultores. La yerbatera comenzó con el Pacú y es la que más rinde. Otros pequeños productores tienen en sus chacras estanques más chicos, de 2 o 3 mil metros cuadrados, para Carpas de origen chino. No son como las que conocemos en el resto del país, que tienen origen europeo. Estas comen pasto o también hojas de hortalizas y se les impuso el nombre comercial de Salmón Siberiano. Además se hace otra especie de carpas chinas, que es filtradora, y se alimenta del plancton. Tiene su sistema bucal y unos rastrillos branquiales para capturarlo, y posee muy buen desarrollo”.

Otro cultivo en Misiones en pequeña escala es el Sábalo. “En una experiencia puntual en mi provincia, en un estanque grande de 5 hectáreas, se sembraron 11.500 peces de distintas especies y dentro de ésos, 1.500 fueron sábalos. Se colocaron en el estanque con 10 gramos de peso, en 4 meses habían alcanzado los 700 gramos. Es un muy buen resultado, con una coloración de la carne rosada (algo diferente del amarillento habitual de la carne sabalera). En Misiones está esa creencia de que el Sábalo tiene gusto a barro. Y al probarlo no podían creer que fuera Sábalo”, relató el licenciado.