Por el bloqueo israelí

Gaza vuelve a la prehistoria

Los habitantes de la conflictiva región debieron apelar otra vez a los viejos calentadores y lámparas, para poder cocinar y enfrentar el frío que se avecina. El aislamiento impuesto por el ejército de Israel impide el ingreso de artículos de primera necesidad.

Fares Akram

Agencia EFE

Los habitantes de Gaza desempolvan sus viejas estufas de querosén y lámparas de aceite para hacer frente al frío y la falta de electricidad, tras veinte días de cierre de las fronteras de la franja palestina.

Frente al taller del anciano Saleh al-Astal, en el campo de refugiados de Jan Yunes, una larga cola de hombres y mujeres espera pacientemente; en sus manos portan antiguas lámparas, estufas de cobre y quemadores de bronce heredados de sus antepasados y que durante décadas no han utilizado.

“Ha llegado su momento”, dice Yousra al-Aqad, madre de seis hijos, en alusión a los viejos cacharros, mientras sostiene una hornilla requemada que su padre “compró en los años sesenta, cuando la electricidad todavía era un lujo aquí”.

“Gracias a Dios que la había guardado y podemos utilizarla ahora que llegan tiempos tan duros”, añade.

El reparador, Al-Astal, asegura que “desde que empezó la crisis y el bloqueo, ni siquiera puedo cerrar la tienda a mediodía”, ya que son muchos los que necesitan restaurar estos ingenios antiguos y hasta ahora inútiles para protegerse del invierno, cocinar y conseguir ducharse con agua caliente”.

El pasado día 5 de noviembre Israel cerró los accesos a Gaza después de que las milicias palestinas lanzaran varios cohetes de fabricación casera contra su territorio, en represalia por una incursión del estado judío en la franja, en la que murieron seis milicianos.

Entonces se inició una escalada de violencia que ha acabado con la vida de dieciséis palestinos y en la que Israel se escuda para justificar un cierre hermético de los pasos, que sólo se han abierto en una ocasión para permitir la entrada de ayuda humanitaria, que no incluyó combustible.

La única planta eléctrica -que proporcionaba electricidad al 25 por ciento de Gaza- dejó de funcionar hace ya diez días y, desde entonces, una cuarta parte del millón y medio de habitantes de la franja no dispone de suministro.

La sobrecarga en las redes eléctricas ha estropeado varias de las líneas que entran desde Israel, extendiendo las tinieblas en que se sume buena parte de Gaza al caer el sol, sobre las cinco de la tarde.

Los constantes cortes de electricidad y la cada vez mayor escasez de querosén y gas de cocina han llevado a los palestinos a volver a viejos métodos para proveerse de iluminación y calor y, también, a agudizar la imaginación para hacer durar el poco combustible que les llega, buena parte del cual, a través de túneles desde Egipto.

Uno de los “trucos” que más utilizan cuando se ha agotado el querosén es mezclar tres litros de gasolina diesel con una cucharadita de sal, y utilizar ese líquido para alimentar las cocinas.

“Es increíble, gracias al diesel salado, puedo cocinar”, dice sonriente Ahmad Abu Yahel, que tiene un restaurante de “falafels’ (pasta de garbanzo frita).

Pero esta precaria solución no ha logrado salvar a muchos de los negocios que venden comida y dependen del gas de cocina, gasóleo o electricidad para fabricar sus productos.

“Ha cerrado más de una treintena de panaderías y las 17 que siguen abiertas sólo trabajan parcialmente, cuando tienen electricidad”, explica Abdel Naser al-Ajrami, director del sindicato de panaderos.

La situación ha beneficiado a las pocas panaderías que aún conservaban viejos hornos artesanales alimentados con leña, pero tampoco ellas hacen su agosto, porque hay también una gran carencia de harina.

Según al-Ajrami, los panaderos están recurriendo a un trigo usado habitualmente para forraje para hacer el pan, con lo que se obtiene una masa de mucha peor calidad, que muchos no quieren comprar.

El movimiento islamista Hamás, que gobierna de facto en la franja, asegura que dejó de lanzar cohetes hace ya diez días, pero que otras milicias palestinas más pequeñas continúan tirando proyectiles y que, según cifras del ejército israelí, en este período han arrojado más de ciento cincuenta, que no han causado ninguna víctima.

La violencia por ambas partes pone en riesgo la continuidad de la tregua en vigor desde el pasado junio y que debía haber durando hasta finales de año.

1.jpg

Frente a uno de los pocos talleres que quedan en Gaza, los vecinos hacen cola para arreglar antiguos utensilios domésticos, que el aislamiento y la escasez han vuelto imprescindibles.

Foto: Agencia EFE

///

ADEMÁS

En medio del infierno

La Franja de Gaza es una estrecha zona de tierra situada en el Oriente Medio, al suroeste de Israel y al noroeste de la península del Sinaí de Egipto, y que junto con Cisjordania, forma los llamados Territorios Palestinos. Tiene 11 km de frontera con Egipto y 51 km de frontera con Israel; también, 40 km de costa en el Mediterráneo.

La Franja se mantuvo ocupada por Israel desde el final de la Guerra de los Seis Días en 1967 (cuando fue conquistada a Egipto, que la administraba desde 1948) hasta la ejecución del Plan de retirada unilateral israelí (2005), cuando el estado judío desalojó la presencia militar y civil en Gaza. A partir de ese momento el territorio pasó inmediatamente al control directo de la Autoridad Nacional Palestina, hasta que fue tomada por el Hamás (movimiento radical islamista) tras su victoria militar en junio del 2007, en el marco de los violentos combates por el poder, que se desarrollaron contra la Policía Palestina (controlada por Al Fatah, leal al presidente palestino Mahmud Abbas). Desde ese entonces hasta la actualidad, la totalidad del territorio se halla bajo el control del grupo fundamentalista islámico.

Alrededor de 1,4 millones de palestinos viven en Gaza, la mayoría de ellos son descendientes de refugiados que huyeron de Israel después de la guerra de 1948. Si bien en algunos medios se ha mencionado que es una de las zonas con más alta densidad de población del mundo, esta lectura es errónea, ya que la Franja de Gaza es una zona principalmente urbana. De hecho, para ser una zona urbana, tiene una densidad poblacional relativamente baja, en comparación con regiones como el Gran Buenos Aires, el Gran Madrid o México DF. Desde 1967, se construyeron 26 asentamientos de colonos israelíes en esta área palestina, en los que se radicaron entre 7.800 y 9.000 judíos; a ello hay que añadir las distintas instalaciones militares e industriales que tenía Israel en el interior de la Franja. Durante la segunda quincena de agosto de 2005, se realizó el Plan de retirada unilateral israelí, que permitió eliminar toda presencia semita permanente, tanto civil como militar, de la Franja de Gaza, mediante su evacuación controlada, al interior de Israel.

2.jpg

La falta de combustibles líquidos ha devuelto actualidad a los cocineros callejeros.

Foto: Agencia EFE