///
análisis
///
análisis
La alquimia oficial
Sergio Serrichio
El gobierno anunció ayer una extraña alquimia, con ingredientes duhaldistas, aliancistas, menemista-cavallistas y, en fin, ideas de su propia cosecha.
El aporte duhaldista es la re-creación del Ministerio de la Producción (hubo uno en el gobierno de Eduardo Duhalde), que estará a cargo de Débora Giorgi, quien encarna el aporte aliancista (fue secretaria de Industria y de Energía en el gobierno de De la Rúa).
El núcleo de medidas legislativas (regularización fiscal para Pymes, rebaja de aportes patronales para nuevos empleos y blanqueo de capitales) recuerda los intentos “ofertistas” con que Domingo Cavallo buscó exorcizar las tendencias recesivas y los problemas de competitividad de la convertibilidad.
En fin, el aporte kirchnerista es el anuncio, que la presidenta hizo anoche, en la convención de la Cámara Argentina de la Construcción, de obras públicas por más de 71.000 millones de pesos.
El quid del paquete es gambetear la recesión sin resignar ingresos fiscales de verdad; las facilidades, rebajas y blanqueos no son sobre recursos que el fisco K esté realmente percibiendo, sino sobre aquellos a los que no pudo echar mano.
De ahí una paradoja: la presidenta resaltó ayer que está dispuesta a “coparticipar” esos eventuales beneficios, mientras que en la Cámara de Diputados, su tropa se apresta a prorrogar sin cambios el impuesto al cheque, un tributo de recaudación contante y sonante (22.000 millones de pesos anuales), del que las provincias reciben migajas.
Como sea, las medidas intentan revertir la desconfianza que sembró la reestatización previsional. Por caso, el blanqueo de capitales para quienes compren bonos del gobierno, es un intento de mejorar la cotización de esos títulos.