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análisis

Poco Keynes y mucho Kirchner

Sergio Serrichio

Con el omnipresente justificativo de una crisis internacional que hasta hace semanas era objeto de mofa oficial, Cristina Fernández anunció otra tanda de medidas.

Pero el principal desafío es revertir el daño que el propio gobierno cometió en los últimos dos años, meses más o menos. En especial, la caída de la confianza de productores, inversores y consumidores.

Entre los estropicios, no pueden obviarse la inflación y las mentiras oficiales al respecto. Ya en 2008, el conflicto del campo destruyó el ánimo y el impulso del principal proveedor de divisas y generador, directo o indirecto, de casi 36 por ciento del empleo. Y medidas como la reestatización apresurada y oportunista de la “jubilación privada” destruyeron la confianza de los inversores y minaron la solvencia del sistema bancario.

La dolarización, un fenómeno casi idiosincrásico, se aceleró. Eso y otras andanzas oficiales hicieron que la confianza del consumidor sea hoy 30 por ciento inferior a lo que era a principios de año (Universidad di Tella; UCA-TNS-Gallup).

El grueso de esa caída sucedió antes de la aceleración de la crisis internacional, a mediados de septiembre. También antes, la salida de capitales y la dolarización “esfumaron” más de 20.000 millones de dólares.

En economía, la liquidez es un concepto tan escurridizo como la confianza. Pero ambos existen. La propia presidenta habló ayer de “lograr nuevos mercados de capitales” y en un furcio exquisito- dijo que buscaba “apuntalar la restricción al crédito producto del cierre de mercados”.

Es falso, sin embargo, que nuestras tribulaciones crediticias se deban enteramente a la crisis internacional. Entre fines de octubre y fines de noviembre el riesgo país de Brasil cayó casi 240 puntos, mientras el de la Argentina K subió casi 250.

La homeopática reducción de las retenciones al trigo y al maíz llegan después de la peor reducción histórica en la siembra de trigo y en un marco de regulaciones y prohibiciones que tratan a la exportación como un acto cuasidelictivo.