Al aire libre
Concierto para disfrutar
La Orquesta Sinfónica Provincial ofreció anoche un concierto impecable en la intersección del Puente Colgante y la Av. Siete Jefes.

Amplia convocatoria tuvo la propuesta, que cautivó a los espectadores que asistieron anoche a la Costanera.
Foto: Mauricio Garín.
De la redacción de El Litoral
La idea surgió del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia y debe congratularse a los que la posibilitaron. El “Megaconcierto al aire libre” fue un espectáculo muy logrado. De eso hablamos cuando desde nuestras páginas insistimos en copiar lo que se hace bien en otros lugares. Desde temprano, familias completas y, llamativamente, muchos jóvenes, se volcaron a la Costanera, para pasar un buen rato aun sin saber mucho de qué se trataba.
A las sillas ubicadas por la organización se sumaron las que los vecinos traían para asegurarse lugares cómodos.
Un enorme escenario que empezó a montarse desde el día anterior contenía decenas de músicos de primera línea, al tiempo que desde una gran pantalla se podía seguir en detalle planos y gestos de los ejecutores. Desde nuestro diario se anticipó en qué iba a consistir el espectáculo y se habló extendido del impecable -y envidiable- currículum de los protagonistas.
Lazos de afecto
De todos modos, las percepciones merecen ser descriptas. El sonido llegaba nítido a los oídos de los espectadores que sólo interrumpían el silencio al momento de los aplausos. Descontracturado, el esperancino Daniel Pacitti, además de dirigir, oficiaba de presentador y explicaba cada tanto acerca de las carreras de los enormes músicos que tenía a su cargo o del repertorio a ejecutar. Un detalle más de ésos que contribuyen a crear lazos de afecto entre los artistas y su público.
La impecable Orquesta Sinfónica Provincial contó con el aporte de tres rosarinos talentosos que muy rápido sedujeron a los santafesinos: hablamos de Rodolfo “Cholo” Montironi, Javier Martínez Lo Ré y la estupenda voz de Rodolfo Demar.
Los equipos se saturaron de Piazzolla, Manzi, Demare, Cadícamo, Gardel y Lepera. Y debe consignarse la labor de quienes con la ejecución de sus obras aportaron al deleite.
La organización fue impecable: baños químicos, policía, inspectores y servicios médicos aseguraban el bienestar de quienes decidieron pasar una noche diferente al aire libre. Y hasta el aire jugó a favor.
En la previa algunos detalles para tener en cuenta la próxima vez: durante el día se tornó caótica la circulación por la zona. Se debe prever que confluyen por distintas vías muchos autos a toda hora y hasta fue peligrosa la ausencia de personal municipal que ordenara el tránsito. Aunque los vecinos sufrieran alguna que otra molestia, se coincidirá en que lo que se vio y escuchó fue digno de un bis y muchos aplausos.




