ESTA NOCHE
Ricardo Almará, “como el ave Fénix”
A propósito del concierto que brindará en El Retablo, el compositor y concertista de guitarra autodidacta contó pormenores de su dicotomía diaria y confesó que “a veces pienso en no tocar más la guitarra”.
Florencia Arri
Fue elogiado por el prestigioso guitarrista uruguayo Baltazar Benítez y su preludio “Adiós a mi guitarra”, es interpretado en Italia, París y Norteamérica por diversos concertistas. Ricardo Almará, este humilde santafesino que trascendió como compositor autodidacta, presentará esta noche un nuevo concierto que lleva su espíritu, “Como el ave Fénix”.
En él, presentará un anticipo de su última composición: diez de los 24 Preludios en todos los tonos; pero también interpretará piezas de música popular -chamamé y tango-, “para que la gente no se aburra”, aclaró.
El concierto será a las 21.30 en El Retablo -Moreno 2441-, y puede ser el último: tal como su nombre lo indica, este compositor se debate entre el abandono de su carrera y una augurosa continuidad. Sucede que, según contó a este diario, “hace tiempo que manejo la posibilidad de abandonar todo porque, como se dice, “está todo muy lindo pero el poncho no aparece’, ni como compositor ni como intérprete o concertista. Es complicado vivir en Santa Fe, comer en un comedor comunitario y contar que mis obras se tocan en Europa; la gente piensa que estoy loco, el día a día se me hace muy difícil”.
Dicotomía
Hace dos años, la vida de Ricardo tuvo un giro radical: al momento de vender su guitarra para poder alimentarse, compuso un preludio completo que el maestro santafesino Néstor Ausqui ejecutó en Arezzo, Italia, y en París y que, desde entonces, recorre el mundo en el CD de Ausqui.
El mismo Baltazar Benítez le hizo llegar sus ponderaciones, por las cuales califica su piezas como “obras maestras a la altura de los mejores autores para guitarra, como Agustín Barrios y Manuel Ponce”, y le expresó su deseo de conocerlo personalmente.
Si bien estos reconocimientos le permiten vivir del dictado de clases particulares, “siempre me faltan 5 pa’l peso, porque la gente no me termina de conocer y ya estoy grande. Me piden clases en Buenos Aires pero no puedo viajar, no tengo los medios... por ahí me enloquezco y quiero romper todo, todas las obras, y no tocar más la guitarra...”.
En diálogo con este diario, Almará hizo una pausa en su relato y explicó el nombre con el que bautizó al concierto y la sinceridad de su ejecución: “Le puse “Como el ave Fénix’ porque cuesta mucho, pero me decidí a seguir tocando y componiendo, al menos por un tiempo. Después de todo, ahora estoy más cerca que al principio, la estoy peleando y si no presento mis obras, si no las toco en concierto, es muy difícil que alguien más las toque”.
“Sé que tengo que seguir, porque el premio es altísimo, es llegar a ser reconocido como uno de los más grandes compositores del instrumento de los últimos tiempos... pero es difícil vivir en esta dicotomía diaria”, concluyó.




