El emblemático trabajo de “Campana” y Orlando Barquín

Aquellos pibes de los campitos y los babies de San Antonio

Carlos González fue un verdadero descubridor de jugadores. El club Copacabana se hizo famoso en tiempos ahora nostálgicos para los santafesinos.

Tomás Rodríguez (Especial para El Litoral)

Hace más de medio siglo, Carlos González, alias “Campana”, fue un maestro en la enseñanza y conocimientos del juego de fútbol y de la vida, ya que orientaba a los pibes de los barrios humildes, los más vulnerables; desde el mismo momento en que tomaba contacto con ellos y sus familias, mostraba su preocupación para que concurrieran a la escuela y hasta ayudaba en la alimentación a los más necesitados y postergados.

El club Copacabana tuvo su nacimiento en la pizzería homónima, ubicada en la intersección de las avenidas Gral. Estanislao López y Gobernador Rodolfo Freyre, con patio cervecero, a cargo de Horacio y Héctor Butto, con el apoyo de los hermanos Mario y Orlando Domingo “Cuto” Barquín, Dumbo, Corazza, el “Gordo” Gómez, etcétera.

Artistas populares

Frecuentaban el lugar, cuando estaban en Santa Fe, entre otros, el cantor de tango Tucho Pavón, natural del barrio La Lona y que vivía en Buenos Aires; Santos Gómez, el cuentista, narrador y payador de los barrios santafesinos y Mario Millán Medina, apodado “el Cantor Chamamecero”, vivía en una pensión en la misma cuadra (pero en la vereda este) donde también se alojaba la “Cocó”, la primera jubilada del país como Artista de Variedad...

Mario Millán Medina nació en Colonia El Porvenir, departamento Goya, el 25 de mayo de 1913, tenía 22 años cuando inició el derrotero de juglar recorriendo todo el Litoral Argentino. En cada paraje, en cada estancia, en cada fogón o bailanta de campo de “Ramada Guipe”, Millán Medina contaba, cantaba y narraba en el idioma de su gente.

En la Pizzería Copacabana el pueblo lo admiraba y reconocía al artista, quien actuaba en LT9 Radio Roca Soler (Avda. Rivadavia 2849, primer piso), por sus composiciones: “El Rancho de la Cambicha”, “El Sargento Sapo”, “Caraícho”, Mi Ponchillo Colorado”, “La Guampada”, “El Recluta”, “La Familia del Taitá”, “El Arquetipo”, “El Burro”, etc.

Colores de la malla

En un principio, el equipo de Copacabana utilizaba la camisa con botones similar a la de Quilmes A. C. (supuestamente, por un compromiso con la firma cervecera), sin embargo, más tarde se dispuso que la casaca sea de color blanco con bastones verticales azul-celestes.

Cuando se produjo una escisión entre la dirigencia, Mario Barquín ejerció la presidencia y su hermano “Cuto” se hizo cargo de todo el fútbol, llevando como responsable de las divisiones promocionales a “Campana” que, hasta el día de su muerte, dirigió a San Antonio en certámenes infantiles y a Copacabana en las inferiores de la Liga Santafesina de Fútbol, naciendo así la emblemática escuela de la entidad sureña.

Los babies

El club San Antonio había nacido con el advenimiento del gobierno peronista durante los campeonatos infantiles que se realizaban en todo el país, apoyados por la fundación que llevaba el nombre de Eva Perón, la “Abanderada de los Humildes”, en una modesta vivienda de Pasaje Uruguay y entonces calle Urquiza, donde vivía el esforzado forjador de talentos futbolísticos.

“Campana” fue un trabajador municipal que no faltaba nunca a su labor diaria, en los talleres, frente a la otrora pista de atletismo (de carbonilla) de Unión, sobre la otrora calle Blas Parera (en la actualidad Presidente Perón).

Un par de veces fue “demorado” por las autoridades policiales, que respondían al gobierno de la llamada “Revolución Libertadora”.

“Campana” recuperaba la libertad pronto porque siempre había un abogado amigo o porque O. Barquín siempre le tendía la mano y lo iba a buscar a la seccional cuarta (hoy segunda) de Policía, “no sé por qué me metieron preso si yo de mi casa voy al trabajo y cuando salgo retorno a mi casa, y después de almorzar voy a dirigir los entrenamientos de los pibes de San Antonio”, protestaba siempre el esforzado entrenador, quien en una cartera portaba los carnés, credenciales o documentos de identidad de los purretes.

Siempre en San Antonio

En esa categoría los chicos jugaban para San Antonio, que por entonces era uno de los clubes más populares en la ciudad de Santa Fe (junto a Ateneo Lourdes, Baby Fournier, Federal, Pucará, Estudiantes, Estrellas del Norte, Barranquitas, Mariano Moreno, Defensores de Siete Jefes, San Cayetano, López y Planes, El Puente, Transfuerza, Estrellas Santafesinas, Urquiza, Lavalle, Sportivo Quilmes, entre otros), en las llamadas categorías “A” y “B” de los campeonatos infantiles “Evita” y juveniles “Presidente Perón”.

Para poder actuar en San Antonio los chicos asumían el compromiso de concurrir a clases de catecismo para tomar la primera comunión, porque era católico (devoto de la Virgen de Guadalupe) y ante un pedido del padre Atilio Espinosa, responsable de la parroquia sureña ubicada en Avda. J. J. Paso al 3300, exigiéndoles también que debían estudiar para no repetir de grado.

Entrenamientos

Las sesiones de adiestramiento se realizaban de lunes a viernes en el Parque Sur (“Gral. Belgrano”) o en las desaparecidas canchas abiertas del Ministerio de Obras Públicas (jugaba los miércoles en el torneo de Empleados Públicos), El Labrador (actuaba en la categoría superior de la Federación de Fútbol) y Ferro Carril Oeste (militaba en segunda división de la Liga Santafesina), todas ellas ubicadas frente al río Paraná, antes de construirse la Avda. de Circunvalación “Mar Argentino”. Después, los pibes cuando tenían edad para sexta, la mayoría eran federados por Copacabana; entre las excepciones figuraban Hugo Villaverde (el mejor defensor central de toda la historia de Independiente) y Alberto Raúl Poncio (excelente jugador de básquetbol y campeón Metropolitano en 1969 con Chacarita Juniors; siendo el que marcó a Pelé, en el histórico partido de Colón-Santos en 1964). Ellos lo hacían en Sunchales, su rival de barrio, una especie de sucursal de los sabaleros.

El seudónimo

¿Por qué le decían Campana o Campanita? Sencillamente, fue un frustrado insider o delantero, intentaba shotear con la pierna izquierda y como estaba de moda el ala de ese sector de Chacarita Juniors y luego en Boca, conformada por Francisco Campana y Marcos Búsico, uno de los purretes lo llamaba por el apellido que tenía ese “10” que anotó 93 goles en 216 partidos en primera división.

“Campana” sentía placer de trabajar por los pibes; bonachón y

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“Campana” o Carlos González, aunque pocos lo conocían por su verdadero nombre.

Foto: El Litoral

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Homenaje que el doctor Berdat, por entonces intendente de la ciudad, le tributó a “Campana”, el de saco oscuro. Fue un hombre que hizo mucho por la niñez y la juventud.

Foto: El Litoral

Aquellos pibes de los campitos y los babIEs de San Antonio

Cocco, el tercero empezando desde la izquierda, y el “Nene” Gómez, el quinto en el mismo sentido, fueron campeones con Unión en 1966 y salieron de Copacabana.

Foto: Archivo El Litoral

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“Ploto” Gómez (en la foto junto a Motoneta López) fue otro de los descubrimientos de “Campana”.

Foto: Flavio Raina

didáctico, fue un verdadero descubridor de jugadores de talla, como Alfredo Joaquín “Negro” Cañete (Unión), Luis Gregorio “Cabezón” Ciaccia (Unión, River Plate y Gimnasia y Esgrima de La Plata), José Luis Córdoba (Colón), Jorge “Nene” Gómez (Unión, Chacarita Juniors y Gimnasia y Esgrima de Mendoza), Demetrio “Ploto” Gómez (Colón), Miguel Kippes (Colón), Antonio Gaspar Mellit (Colón) y Mario Rubén Mendoza (Unión, Newell’s, Independiente, San Lorenzo de Almagro).

También pasaron por sus “manos”, otras grandes figuras como Victorio Nicolás Cocco (Unión, San Lorenzo de Almagro, River Plate, Atlanta y Boca Juniors), Antonio “Mandrake” Genolet (Tigre, Nueva Chicago, Temperley y Unión), Orlando Edgardo Genolet (Unión, Chacarita, All Boys, Chaco For Ever, Gimnasia y Esgrima de Mendoza y Alianza Juventud Pringles de San Luis), Juan Carlos Genolet (Huracán, San Telmo), Hugo “Pontoni” Martínez (Colón), “Juanchi” Martínez (Estudiantes de La Plata), Orlando Roa (Francia, residiendo actualmente en ese país), entre otros.

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Invictos en 1962

Copacabana siguió jugando en segunda división de la Liga Santafesina de Fútbol, tras una reestructuración para ordenar el campeonato superior, evitando de esta manera el descenso de equipos considerados como los gestores del ente rector del balompié local, a partir de la iniciación del profesionalismo en 1931, ganando el certamen en forma amplia.

El conjunto sureño se impuso en los 11 encuentros disputados, obteniendo 22 puntos (los triunfos se contabilizan con dos puntos), teniendo la delantera más positiva con 32 anotaciones y la defensa menos vulnerada, siendo batida solamente cuatro veces.

En la segunda posición se ubicó Sportivo Junín, una de las entidades tradicionales en esta competencia, cuya sede estaba ubicada a unos 250 metros al norte de la Plaza España, sobre calle San Luis.

El certamen se desarrollaba en canchas abiertas, con acceso libre del público, debiendo abonar el anfitrión, si no poseía un predio, el canon correspondiente para alquilar el campo de juego; a los colegiados y a las autoridades policiales, a cargo del cuidado de la seguridad.

Integraron el conjunto campeón los siguientes futbolistas: “Cacho” Argüello, el “Negro” Gómez y “Coquino” Olivares; “Bachicha” Morales, Raúl Vera Candioti y el “Chino” Alegre; Durán, Salazar, Saurit, Vázquez y Carlitos Gelfuso.

También actuaron, entre otros, el “Correntino “Félix Pérez, “Nucho” Pavón, Miño y el “Gallego” González.

Pasaron 50 años...

Aquel éxito de Copacabana de 1958

El 16 de noviembre de 1958, hace poco más de medio siglo, Copacabana, una de las entidades más reconocida en Primera “B” de la Liga Santafesina de Fútbol, se clasificó campeón de la divisional al empatar en un tanto por bando con San Isidro. En el primer encuentro final, el conjunto blanquiceleste del barrio sur se había impuesto por dos tantos contra uno.

Copacabana fue fundado en la década del “40 del siglo pasado, en un local comercial ubicado, como ya se expresó, en la intersección de las avenidas Gral. Estanislao López y Gobernador Rodolfo Freyre, donde habitualmente se reunía un grupo de apasionados jóvenes y futbolistas que militaban en distintos equipos de la Liga y la Federación Santafesina de Fútbol (la mayoría provenía de los barrios San Lorenzo, Centenario, Roma y Santa Rosa de Lima). La entidad blanquiceleste se adjudicó el principal certamen de ascenso de la Liga Santafesina de Fútbol, en 1958 y 1962 (invicto), sin actuar en la categoría superior, debido a que no contaba con una cancha cerrada, con vestuarios y otros complementos.

Todo se hacía con mucho esfuerzo y sacrificio, como se decía entonces “a pulmón”, con el aporte de algunos asociados, amigos, vecinos, los propios jugadores y comerciantes del barrio. En ese período, Copacabana actuaba de local en la cancha principal del Regimiento 12 de Infantería Gral. Arenales (actual Liceo Militar Gral. Manuel Belgrano).

Roberto Mercado

En esa temporada, un trabajador del gremio de Artes Gráficas, Roberto Mercado, linotipista del diario El Litoral, con gran responsabilidad en su tarea diaria, recibió la distinción de Deportista y Caballero del Campeonato Argentino de Tenis Criollo, celebrado en la ciudad de Córdoba.

Graciela Bossio

En el Torneo de la República de esgrima que tuvo lugar en la ciudad de Córdoba, Graciela Bossio, representante de Unión, en la categoría florete cadete femenino, se coronó campeona, ganando en forma invicta y no perdiendo ningún asalto. En la misma especialidad de varones, Omar Rienzi se ubicó en la sexta posición.

La primera final

Copacabana (2): Félix Pérez; Cornagli y Spacca; “Bachicha” Morales, Julio González y “Perita” Ruscitti; García, Orlando Roa, López, Alegre y Montenegro.

San Isidro (1): Fontanellaz; Moscardini y Loza; Verdicchio, Tussi y Escalante; Gómez, Víctor Reyes, Calcagno, Lártiga y Ríos.

Goles: en el primer tiempo: 35’ López (C): En el segundo, a los 29’ Lártiga (SI) y 40’ López (C).

Cancha: Unión.

Árbitro: Daniel Médice.

Segunda final

San Isidro (1): Villalba; Izaza y Loza; Verdicchio, Tussi y Moscardini; Gariglio, Lártiga, Calcagno, Escalante y Ríos.

Copacabana (1): Sollberg; Spacca y Carnaglia; Morales, Julio González y Ruscitti; García, Orlando Roa, López, Alegre y Montenegro.

Goles: a los 11’ Alegre (C) y 20’ Calcagno (SI).

Cancha: Unión.

Árbitro: Emilio Papini.

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Unión de 1971. En la foto aparecen Genolet (parado en el extremo derecho) y el “Loco” Mendoza (agachado en el mismo extremo), que fueron otros dos jugadores a los que “vio” por primera vez “Campana”.

Foto: Archivo El Litoral

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El título en cuarta

El segundo título en una temporada donde dos campeonatos hicieron sonreír al plantel de jugadores, dirigentes y simpatizantes de la entidad afincada en bulevar Dr. Zavalla al 1531, se produjo en cuarta división al golear Copacabana en el partido decisivo a River Plate, por cuatro tantos a dos.

“Copa”, como lo llamaban sus adeptos, se había adjudicado en notable campaña la zona Sur frente a oponentes que le ofrecieron resistencia en una dura puja, llegando en óptimas condiciones para el desenlace final frente al vencedor del sector Norte.

El conjunto de River Plate, afincado en la década del ‘50 del siglo pasado en el barrio llamado entonces “La Rinconada”, actualmente se lo conoce como Guadalupe Oeste, en su difícil reducto ubicado en calle Los Andes (hoy Padre Genesio) entre el 1700 y 1800.

Militaban en sus filas jugadores de esa populosa jurisdicción, lo mismo que de Villa María Selva, Belgrano y la zona de los Quinteros, de donde surgían elementos que luego pasaban a los conjuntos de primera división de la Liga Santafesina de Fútbol.

En esa temporada, en el torneo anual de Empleados Públicos se jugaba los miércoles a la tarde- se clasificó campeón el equipo de Deportivo Locomotora, fundado en 1955 por Edmundo Roberto Pereyra, siendo arquero menos vencido Carlitos Brignone, quien también jugó al básquetbol en Sporting, Unión y el seleccionado local; el artillero del certamen fue Orlando Mercado, quien jugó en Ciclón Racing, Colón y Unión.

Copacabana ganó 4 a 2 ese partido y formó con Argüello; Olivares y Heltner; Alegre, Julio Fernández y Morales; Juan Rearte, Peralta, Vargas, Cárdenas y Corti. River lo hizo con Trutali; Broin y Benítez; López, Centurión y Perona; Fulco, Brousse, Solís, Marini y Alem.

Los goles de Copacabana fueron marcados por J. Fernández, Vargas, Corti y Olivares, en tanto que Fulco y Broin lo hicieron para River.