Llegan cartas

En el horno

Señores directores: Se sigue justamente hablando mucho de la problemática de los menores y los locales bailables, acerca de si los menores deben ir o no a tales lugares, o si debería haber locales acordes a su edad, si se debe bajar la edad de admisión, etcétera.

Todo lo que he escuchado me asusta bastante, desde mi punto de vista de ciudadana. Y más me asusta como madre de un hijo preadolescente, que en algunos años va a comenzar a salir de noche.

Se esgrime como argumento para producir cambios en la legislación vigente, la seguridad de los chicos. Es muy bueno que las autoridades se preocupen por la seguridad de los menores (y de los no tan menores), que concurren a los boliches bailables, pero hay una responsabilidad que es indelegable y de la que, prácticamente, no escucho hablar: la responsabilidad de los padres en todo esto.

¿Acaso estarán más seguros los chicos si salen de un boliche a las siete de la mañana? ¿Son los locales bailables lugares en donde nuestros hijos se puedan considerar “seguros”? Cuando se habla de “seguridad” ¿se puede circunscribir la palabra sólo al hecho de que no sean víctimas de robos o golpizas?

También me pregunto ¿nuestros hijos, que van a los boliches, tienen una edad y formación suficientes como para ser realmente concientes de aquellos peligros que los rodean en estos lugares? Estimo de una importancia superlativa el hecho concreto de que los adolescentes se diviertan, pero, ¿divertirse pasa solamente por ir a un boliche el fin de semana? Y si es así, ¿qué les estamos ofreciendo los padres para que ellos no encuentren otra diversión distinta?

Entre todas las opiniones respecto de este tema, hay una que me alarmó sobremanera. Una periodista dijo algo así: “Tal vez sería mejor que los chicos se queden hasta las siete de la mañana en los locales para, de ese modo, estar más contenidos”. Si los locales bailables deben ser lugares de contención de los menores, entonces, señoras y señores: estamos en el horno. Estoy sumamente preocupada, también, de que un funcionario público no encuentre mejor solución a la problemática que la posibilidad de bajar la edad de admisión o extender el horario de funcionamiento de los boliches. Los empresarios de la noche ¡chochos!, por supuesto.

A los cuarenta y pico de años, como tengo, estoy asistiendo no solamente a una degradación social extremadamente preocupante sino también a la falta de compromiso de los padres para con sus propios hijos, y a la falta de razonamiento de funcionarios que no se le animan a los capitalistas de la noche y que no ven más allá de su nariz en un mundo donde el bosque les resulta demasiado grande.

Laura J. Riottini.

DNI: 14.285.841. Ciudad.