Se anunciaba esta tarde en Olivos
Habría resultado exitoso el canje de préstamos
De la Redacción de El Litoral
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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner iba a anunciar esta tarde el resultado del canje de préstamos garantizados, que está llevando a cabo el gobierno y que tiene por objetivo aliviar la carga financiera hasta 2011.
La operación se concentra en el trueque de préstamos garantizados en poder de bancos y compañías de seguros locales, y que según confían en el Palacio de Hacienda, logrará un “alto grado de adhesión” con un piso de 5.500 millones de pesos.
La Casa Rosada espera ahorrar unos 3.000 millones de pesos en el pago de vencimientos de deuda previstos para este año y aliviar las obligaciones hasta 2011.
A cambio de los papeles que entregarán los acreedores, la Argentina entregará un nuevo título -Bonar 2014- a 5 años, con una tasa de interés fija en el primer año del 15,40 por ciento. En su segundo año y hasta el vencimiento el título ofrece un beneficio a tasa Badlar más 275 puntos básicos.
Para asegurarse el interés por parte de los tenedores del títulos, el gobierno les permitirá a los bancos y aseguradoras contabilizar los nuevos papeles a su valor técnico y no a valor de mercado.
El anuncio estará circunscripto a lo que se denomina el “tramo local”, o sea que sólo incluirá a las entidades que operan en el mercado doméstico.
Luego se ampliará al mercado internacional, operación que es más compleja, dado que se necesita la aprobación de autoridades de control financiero de los Estados Unidos y Europa.
El objetivo de esta operación es mejorar el perfil de vencimientos de la Argentina para los próximos tres años y así despejar definitivamente las especulaciones acerca de un nuevo default del país.
En principio el plan para mejorar el perfil de vencimiento incluía una refinanciación de la deuda con el Club de París y una eventual reapertura del canje para aquellos que no ingresaron a la operación de 2005 y aún mantienen pleitos en distintos tribunales internacionales.
Sin embargo, la situación financiera internacional obligó a postergar casi en su totalidad la parte del plan que incluía negociaciones fuera del país.




